La última reserva que tiene Mar del Plata para recuperar superficie costera está en la boca de entrada al Puerto. Empresarios instan a que durante el dragado se reutilice ese recurso en vez de arrojarlo al mar. De lo contrario, plantean: ¿de qué otro lugar y en qué otro momento podría extraerse?
La última reserva que tiene Mar del Plata para recuperar superficie costera está en la boca de entrada al Puerto. Empresarios instan a que durante el dragado se reutilice ese recurso en vez de arrojarlo al mar. De lo contrario, plantean: ¿de qué otro lugar y en qué otro momento podría extraerse?
Mientras se acentúa la pérdida de arena en las playas marplatenses, una cantidad importante del recurso se acumula de manera inconveniente en la boca de acceso al puerto. Esta dualidad se observa de sur a norte y representa una de las contradicciones históricas que crecieron al ritmo de la ciudad.
Algunas veces por decisiones desacertadas, contextos adversos, apatía o desinteligencias compartidas, no se analizaron en profundidad posibles soluciones para terminar con ambas problemáticas.
Con este panorama, referentes de la Cámara de Empresarios de Balnearios, Restaurantes y Afines (Cebra) propusieron trabajar para que en el proceso de dragado del puerto, que se suele desarrollar con la intención de favorecer la normal navegación de los barcos de gran porte, no se arroje a los fondos marítimos el banco de arena que se forma sino, más bien, sea transferido a las playas. El propósito es aumentar la superficie tanto de estas como de otras que se ubican en distintas localidades de la costa atlántica y permitir así un desarrollo vital del turismo.
El planteo que hasta el momento se refugia principalmente en Cebra, pero que pretende hacerse extensivo a toda la comunidad marplatense en general y a localidades vecinas, parte de la inquietud de muchos concesionarios que se rehusan a perder un recurso vital que convierte a Mar del Plata en un baluarte del turismo estival. Consideran que es fundamental que el resto de la ciudad se dé cuenta de que sus playas están desapareciendo y que la última reserva se ubica en el puerto. "Hay que ser consciente, en vez de tirar la arena del dragado hay que aplicarla a las playas para refularlas y mantenerlas para los años próximos. Más teniendo en cuenta de que en el puerto hay 3 millones de m3 y que se reponen, en el mejor de lo casos, 250 mil m3 por año. Entonces, en los años siguientes: ¿con qué se pretende refular? Más vale utilizarlo ahora, que es el momento justo y en los próximos 10 años, cuando se vuelva a acumular la cantidad actual, volveremos a tener arena para refular", explicó el vicepresidente de la cámara, Horacio Diana.
La última gran reserva
En tanto, el presidente de Cebra, Jorge Riccillo, coincidió en que si se llevan adelante acciones tendientes a favorecer tanto a pescadores como a marplatenses y turistas, se terminará con una de las "agresiones" ecológicas más grandes que se suscitaron en la costa en los últimos años.
"Esperemos que estos planteos tengan el eco necesario en otras actividades que viven del playa, como ser: la gastronomía, la hotelería, la construcción, la actividad teatral y en definitiva, otras tantas que irían desapareciendo al ritmo de que se vayan achicando sus playas. Tienen que saber que esto excede los intereses nuestros porque nosotros, en el peor de los casos, aumentaríamos los precios, pero los otros estarían en un dilema más profundo. Es necesario que se piense a largo plazo porque entra a jugar la vida de esta y otras ciudades", prosiguió el titular.
Por su parte, el secretario del organismo, Esteban Ramos, hizo hincapié en el daño irreversible que se ocasionaría a la ciudad, al disponerse de la última gran reserva de arena que tiene sin "reubicarla" en las playas. Para el referente, en ese caso, se estarían vapuleando los propios cimientos sobre los que se erigió esta ciudad y que, por tal motivo, urgirán para que no decaigan las actividades más importantes, por la faltante de arenas en los balnearios.
"Acá se ha dragado el puerto y se tira la arena como ese elemento que molesta. Y nosotros queremos que se drague pero que esa arena se destine a las playas de Mar del Plata y después, por consiguiente, continuará su deriva y llegará a los partidos vecinos", explicó.
Hay menos sur
Con la intención de graficar la actualidad, citaron varios ejemplos del deterioro visible que provocó la erosión marítima y la falta de políticas estructurales de mantenimiento en playas.
