Moreno recibió ayer a un sindicalista y le dijo que garantizará que no se produzcan despidos.
Moreno recibió ayer a un sindicalista y le dijo que garantizará que no se produzcan despidos.
Los trabajadores portuarios se pusieron en alerta por la caída pronunciada de la actividad en las terminales y en los depósitos fiscales, como efecto de las restricciones a las importaciones dispuestas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Tras haber expresado días atrás el temor por posibles despidos y suspensiones -arenga contra Moreno incluida-, el secretario del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), Juan Corvalán, fue recibido ayer por el funcionario, quien se presentó a sí mismo como “garantía” de que no se perderán empleos en la actividad.
Por ahora no explicó cómo lograría ese objetivo en medio de la caída del número de contenedores para trabajar. Sí dijo que convocará a los diferentes actores que intervienen en el sector para que todos muestren sus números y así poder evaluar el impacto que las empresas dicen estar sufriendo, según relató Corvalán tras el encuentro, del que participó también el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Ricardo Luján.
En la mesa de seguimiento de la marcha de la actividad, se sentarán representantes de los armadores nacionales y extranjeros, terminales del Puerto de Buenos Aires y de Dock Sud, exportadores, importadores y depósitos fiscales.
Según expresó Corvalán, en el caso de los 1000 estibadores que trabajan en el puerto capitalino, rige por convenio una garantía de ingreso mínimo, por la cual no pueden cobrar mensualmente menos de 18 jornales -con valor de 322 pesos cada uno-, más allá de cuál haya sido la intensidad de las tareas por desarrollar.
Hasta ahora, agregó, no se han dado suspensiones al menos entre los trabajadores representados por el sindicato. En total, se estima que en las cinco terminales porteñas cumplen tareas 7000 personas.
Lucha por encuadramiento
En el contexto de la preocupación por las fuentes laborales, en el SUPA no pierden de vista su lucha por lograr otro objetivo: congregar bajo su ala a los trabajadores de los depósitos fiscales. Según afirmó Corvalán en diálogo con LA NACION, esos trabajadores no tienen garantía de ingreso básico.
Días antes del encuentro con Moreno, el dirigente gremial había señalado que, además de los efectos sobre el empleo, las trabas a las importaciones producen también faltantes de repuestos en las grúas utilizadas en el trabajo de la estiba. “Los repuestos nacionales no reemplazan a los productos importados ante el mantenimiento que requerimos”, había señalado.
En referencia directa a Moreno, Corvalán había expresado que “si se cree muy poronga , que venga al puerto y haga una asamblea”. Más allá del tono con el que fue dicha la frase en su momento, ayer en un comunicado el SUPA le dio una connotación más distendida.
En el escrito se relató que el funcionario apareció con dos huevos de Pascua y se los entregó al sindicalista: “Acá tenés mi garantía de que son los dos huevos que tengo, te los podés llevar tranquilo”, le dijo.
Preocupación compartida
La preocupación de los portuarios por las consecuencias en el empleo de las restricciones a la importación no es algo aislado. Como se informó días atrás, en las empresas de transporte terrestre de cargas señalan que en los primeros meses del año su actividad disminuyó más de un 20% en comparación con 2010.
En las fábricas dependientes de insumos importados, en tanto, la situación provoca tensiones. La industria de ensamble de productos electrónicos y del hogar en Tierra del Fuego tuvo sus problemas durante el verano, que llevaron a reducir los contratos, en tanto que hubo suspensiones en las terminales automotrices.
También hubo anuncios de suspensiones en la industria textil, aunque en algunos casos las medidas no llegaron a concretarse ante la llegada del permiso para que los materiales necesarios para la producción entraran al país.
Más allá de los problemas generados en algunos sectores por las medidas que traban importaciones, los economistas en general advierten que este año será de menor crecimiento del empleo, tanto por la caída del índice de avance de la actividad como por la menor relación que habrá entre las dos variables. Es decir que, en comparación con años previos, cada punto de crecimiento del PBI generará menos ocupación.
14/04/12
LA NACION

