Proponen que a los kayakistas se les exija capacitación náutica (Rosario)

Proponen que a los kayakistas se les exija capacitación náutica (Rosario)

Seguridad en el Paraná. La idea de la Cámara Náutica busca que quien compre una embarcación sin motor haga un curso antes de salir al río. Apoyo del municipio.


Seguridad en el Paraná. La idea de la Cámara Náutica busca que quien compre una embarcación sin motor haga un curso antes de salir al río. Apoyo del municipio.

Aunque todavía no tiene letra definitiva ni fue presentada formalmente al municipio, la Cámara Náutica de Rosario do a conocer  una propuesta: que de aquí en más quienes compren una embarcación sin motor como kayaks o piraguas deban capacitarse antes de botarla al agua, adelantó su presidente, Jorge Pinilla. La idea, por ahora sólo conversada con la Prefectura Naval y el gerente de la Empresa Municipal Costanera Rosario, Lucas de la Torre, mereció elogios de parte del subsecretario de Recreación y Deportes, Adrián Ghiglione, como medida de protección para los propios kayakistas, “que muchas veces salen al río sin nociones mínimas”. Por ejemplo, de natación, de qué hacer si la embarcación se da vuelta, de cómo ponderar los vientos o de cuáles son los elementos y recursos de seguridad. “Sobre todo porque se calcula que el parque náutico local ya tiene más de 15 mil embarcaciones sólo de ese tipo y constituyen un grupo de alta vulnerabilidad en el río, adonde cada vez más se traslada la vorágine que vive la ciudad”, explicó Pinilla.

Rosario tiene uno de los mayores parques náuticos del país. Sumando las que tienen y no tienen motor, hoy navegan el Paraná frente a las costas de la ciudad arriba de 28 mil embarcaciones.

“De ellas, una cantidad monstruosa son kayaks y piraguas”, afirmó. El cálculo “conservador” estimaba hasta hace poco unas 15 mil, pero al no estar inscriptas ni reguladas, según Pinilla, ya se perdió la cuenta.

“Nos quedamos cortos”, sentenció, por lo que ante semejante número desde la cámara están analizando la posibilidad de proponer que, sin llegar a una estricta regulación o a la exigencia de un carné, al menos se obligue a sus propietarios a recibir

“capacitación”.

“Legalmente es una actividad no regulada y de hecho nosotros no pensamos en trabarla para nada, sino en que, dado su grado de vulnerabilidad, sus tripulantes deberían recibir una capacitación obligatoria”,`propuso

Pinilla.

A cargo de quién y por cuánto tiempo serán temas de discusión en una mesa donde se sentarían, además de la propia cámara, la Prefectura, la Municipalidad, las agrupaciones de kayakistas y quizás hasta las guarderías.

De hecho, el responsable de Deportes del municipio recordó que un 90 por ciento de los kayaks duermen en guarderías, por lo que dentro esos espacios podrían funcionar —como de hecho ya ocurre en varios casos— una suerte de “escuelitas” o cursos breves.

“La verdad es que me parece buena idea, porque además quien se compra hoy un kayak (más de 12 mil pesos nuevo, más de 6 mil si es usado) estaría en condiciones de afrontar el pago de un cursito donde se le ofrezcan nociones básicas para poder manejarse con menos riesgos en el río”, opinó Ghiglione.

El abecé. Mínimamente, que pueda nadar o al menos flotar en el agua, que aprenda a sentarse en la embarcación y que sepa qué hacer en caso de que la nave se dé vuelta, de que se le acerque un barco grande en el medio del río o se aproxime una tormenta, desgranó como ejemplos el funcionario.

Los elementos de seguridad exigibles y aconsejables, la caracterización de los vientos y el conocimiento de los números de emergencia serian otros puntos pasibles de abordar con una “currícula” básica que, además, “no tendría por qué extenderse más que unas pocas clases” y a bajo costo (de paso, dijo Ghiglione, hasta podrían transformarse en una razonable nueva fuente laboral).

De la Torre, en tanto, sostuvo que posiblemente la obligatoriedad “divida aguas” en el mundo del canotaje, pero aun así recordó que desde La Florida se vienen organizando “instancias de formación” y “prevención” con muy buenos niveles de respuesta (ver aparte).

De todos modos, la propuesta de la Cámara Náutica es muy preliminar. “Quedamos en reunirnos con las autoridades”, adelantó su presidente, quien recordó la vieja, aunque a la vez siempre vigente máxima, de que “el río es muy lindo, pero hay que

respetarlo”.

Jornadas de formación

Más allá de que finalmente se establezca una instancia obligatoria de formación para kayakistas, el presidente de la Empresa Municipal Costanera Rosario, Lucas de la Torre, recordó que junto a las escuelas de ese deporte de la ciudad ya se viene trabajando en “instancias de formación” desde el año pasado, cuando “más de 1.300 personas participaron de diez jornadas”. Este verano ya van por la segunda, que se concretará mañana, a las 20, en las piletas del complejo Alem.

“Promovemos el uso y disfrute seguro del río”, dijo el directivo, por lo que desde el balneario también auspician que quienes se compran una embarcación a remo “pasen por las escuelas de kayakismo”.

Vuelta en campana. Y como aporte, organizan jornadas de formación, donde se enseñan mecánicas de “rescate asistido y autorrescate” para poder afrontar la vuelta en campana de los kayaks, “algo que ocurre permanentemente” en el río, y que genera que “muchas veces la gente no sepa volver a

subirse”.

El viernes pasado fue la primera instancia de formación de la temporada, donde participaron 70 remeros, y mañana será la próxima, en la que se espera que concurra el mismo

número. (La Capital – Rosario)

06/02/15

 

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