La pesca artesanal, a diferencia de los apoyos estatales que han tenido otros sectores, simplemente está olvidada.
La pesca artesanal, a diferencia de los apoyos estatales que han tenido otros sectores, simplemente está olvidada.
La buena intención de transformar a nuestros pescadores en productores de sus recursos, a través de las áreas de manejo, hasta ahora sólo ha quedado en el intento.
Los excesivos pagos de patentes, que en algunos casos superan los 10 millones de pesos al año, es un obstáculo mayor. En Aysén subsisten poco más de 20 áreas, encontrándose alrededor de 250 en proceso de caducación. Todo esto, por la falta de incentivo que han tenido las organizaciones para terminar con el proceso. El desarrollo de la acuicultura a pequeña escala es una gran alternativa, donde recursos como el pulpo, los caracoles, jaiba, centollas y locos podrían ser fuentes de ingresos para nuestros hombres de mar.
Así como se ha decretado a parte del territorio regional, exento del pago de contribuciones o la entrega de título gratuito de la tierra, las áreas de manejo para los pescadores artesanales debieran estar liberadas del pago de patentes, de manera de dar un respaldo inicial a la actividad.
Si a lo anterior agregamos una ausencia total de líneas de crédito que les permitan financiar inversiones para mejorar sus artes de pesca, la situación aún es peor. Otro factor que influye negativamente sobre los pescadores de Aysén es la distribución del fondo de la pesca artesanal, que se hace más con criterios políticos que técnicos, lo que nos ha llevado a acceder solo al 3% del mismo, en circunstancias que la octava y décima regiones reciben el 30% y el 25% respectivamente .
Por otro lado, la merluza austral recurso -estrella con el cual han sobrevivido los artesanales de Aysén- está sometida a una presión que, si no las cuidamos la podemos exterminar.
Las innumerables denuncias, que desde hace año se realizan respecto a los volúmenes de pesca negra o ilegal -que ascienden a varios miles de toneladas que extraen pescadores de la Región de los Lagos- no se ha podido frenar.
En tal sentido, debiéramos avanzar en tres aspectos de los cuales se ha hablado mucho y que el Gobierno no toma en serio.
El primero, fortalecer con recursos humanos, materiales y financieros a SERNAPESCA, que entre otras cosas también debiera fiscalizar las necesarias barreras sanitarias que se deben instaurar para impedir el contagio de enfermedades en los recursos del mar y así cautelar las ventajas ambientales de Aysén.
Segundo: dar cumplimiento a lo que el Subsecretario de Pesca comprometió junto a los Parlamentarios de Aysén, en relación a fijar por ley la cuota de la merluza austral que le corresponde a la pesca artesanal y así evitar presiones de la vecina región del norte.
Y tercero, diferir los períodos de la pesca entre la Región de los Lagos y Aysén, para evitar la extracción ilegal.
Por último, si de verdad se quiere apoyar la actividad, resulta absolutamente necesaria la creación de un Instituto Regional de Desarrollo para la pesca artesanal que, haciendo un símil con el INDAP, permita no sólo la subsistencia de la actividad, sino también genere condiciones para su desarrollo. Por Pablo Galilea Carrillo
02/04/08
DIARIO DE AYSEN
