Pesca usará técnicas de tipo militar para detectar el empleo de dinamita (España)

Boyas con receptor de sonar permitirán dar con el responsable de las detonaciones que se produzcan en 5 millas. El sistema operará a finales del 2009 desde los guardacostas «Sebastián de Ocampo» e «Irmáns García Nodal»

Boyas con receptor de sonar permitirán dar con el responsable de las detonaciones que se produzcan en 5 millas. El sistema operará a finales del 2009 desde los guardacostas «Sebastián de Ocampo» e «Irmáns García Nodal»

La Consellería de Pesca va a recurrir a métodos de guerra antisubmarina para combatir la pesca ilegal de sardina con explosivos en aguas gallegas. Tras las denuncias y las inspecciones abiertas en el pasado contra los buques cerqueros a raíz de las protestas del sector por las detonaciones escuchadas en el litoral de Barbanza, Fisterra y Muros, la Xunta quiere estrechar definitivamente el cerco sobre los responsables de estas prácticas ilícitas. Para ello, pretende emplear un sistema basado en la tecnología que usa la Marina de guerra de países como Estados Unidos o Noruega y largar una serie de boyas capaces de detectar y situar con precisión las explosiones que se produzcan en el mar dirigidas a los bancos de sardina.

La idea está madura. El Diario Oficial de Galicia (DOG) ya publicó las bases para contratar un equipo automatizado con el que captar esas detonaciones y poder, con un procesador acústico, calcular la distancia y demora donde se producen. Eso es posible gracias a que los explosivos que los pescadores de cerco suelen emplear en esas actividades prohibidas son la dinamita, la pólvora y otras sustancias con características acústicas similares: provocan una peculiar onda expansiva, «con unha fronte de onda triangular, alta presión máxima e forte esvaecemento». Es precisamente esa figura de onda que registra el sonar pasivo (se limita a escuchar el sonido y no emite onda) lo que permite calcular el lugar de la detonación, siempre que esta se produzca en un radio de cinco millas náuticas de donde está una de las boyas, dotadas además de un sistema de posición GPS.

Estación base

Pero los flotadores con sonar son solo una parte del sistema. Los datos de estos equipos serán remitidos a una estación base, que debe encontrarse a menos de 20 millas, en la que un ordenador, discriminando otras señales acústicas de las explosiones y trasladando con detalle la posición GPS de la detonación a las cartas náuticas o a un sistema de información geográfico propio de la Xunta, permitirá determinar el lugar exacto. A partir de ahí, el Centro de Seguimiento de Buques vía satélite, con base en Madrid, gracias a la denominada caja azul que llevan a bordo los cerqueros, podrá decir a los guardacostas qué embarcación concreta se halla en el área de la explosión.

Aunque el ordenador puede controlarse desde un vehículo o en tierra, lo más probable es que la estación se fije en uno de los buques itinerantes del Servizo de Gardacostas de Galicia, el Irmáns García Nodal o el Sebastián Ocampo . Como las boyas estarán a la deriva y necesitan ser recargadas cada 24 horas, se precisa un barco para recoger y largar los receptores. Esa itinerancia de los flotadores permitirá montar el dispositivo allí donde la Xunta disponga, en cualquiera de los caladeros de la flota cerquera.

La adjudicataria del servicio tiene un plazo de diez meses para entregar el equipo, una vez que se resuelva el concurso, pero es probable que antes de esa fecha se estén realizando pruebas en el litoral gallego.

Antecedentes

La idea de la Xunta para atajar una práctica antigua como el uso de la dinamita en la pesca es novedosa, aunque alguna compañía ya propuso hace años un sistema parecido. La Sociedad Anónima de Electrónica Submarina (SAES), radicada en Cartagena y que se provee de equipos a la Armada Española, ofrecía detectar esas explosiones en el litoral español con aparatos de escucha de entre ocho y 16 boyas.

Antonio Cordero, director general de SAES, señala que es la única compañía española que trabaja con esta electrónica. Y abarca otros campos de propagación submarina, como las ondas sísmicas, eléctricas y magnéticas.

15/11/08
LA VOZ DE GALICIA

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