La medida de fuerza corre desde ayer y aseguran que no cesará hasta tanto los empleadores rubriquen un acta acuerdo. Piden que el sueldo promedie los $2500.
La medida de fuerza corre desde ayer y aseguran que no cesará hasta tanto los empleadores rubriquen un acta acuerdo. Piden que el sueldo promedie los $2500.
Desde hace poco más de un año, los trabajadores del sector congelado afiliados al Sindicato de Portuarios Argentinos (SUPA), exigen por el cobro de un salario garantizado para el sector. Quieren percibir un sueldo mínimo mensual que destierre así la modalidad del cobro sólo por jornal empleado.
Ante las reiteradas negativas del empresariado de acceder a este pedido, el SUPA decretó ayer una medida de fuerza. Desde las 00, los obreros de esta actividad dejaron de prestar servicio y advirtieron que no levantarán el paro hasta tanto “no haya respuestas positivas a los reclamos”. Evalúan, por estas horas, qué hacer si el Ministerio de Trabajo decreta una conciliación obligatoria. “Posiblemente no la acataremos”, advirtieron.
En diálogo con El Atlántico, el secretario general del gremio, Juan Carlos Ferreyra explicó que los trabajadores “cansados de las demoras de las patronales que se niegan a rubricar un acuerdo” decidieron llamarse a un paro total de actividades. “La medida la adoptaron 120 empleados que se ven afectados directamente por esta negativa empresarial, pero en verdad alcanza a unos 300 que trabajan en la carga y descarga de los buques poteros”, señaló el dirigente.
Aunque en esta época del año todavía cuentan con suficiente mercadería para procesar, lo cierto es que la medida llega para evitar los “huecos laborales”, como indicó Ferreyra, que se producen entre noviembre y marzo y que dejan sin empleo a muchos trabajadores del sector. “Es ahí cuando no hay qué hacer y los compañeros no perciben ingresos para sustentar a sus familias. Con el garantizado queremos evitar esta situación”, argumentó.
Según dijo, exigen un sueldo promedio de $2500. “Ese monto eximiría al empresariado de tener que pagar por producción y a nosotros de tener que estar haciendo malabares para subsistir”, apuntó, y agregó que el salario correspondería a la paga de 200 horas mensuales.
Ferreyra comentó que el lunes, los empleados y las patronales habían llegado a un mínimo nivel de acuerdo, que consistía en rubricar un acta mediante la cual los empresarios se comprometían a hacer efectivo a partir del primero de noviembre el pago del garantizado. Pero cuando el SUPA dijo que ese acuerdo debería firmarse ante la presencia de autoridades del Ministerio de Trabajo, los dueños de las firmas de congelado dieron marcha atrás.
“Por eso que tuvimos que adoptar esta medida de fuerza. No entendemos por qué se niegan a hacer las cosas como se deben”, se quejó el dirigente, que descartó que este año los trabajadores vayan a aceptar el cobro de subsidios estatales para paliar las bajas que se registran desde noviembre y hasta marzo. “No queremos limosnas.
Queremos que las empresas se hagan cargo de nuestros salarios, tal como tiene que ser. Pero el tema es que no hay voluntad de resolver”, aseguró Ferreyra.
Por último, advirtió que nos trabajadores no estaría dispuestos a acatar una conciliación obligatoria. “Lo resolveremos en las próximas horas, pero no creo”, concluyó.
22/09/10
EL ATLÁNTICO
