Pesqueras españolas abandonarían el país

Las pesqueras de capitales gallegos analizarían marcharse ante la falta de materia prima, los conflictos sindicales y el alza de los costos de operación en los puertos patagónicos.

Las pesqueras de capitales gallegos analizarían marcharse ante la falta de materia prima, los conflictos sindicales y el alza de los costos de operación en los puertos patagónicos.

Aseguran que son un 50 % por encima de lo que sale operar en Buenos Aires. Directivos en Puerto Deseado indican que en ciertos sectores “no hay conciencia” de la gravedad real de la situación.

“Las empresas pesqueras gallegas en la Patagonia argentina no atraviesan su mejor momento. Son varios los factores que han obligado a sus casas matrices a plantearse seriamente abandonar los caladeros del Atlántico sur: constantes conflictos sindicales; falta de política pesquera provincial y nacional; finalización de los mecanismos de reembolsos a las exportaciones, y especialmente, una notable merma en los caladeros de merluza y calamar, con la peor temporada de capturas de los últimos veinte años”, son los argumentos explicitados en un artículo publicado el lunes por el diario La Voz de Galicia.

A decir verdad, el problema atañe tanto a las empresas españolas como a las argentinas.

Hoy por hoy es muy difícil competir desde la Patagonia, donde los costos son hasta un 50 % por encima de los de Buenos Aires.

Es en el sur del país donde se asientan la mayoría de las empresas de capital español, a partir de lo que fue el incentivo de reembolsos por puertos patagónicos, que otorgaba ventajas comparativas a la hora de exportar por dichas bocas de salida.

El sistema funcionó durante unos 15 años, pero su propio mecanismo ya preveía que esos incentivos iban a irse reduciendo con el correr del tiempo. Cuando expiraron, quedó claro que esos incentivos habían frenado la creación de alternativas que permitieran compensar el sobrecosto de operar en la Patagonia. “Es más, ese es uno de los motivos que hacen plantearse a las empresas abandonar la zona. Y es que la situación ha cambiado tanto que, lejos de recibir subsidios, las compañías tienen ahora que pagar al Gobierno un 10 % en concepto de retenciones a las exportaciones pesqueras”, indica el artículo del diario español.

Recuerda que días después de la presentación, el Ministerio de Trabajo se comprometió a convocar a todas las partes, pero el tiempo pasa y no hay una respuesta concreta. Por ello, los empresarios pesqueros solicitarán ahora una nueva audiencia en el ministerio para intentar avanzar en la búsqueda de una solución global.

Conflictos sindicales
“Otro problema serio es el derivado de los conflictos sindicales, que ya en 2007 ocasionaron la ocupación y quema de plantas procesadoras de pescado e intimidaron a los directivos de las empresas gallegas ubicadas en Puerto Madryn, en la provincia de Chubut.

Además de aumentos de salarios, en estos momentos los sindicatos reclaman una garantía de materia prima en la planta, algo imposible de cumplir, debido a que hay cuota para la merluza y, además, ha habido una merma notable en las capturas”.

Agrega que “aunque se ha puesto sobre la mesa la reducción de salarios de los trabajadores pesqueros, eso no es suficiente cuando se plantean subidas en conceptos como la estiba o, como ha hecho el Gobierno, en la tarifa del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) -el organismo de control sanitario-, que ha subido un 400 %”.

En Deseado
A partir de este análisis se indica la necesidad de que el gobierno nacional encuentre “una solución urgente” al serio problema por el que atraviesa el sector pesquero patagónico, atentos a que, como Puerto Deseado, son decenas las localidades portuarias cuya economía depende básicamente del buen funcionamiento del sector pesquero.

Al menos dos firmas españolas que están radicadas en Puerto Deseado coinciden con lo publicado por la Voz de Galicia e indicaron que de seguir esta situación, dominada por la escasez de materia prima y los altos costos laborales y de insumos, no quedará otra salida que cerrar puertas y marcharse.

“Sin materia prima y con costos de descarga que salen tres veces más caros que Mar del Plata y con un reciente pedido de incremento salarial del STIA, no hay empresa que aguante y lo peor de esto es que los gobernantes parecieran no entenderlo”, señaló a Mar&Pesca el CEO de una firma española con asiento en esta localidad.

“Las empresas hacen lo que pueden, se desprenden incluso de activos valiosos para poder soportar la crisis, pero nada alcanza cuando tenés un costo de tripulación de campaña que trepa el 56 por ciento y de tripulación parada de un 7 por ciento”, indicó el ejecutivo de la firma propietaria de barcos, acotando que a esos costos hay que sumarle otros; “los de poteros y planta en tierra, que es el 6 por ciento, los de insumos y gastos de flota, que es un 27 por ciento, los gastos permisos y cánones de pesca del 5,6 por ciento, de retenciones y reintegros de 8 por ciento, gastos financieros y fiscales de un 10 por ciento, de gastos de estructura de un 2,8 por ciento, más combustibles y lubricantes de un 8 por ciento, y por si esto fuera poco, a todos estos costos sobre ingreso hay que agregarle un 24 por ciento de pérdida”, detalló el directivo, al hacer un balance del año pesquero, recalcando que el 2010 será peor, porque la falta de materia prima ha puesto en relieve “las debilidades en las que se sustenta este modelo pesquero, que obliga a bancar mano de obra improductiva en las plantas en tierra”.

“Aquí uno de los mayores problemas es la falta de una conciencia de la situación, las empresas están desfinanciadas porque no tenemos acceso al crédito y porque las casas matrices no pueden poner un solo peso, y para colmo el Gobierno pareciera estar anestesiado y no logra comprender que una fábrica es una unidad de producción que cuando no produce, genera pérdida”, señaló el directivo de otra operadora española con asiento en esta localidad que también pidió anonimato.

Al recalcar la crítica situación que vive el sector pesquero, el directivo señaló que le parece “un disparate” que operarios que no producen por falta de pescado soliciten un nuevo aumento salarial, tal como lo plantearon desde el sindicato de la STIA.

“Esta temporada sacamos los barcos poteros a pescar, volvimos con alrededor de 300 toneladas, de esa captura sólo 100 toneladas fueron procesadas, mientras que las otras, por tratarse de un calamar de talla SS, tuvo que ser vendido entero, entonces, si estamos prácticamente paralizados, ¿cómo vamos a pagar este incremento salarial?”, se preguntó el directivo, para luego responderse que: “es un disparate que pidan aumento, pero como todo aquí se hace a presión, lo más probable es que firmemos presionados y después no podamos pagarlo, porque ni siquiera la temporada del langostino está siendo tan buena como se esperaba”, concluyó. (La Voz de Galicia-Mar y Pesca)

13/05/10
LA OPINION AUSTRAL

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