Pescando en la base de la pirámide

(FNM) Quizá la fuente más abundante de proteína silvestre que aún queda en el planeta es el krill, un crustáceo diminuto que vive en aguas antárticas. De él se alimentan casi todas las especies de la Antártida, incluyendo ballenas, pingüinos, focas y muchas variedades de peces. Pero la especie con el mayor apetito por las proteínas es el ser humano.

(FNM) Quizá la fuente más abundante de proteína silvestre que aún queda en el planeta es el krill, un crustáceo diminuto que vive en aguas antárticas. De él se alimentan casi todas las especies de la Antártida, incluyendo ballenas, pingüinos, focas y muchas variedades de peces. Pero la especie con el mayor apetito por las proteínas es el ser humano.

La cosecha de este crustáceo ha aumentado lo suficiente como para empezar a preocupar a los ecologistas.

Un artículo en la revista Nature del 1º de septiembre advierte que el aumento de la pesca "se suma a la presión de los cambios ambientales", amenazando krill. Como el krill se alimenta de las algas que crecen bajo el hielo, es especialmente susceptible a los efectos del calentamiento global.

Nada del krill que se cosecha llega a la mesa de los consumidores como krill. En cambio, es molido para hacer harina de pescado para la industria de la acuicultura y la transformación en los suplementos nutricionales. Mientras tanto, nadie está seguro de cuántos krill hay por ahí. Las estimaciones varían desde los 100 millones de toneladas a, tal vez, 500 millones.

La cosecha actual está muy dentro de los 5 millones de toneladas métricas acordadas como límite, pero el apetito comercial continúa con un crecimiento  implacable. Noruega ha aumentado su flota y, por primera vez, China está enviando dos barcos de krill en el océano del sur.

La organización que pone el límite a la captura del krill, la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCMELAR) tiene previsto reunirse en octubre próximo. Necesita establecer límites para áreas específicas, en lugar de grandes áreas oceánicas. Tiene que trabajar con los países miembros, para obtener números más precisos de cómo se está desempeñando el krill.

Los seres humanos han sobreexplotado casi todas las pesquerías del planeta. La sobrepesca de krill podría ser especialmente destructiva, ya que pondría en peligro la cadena alimentaria de toda la Antártida.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: The New York Times

19/09/10
NUESTROMAR

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio