Hizo la mayor oferta de acciones de su historia y se convirtió en la segunda petrolera más cara del mundo, detrás de Exxon
Hizo la mayor oferta de acciones de su historia y se convirtió en la segunda petrolera más cara del mundo, detrás de Exxon
A puro ritmo de fiesta, como sólo Brasil sabe hacerlo, con música, papel picado, los corredores de la Bolsa de San Pablo agitando banderas y el presidente Luiz Inacio Lula de Silva dando el campanazo de largada, Petrobras vendió ayer nuevas acciones por 70.000 millones de dólares, la mayor oferta de títulos en la historia, en una operación con la que el país espera iniciar una nueva etapa en su desarrollo para convertirse en una potencia internacional.
RIO DE JANEIRO.- "No fue en Londres, no fue en Nueva York. Fue en San Pablo que se consagró el mayor proceso de capitalización del capitalismo mundial", resaltó Lula, emocionado y vistiendo la chaqueta naranja de los trabajadores petroleros.
Con esta enorme emisión, Petrobras, empresa estatal de capital abierto, aumentó su cotización a 220.000 millones de dólares, y se convirtió en la segunda petrolera mundial en valor de mercado, sólo detrás de la estadounidense Exxon, con 290.000 millones de dólares.
La megaoperación le permitió además a la Bolsa paulista convertirse en la segunda más grande del mundo, según subrayaron ayer sus autoridades. Según el presidente del Bovespa, Edemir Pinto, tras haber alcanzado un valor de mercado de 17.800 millones de dólares, la Bolsa sólo está detrás de la de Hong Kong, con una capitalización de 19.800 millones de dólares. Su tasación ahora es un 25% superior a la suma de las bolsas de Nueva York, Londres y el Nasdaq, indicó Pinto.
Plan quinquenal
La venta de más de estas 4000 acciones -tanto en San Pablo como en Nueva York- le permitirán afrontar un ambicioso plan quinquenal de inversión por 224.000 millones de dólares para explotar los enormes yacimientos submarinos descubiertos desde 2007 frente a las costas del sur brasileño, a unos siete kilómetros de profundidad. Se estima que allí hay 50.000 millones de barriles de crudo que llevará mucho esfuerzo extraer, pero que más que triplicarían las actuales reservas petrolíferas de Brasil y lo transformarían en el sexto productor mundial.
El gobierno, que cedió a la compañía la explotación futura de unos 5000 millones de barriles a cambio de 43.000 millones de dólares en nuevos papeles, aumentó de esta manera su participación en Petrobras del 40 al 48%, según indicó el ministro de Economía, Guido Mantega.
Decorada con una gigante bandera brasileña, la Bolsa recibió a Lula sonando la famosa "Aquarela do Brasil" y con el sindicato de petroleros cantando el himno luego. En la celebración lo acompañaron los presidentes de Petrobras, José Sergio Gabrielli, y el titular del Bovespa, como se conoce al centro de operaciones bursátiles.
"Diez años atrás, yo pasaba por la puerta de la Bolsa y me miraban con miedo. Se preguntaban dónde iba este comedor de capitalistas. Y es exactamente este comedor del capitalismo que deja la presidencia de la república después de ocho años como el honrado partícipe del momento más auspicioso del capitalismo mundial", destacó el mandatario, cuyo mandato termina el 1° de enero próximo.
Tanto él como su abanderada para sucederlo, Dilma Rousseff, favorita en las encuestas como candidata del Partido de los Trabajadores (PT), consideraban clave que el país pueda aprovechar al máximo sus nuevos recursos en hidrocarburos, para mantener el ritmo de desarrollo de los últimos años. "El destino de ese petróleo será sagrado, para el nuevo ciclo de desarrollo del país, contra la pobreza y por una educación pública de calidad", señaló, refiriéndose al Fondo Social con que se financiarán inversiones de largo plazo como escuelas, rutas, puertos y obras de infraestructura.
Sin embargo, es justamente el mayor peso del Estado en la compañía más los altos riesgos y costos de la extracción en la llamada capa "pre-sal" los que preocupan a los inversores, y por lo cual de los títulos de Petrobras ha caído un 27% desde el inicio de este año. "Un Estado débil nunca fue un sinónimo de iniciativa privada fuerte. No estamos aquí como hacían antes, para debilitar al Estado. Brasil se presenta hoy ante los ojos y oídos del mundo como sinónimo de la frontera más promisoria del desarrollo en el siglo XXI", apuntó Lula.
25/09/10
LA NACIÓN
