Un amplio abanico de la pesca marplatense fue con sus desvelos a la privada del Intendente con el propósito de elaborar un documento que resuma sus pesares. Pulti pidió unidad y claridad para que el mangazo ante el gobierno sea efectivo… antes que explote todo.
Un amplio abanico de la pesca marplatense fue con sus desvelos a la privada del Intendente con el propósito de elaborar un documento que resuma sus pesares. Pulti pidió unidad y claridad para que el mangazo ante el gobierno sea efectivo… antes que explote todo.
La pesca de Mar del Plata fue a sentarse, como pudo porque eran muchos, en el despacho privado del intendente Gustavo Pulti, encolumnados sus referentes tras la consigna de crear un documento común que sirva como manual de instrucciones para reclamar ante las autoridades nacionales la ayuda financiara que permita a las empresas mantener la actividad contra viento, mareas y los mercados que no dan señales de reactivación.
El mismo Intendente que recibió a los representantes de las cámaras empresarias con un abrazo fraterno es el mismo que hace poco más de un año calificó al sector pesquero como cuasi mafioso. Fue en la Escuela de Pesca, cuando acompañó a la Intersindical Marítima y Portuaria en un documento en el que se apelaba a la defensa del recurso.
Claro que eran otras épocas. Aquellas que despertaron la ira del jefe comunal estaban vinculadas con la negativa de la industria pesquera vernácula a pagar la Tasa de Inspección Veterinaria. El tiempo pasó y, con razón, la pesca evitó pagar la Tasa. Pero algunos empresarios no olvidan las palabras del Intendente.
Mantener la actividad, para los gremios que se agrupan bajo el discurso de Juan Domingo Novero, secretario general del SIMAPE y director de Pesca de la Provincia de Buenos Aires, no es otra cosa que garantizar el empleo. Ya no importa si no logran aumentos de salarios; lo importante es mantenerlo, siempre y cuando sea posible.
Por más que hay otros puntos que conforman el borrador discutido en la reunión, como garantizar el funcionamiento de las obras sociales de los gremios marítimos y portuarios, hoy ahogadas por la falta de aportes de la patronal, evitar despidos masivos es la premisa fundamental.
En lo que fue la primera reunión en ámbitos municipales –la de la semana pasada había sido en la Cámara de Armadores y con algunos gremios ausentes, como el SICONARA–, cada sector pudo decir lo suyo, pero no hubo grandes avances. Los empresarios no llevaron los reclamos sectoriales que adosarán al documento unificado con las propuestas de los gremios.
“A mí me gusta hacer pactos si son para cumplirlos”, dijo Oscar Fortunato sin ponerse colorado, mientras se acomodaba en una silla varios talles más chica que lo prudente. Mamerto Verón, asesor del SOIP, no daba crédito a lo que escuchaba y le pedía a Daniel Giovanello, de Empleados de Comercio, que le repitiera por lo bajo.
Es casi imposible que Fortunato y el resto de los empresarios puedan cumplir con el pacto de anular en la pesca la palanca de despidos para el 2009 si, como dice el propio Darío Sócrate, presidente de la Cámara de Armadores, y Juan Novero, en su doble carácter de sindicalista y funcionario, “la pesca estalla de un momento a otro”. El dirigente empresario reconoció su sorpresa por la demora del estallido de la crisis en recientes declaraciones periodísticas.
Algunos sindicalistas sostienen que si la pesca finalmente estalla, como pronostican Sócrate, Novero y varios más, y las empresas comiencen a escupir gente a la calle, el pacto firmado por Fortunato tendrá menos valor que un cajón de granadero.
“No baja la tasa al gasoil, que de paso aumentó 5 por ciento esta semana. Cada vez nos cuesta más salir a pescar. Estamos indefensos”, se envalentonó el presidente del CEPA.
“Es por eso que no dejan de comprar barcos”, lo cruzó un sindicalista del otro lado de la sala.
“Si las empresas se capitalizan en estos momentos de dificultades, es justamente para contribuir a la creación de más fuentes de trabajo”. Hasta Pablo Trueba, ladero de Novero y sentado al lado del Intendente, no pudo evitar una mueca parecida a una sonrisa. Por piedad, todos callaron.
Para evitar la confrontación directa y avanzar más rápido –y estar más cómodos–, todos estuvieron de acuerdo cuando el secretario de la Producción propuso conformar una mesa chica, con representantes de todos los sectores: gremios, empresas y municipio.
“Tienen que saber qué plantear, a quién y cuándo presentar el reclamo”, pidió Pulti antes de invitarlos a retirarse porque tenía otra audiencia. “Si lo hacemos por separado, nos cocinan”, reconoció el Intendente. Verón, a sus espaldas, asentía con la cabeza. Si lo sabrán los obreros del pescado.
Antes de apurar los pasos hacia la salida y prender el primer pucho, decidieron que el vocero sea Horacio Tettamanti, quien cumple funciones como Secretario de la Producción de la comuna.
El empresario naval valoró la “absoluta unanimidad de la convocatoria” y celebró la “madurez, equilibrio y prudencia” de todos los sectores sentados en la reunión. También destacó que la temática analizada canalizó la “preocupación” de todos los sectores y se comprometió a “trabajar juntos para dar respuestas a quienes forman parte de esta importante actividad”.
Por ROBERTO GARRONE
01/04/09
REVISTA PUERTO
