El preocupante achique que comenzó el sector pesquero de la mano de la empresa mejor vista en la zona, la sudafricana Alpesca, ha sido un síntoma realmente alarmante en diferentes estratos de la comunidad. Más allá de la crisis del recurso ictícola y la caída de la rentabilidad que aducen las compañías por cuestiones de coyuntura económica, el hecho anticipa un escenario masivo de desocupados del sector, que traerá aparejadas enormes complicaciones a una ciudad que hace años le dio luz verde a una industria de la que espera más.
El preocupante achique que comenzó el sector pesquero de la mano de la empresa mejor vista en la zona, la sudafricana Alpesca, ha sido un síntoma realmente alarmante en diferentes estratos de la comunidad. Más allá de la crisis del recurso ictícola y la caída de la rentabilidad que aducen las compañías por cuestiones de coyuntura económica, el hecho anticipa un escenario masivo de desocupados del sector, que traerá aparejadas enormes complicaciones a una ciudad que hace años le dio luz verde a una industria de la que espera más.
Esta semana al anuncio de la apertura de registro de retiros voluntarios de la mayor procesadora de pescado, se sumó también a otras medidas de diferentes empresas que fueron trascendiendo los pasos que seguirán. Hay dos multinacionales españolas que ya pusieron en venta barcos, y otras han expuesto también la posibilidad de reducir personal de planta, dado que una gran parte de ellas ya se deshizo de los eventuales.
Todo indica que gran parte de ellas decidieron replegarse en otras latitudes, o algunas, definitivamente no descartan retirarse del país, en muchos casos poniendo a la venta sus estructuras.
Para ello, es evidente que la adecuación de los planteles de recursos humanos es una de las necesidades. En este esquema se entienden un poco más los programas de retiro voluntario o los achiques ya ejercidos paulatinamente en varias empresas. Estos planes tienen como finalidad evitar las consecuencias de los despidos masivos, que en general traen consigo las protestas gremiales, posible tomas de plantas, generación de una imagen negativa en la comunidad ("mala prensa"), u otras acciones legales emprendidas por los empleados.
La reducción de la fuerza de trabajo, entendida de este modo, deja en un estado de absoluta indefensión al trabajador, ante un empleador que ostenta la propiedad de los medios de producción, y ejerce un poder muy lejano a un “acuerdo” de partes. La incertidumbre y el efecto psicológico que genera una propuesta de desvinculación, de la naturaleza que sea, atenta contra el más absoluto derecho de la gente a la estabilidad laboral y económica, garantizado por la propia Constitución.
Entre otras cosas, ayer fuentes confiables trascendían la preocupación de un grupo de legisladores y funcionarios por el efecto dominó que esto traería aparejado. Entre otros, en sectores directamente vinculados a la actividad como estiba, servicios portuarios, como así también en el proceso de contracción del consumo y efecto recesivo en el mercado local. (La mayoría de estos trabajadores poseen compromisos de contratos de viviendas, créditos personales, planes familiares, etc)
Por otra parte, se habría analizado jurisprudencia existente sobre retiros voluntarios donde se remarcaría la extinción de toda posibilidad de reclamo posterior en materia indemnizatoria sea por despido, diferencias salariales u otros rubros, lo que alertaría sobre la revisión que debería hacerse sobre cada caso.
Otro de los temas no abordados aún con suficiente información pero que estaban evaluando algunos concejales, es que cuando se percibe en concepto de retiro voluntario montos superiores por la antigüedad, se debería tributar montos importantes en concepto de Impuesto a las Ganancias, cosa que no se habría comunicado a los trabajadores.
Asimismo, se analizaría también el mandato de la Ley sobre la necesidad de anunciar los planes “masivos” de retiros voluntarios por parte de las empresas a la autoridad de aplicación, con la suficiente antelación (se habla de unos 15 días) para el análisis correspondiente sobre el impacto social que podría ocasionar en el marco de las normativas de emergencia económica y otras regulaciones vigentes. De otro modo, los acuerdos podrían definitivamente no ser homologados por la Subsecretaría de Trabajo.
Lo cierto es que el escenario, sigue dejando grandes interrogantes y espacios poco claros, mientras el clima entre los trabajadores y la comunidad se recalienta un poquito más.
08/02/08
DIARIO DE MADRYN
