Pesca: Para saber qué está pasando (Bahía Blanca)

La titular de la cátedra de Zoología de Vertebrados de la UNS advierte sobre la necesidad de, por lo menos, un año de nuevas investigaciones.

La titular de la cátedra de Zoología de Vertebrados de la UNS advierte sobre la necesidad de, por lo menos, un año de nuevas investigaciones.

Andrea López Cazorla, doctora en Ciencias Naturales y experta en la ictiofauna marina del estuario de Bahía Blanca, dijo a "La Nueva Provincia" que, para precisar si las especies están en disminución y sufren los efectos de la contaminación, se necesitan los resultados de un estudio de, por lo menos, un año.

La investigadora fue convocada por la dirección del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), para integrar la comisión de pesca que se formó en febrero último, después de uno de los picos de tensión que deparó el conflicto con los pescadores artesanales de Ingeniero White.

"Hemos comenzado a elaborar proyectos sobre estudios ambientales en el estuario y a planificar los objetivos que se van presentando en las reuniones que se cumplen en el Consorcio de Gestión del Puerto. Mis premisas específicas son planteadas desde el punto de vista de la biología de los peces y de la pesca. Lo único cierto, al menos de mi parte, es que es necesario un nuevo estudio que permita comparar los resultados actuales con los del período 1979-1982", señaló.

López Cazorla también aseguró que los recursos técnicos y humanos están disponibles en la ciudad y que se necesitarán al menos seis profesionales, porque habrá que evaluar especies en forma simultánea.

Consultada sobre cómo inciden los metales pesados, tales como el cadmio, localizados en el estuario, la investigadora dijo desconocerlo, puesto que no está especializada en la contaminación de la ría, pero que podrá indicar qué especies deben ser monitoreadas para establecer si son víctimas del impacto ambiental.

"Hay que tener en cuenta que algunas de las especies de peces que se capturan son migradoras y que no realizan su ciclo de vida completo en la ría", agregó.

Respecto de la duración del estudio, explicó que el mínimo de un año surge porque cada especie tiene su época y zona de residencia, dentro del área. "A veces, se superponen los períodos y hay que efectuar, en un mismo mes, muestreos en diferentes zonas del estuario y de las artes de captura".

Entre 1979 y 1982, López Cazorla completó un estudio cualitativo para su tesis doctoral. Así estableció la presencia de 30 especies, el uso que le daban al ambiente, sus períodos y lugares reproductivos, además de la alimentación. También refirió las artes de pesca propicias para cada una de las especies de interés comercial que se capturan en la región.

La investigadora concluyó que las fluctuaciones estacionales de las poblaciones de peces, en este tipo de ambiente, tienen numerosas causas y que el incremento del número, a lo largo del año, está directamente relacionado con el aumento de la temperatura del agua.

Por lo dicho, la mayor cantidad de especies se registra en verano. Si bien una gran parte es apta para el consumo humano, sólo cinco son las que presentan mayor interés económico: pescadilla, corvina, gatuzo, lenguado y pejerrey. El camarón y el langostino, por tratarse de crustáceos, no fueron evaluados.

Tras ese estudio general, López Cazorla comenzó a trabajar con especies en particular, a fin de determinar edad, crecimiento y alimentación. Prosiguió los análisis de la evolución de la captura de pescadilla hasta 1997, cuando cerró la cooperativa pesquera de White. Después, cree que la secretaría provincial de Pesca pudo haber formalizado otros estudios.

Muchos de los datos obtenidos por López Cazorla están presentados en Ecosistema del Estuario de Bahía Blanca , libro editado por las doctoras María C. Piccolo y Mónica S. Hoffmeyer. En dicha obra afirmó que la pescadilla, históricamente, representó entre el 45 y 70 por ciento de la captura total, pero que, a partir de 1993, constituyó el 15 por ciento del total de las especies desembarcadas.

También aseguró que, entre 1992 y 1997, la captura de pescadilla había disminuido en forma constante.

Personal

Andrea López Cazorla es doctora en Ciencias Naturales por la Universidad de La Plata. "La ictiofauna en el estuario de Bahía Blanca" fue el tema de su tesis. En 1979, se radicó en nuestra ciudad e inició su trayectoria en la Universidad Nacional del Sur, como docente de Zoología de Vertebrados, cátedra que ahora está a su cargo. Entre 1979 y 1983, trabajó en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) y luego viajó a España, donde continuó su formación en el Instituto de Investigaciones Pesqueras de Barcelona. Regresó en 1985 y se reintegró al IADO. Desde 1990, es investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

23/03/09
LA NUEVA PROVINCIA

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