"Hay muchos balnearios que desaparecieron en los últimos diez años como Los Acantilados, San Patricio, playa Los Lobos. Los ejemplos se ven claramente en esta zona sur de Mar del Plata, habida cuenta de que el ingreso de arena se redujo notablemente. Cabe señalar que el ingreso llamado ‘deriva’, se produce desde el sur y va desplazándose hacia el norte. Se estima que la ciudad históricamente tenía un porte de arena anual de más de 500.000 m3 anuales y hoy está por debajo de 250 m3 anuales", comentó Riccillo.
Ramos, por su parte, puntualizó que la preocupación en esos sectores es más que elocuente. "Los comerciantes y los agentes inmobiliarios de la zona nos dijeron que este verano su actividad fue prácticamente nula. Es decir, al no haber arena, nadie quiere alquilar y esto a su vez perjudica a la despensa y a todos los comercios de la zona", interpretó.
Volver al refulado de 1998
La intención del refulado de playas que se ejecutó en 1998 se basaba más bien en la noción de que fuera una obra permanente, que contrarrestaría los efectos nocivos que produce el mar. Pero ese intento resultó nulo cuando pasaron los años y no hubo atisbos de conservación del medio ambiente. Entonces ahora se reflota la idea del mantenimiento con esta opción costosa pero "sumamente redituable" a largo plazo.
"Nuestra intención es utilizar ese banco de arena y volcarlo a las playas porque de dónde se podría sacar si no… No podés extraerle a Playa Grande ni a La Perla ni a ningún otro sitio… Hay que ser conscientes de que hay que volver a hacer algo parecido al ’98 y que el camino es a través de una reserva y que es sencillamente éste".
Comisión mixta
Jorge Riccillo precisó que con la gestión municipal de Gustavo Pulti se avizoran nuevos tiempos en materia de diálogo. Anunció que existe la posibilidad de reflotar una comisión de Defensa de Playas y Puerto que en su momento había funcionado y que incluso gestó el refulado de 1998.
"Esa comisión se está formando y la Cámara pretende integrarla porque es algo muy interesante para trabajar sobre estos temas. Ya tenemos un pedido de audiencia con el intendente y esperamos ser atendidos para analizar la importancia de este nucleamiento, del cual queremos ser partícipes activos. Reflotar esta comisión servirá para obtener grandes resultados", comentó.
Un peligro real
Un barrio sin playa. Las playas más perjudicadas por la erosión costera se encuentran en los barrios San Jacinto, San Patricio y otros que conforman el pasaje costero sur. Hoy por hoy en la playa Los Lobos, por ejemplo, el mar está "comiendo" la escalera con la cual se accedía al balneario.
El problema es que en estas circunstancias, los comerciantes y los agentes turísticos de la zona ven afectada su actividad. "Cuando el turista no tiene esta comodidad, prefiere alquilar en otro barrio", acotan los inmobiliarios.
En un día podría perderse 70 metros. El último gran avance marítimo fue en el año 1987. El mar ha sido benigno en todos estos años. Si se desatara una tormenta como la de aquel año, la ciudad podría perder en algunos puntos hasta 70 metros de playa. Por ese motivo la idea es, no sólo aprovechar la poca arena, sino acumular y preservar la que se tiene.
No es un planteo cosmético, sino existencial. Los concesionarios destacaron que "no se trata de poner arena para colocar más carpas" sino más bien entender que éste sería el momento oportuno. "Es como una familia que está en total pobreza y encuentra un cofre. Esa decisión dependerá del destino que se le dé a la ciudad", sostuvo Riccillo.
Menos, en todas. Punta Mogotes, a pesar de ser una bahía de acumulación, disminuyó notablemente su superficie arenera. Ni qué hablar en la zona céntrica, en la cual se visualizó en los últimos años, una reducción lineal de alrededor de 100 metros. De Playa Grande a La Perla, en caso de existir un comportamiento climático adverso, en dos o tres años se podría volver al estado previo al refulado.
El interrogante: si se habla de que hay 3 millones de m3 en el banco de arena y se reponen, en el mejor de los casos, 250 mil m3 al año: ¿cuándo y con qué recurso se podrá refular en los próximos años?
09/05/08
LA CAPITAL

