Piratería en el Mar del Sur de China es ahora mayor que en el Golfo de Adén

Piratería en el Mar del Sur de China es ahora mayor que en el Golfo de Adén

(FNM) Durante el último mes fueron informados 13 ataques piratas en la zona, el doble de los cometidos por somalíes.

(FNM) Durante el último mes fueron informados 13 ataques piratas en la zona, el doble de los cometidos por somalíes.

Agosto mostró algunas tendencias inusuales en el mundo de la piratería. Septiembre parece mostrar desarrollos más habituales pero no menos problemáticos.

El mes pasado fue uno de los peores en muchos años, en materia de ataques piratas en el Mar del Sur de China. Se informaron por lo menos 13 incidentes, lo que convirtió a la región – si bien transitoriamente-, en la más afectada en todo el mundo.

El número de ataques denunciados excedió al registrado en el Mar Rojo y el Golfo de Adén sumados, mientras que no se informó de ningún ataque en el Océano Índico.

Tanto en 2008, como en 2009, el Mar del Sur de China fue escenario de alrededor del 8% de la actividad pirata mundial. Transcurridas casi las tres cuartas partes del 2010, las estadísticas son hoy mucho más preocupantes para esa región. Para los primeros ocho meses, el porcentaje trepó al 20%, un valor significativamente mayor.

Los piratas somalíes, responsables de la amenaza más prominente a la seguridad marítima, generaron más del 40% de esa actividad delictiva en lo que va del año.

No obstante, el Mar del Sur de China avanzó a un cercano segundo puesto. Actualmente experimenta más del doble de la actividad criminal marítima que en el Golfo de Guinea, y enfrenta más incidentes de piratería que la mayor parte de las restantes regiones del globo.

En agosto, la violencia se concentró entre Malasia y Borneo, implicando particularmente a las aguas ubicadas frente a las costas de Pulau Mangkai, aunque también se denunciaron incidentes en aguas de Vietnam y aun cerca de Cambodia. Las islas de Anambas y Natura también se presentan como áreas de creciente preocupación.

La mayor parte de los ataques involucran un grupo de hombres que abordan buques tanque, graneleros o portacontenedores. En por lo menos ocho ataques, las tripulaciones fueron reducidas y amarradas, o mantenidas como rehenes mientras se robaban equipos, bienes y pertenencias personales.

En solo dos casos los atacantes no lograron robar bienes de los buques abordados, lo cual representa un índice de “éxito” mayor al registrado por los piratas que operan frente a las costas de Somalia. En estos casos, el robo y los daños fueron impedidos por el nivel de alerta y vigilancia de las tripulaciones, y por una eficiente reacción ante la amenaza.

Los vigías lograron advertir el peligro con tiempo suficiente como para adoptar maniobras evasivas y evitar el abordaje –la mejor opción desde la perspectiva de la seguridad-, o bien el capitán logró reunir a la tripulación en un lugar seguro, evitando los asaltos, amenazas físicas o robo de pertenencias personales.

La preparación y adiestramiento de los tripulantes, juega evidentemente un rol preponderante en la determinación del nivel de riesgo a que se ve sometido un barco, su carga y –lo más importante- su personal.

El patrullado naval, que se mostró tan efectivo en la protección del Estrecho de Malaca desde el 2005, parece limitado en sus capacidades en el más vasto espacio del Mar del Sur de la China. Esto se debe a los mismos factores que afectan a las tareas de seguridad en aguas de Somalia: los buques pueden estar en muchos lugares distintos al mismo tiempo. La cobertura es limitada, aun en cuerpos de agua angostos y comparativamente pequeños.

Los ataques en el Estrecho de Malaca son mucho menos frecuentes ahora que en los años previos, aunque todavía se registran ocasionalmente algunos, como un incidente de oportunidad denunciado en agosto en un puerto del sector indonesio de ese pasaje.

Similarmente, la captura del MV “SUEZ” registrada en agosto en el Golfo de Adén, cuando el buque transitaba por el corredor de seguridad recomendado, demuestra cuán difícil puede resultar proveer protección aun en aguas patrulladas regularmente. 

En los vastos espacios del Océano Índico y el Mar del Sur de la China, donde el área de cobertura es varios cientos de veces mayor, resulta imposible suministrar protección completa a los buques comerciales. Por ello, la actividad pirata en el mar del Sur de la China va a ser muy difícil de controlar si las últimas tendencias continúan sin obstáculos.

Según parece, el crecimiento de la actividad es atribuible a varios grupos delictivos, antes que a la acción de una única organización criminal.

Este “contagio” de la piratería deberá ser por tanto observado con preocupación, dado que resultará más complejo enfrentar a muchos grupos pequeños y dispersos, posiblemente distribuidos a lo largo de zonas de fronteras internacionales, que a una única organización con una pequeña área de operaciones en el territorio de un país en particular.

Existe no obstante, una significativa diferencia en la situación del Mar del Sur de la China respecto de Somalia, y es que los Estados litorales de aquellas aguas tienen gobiernos en funciones y fuerzas policiales establecidas. La capacidad de esas autoridades para localizar, reprimir y llevar a prisión a los piratas es mucho mayor que en Somalia, lo que ofrece alguna esperanza a los operadores del transporte marítimo.

No obstante, la adopción de medidas duras en esta amplia región supondrá cooperación internacional, lo que ha sido un frecuente obstáculo en el pasado. Por ello, este último pico de la actividad podría continuar sin disminución por algún tiempo antes que los gobiernos del sudeste asiático logren formular una nueva y efectiva estrategia para contrarrestar la tendencia.

En contraste con la situación en el Mar del Sur de la China y el Golfo de Adén, no se registraron ataques en el Océano Índico durante el mes de agosto. De hecho, han pasado varias semanas sin actividad pirata en esas aguas, que suelen ser uno de los puntos más calientes en la ocurrencia de este tipo de delitos. Sin embargo, no hay dudas de que las líneas marítimas de la costa este de África serán nuevamente asoladas a medida que afloje la temporada de monzones este mes.

Las organizaciones piratas de la región poseen una gran cantidad de “buques madres”, que suelen incluir “dhows” y buques pesqueros. Son embarcaciones más grandes que los típicos esquifes somalíes y permiten a los piratas permanecer por mayores períodos en el mar. También les proveen mayor camuflaje contra los buques de patrulla. Con estas cuestiones en mente, los armadores han sido advertidos sobre la necesidad de extremar la vigilancia en áreas alejadas de las costas durante las próximas semanas, tanto en el Mar del Sur de China como en el Océano Índico.
Por John Drake (Consultor especializado en análisis de riesgos y piratería de AKE Intelligence)

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyd´s List; 17/09/10

23/09/10
NUESTROMAR

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