El Polar Mist hacía su segundo viaje al hundirse. La empresa minera cambió de transportista.
El Polar Mist hacía su segundo viaje al hundirse. La empresa minera cambió de transportista.
Después de que el Polar Mist, el pequeño pesquero chileno reacondicionado para transportar carga, se hundiera con unos 18 millones de dólares en oro y plata, Cerro Vanguardia, la empresa minera dueña de la mayor parte de esa fortuna, retomó sus envíos de oro. Pero ahora en un barco más grande. Esto, según los expertos, ofrecería mejores condiciones de seguridad.
El bello puerto de Punta Quilla está escondido al final de un camino que corre entre montañas verdes y mar azul, 15 kilómetros al sur de Puerto Santa Cruz. No ocupa más que unas manzanas, cuenta con un único muelle, y no tiene gran actividad. Desde aquí partían dos veces al mes los cargamentos de oro y plata de la mina Cerro Vanguardia para llegar por agua a Punta Arenas (Chile), y desde allí seguir vía aérea hasta Suiza. Desde aquí zarpó en su viaje final el Polar Mist, el 14 de enero, con 474 lingotes de bullón dorado, una aleación cuyo contenido en metales preciosos (también tiene impurezas) está compuesto por 90 % de plata y 10 % de oro. La mayor parte de esta carga provenía del yacimiento de Cerro Vanguardia, y otra parte era de la minera Triton, ambas santacruceñas.
Según pudo saber Clarín, el fallido viaje del Polar Mist era el segundo que hacía trasladando minerales de Cerro Vanguardia. Este dato fue confirmado por fuentes de la minera. Desde hace unos seis años, el transporte se hace por vía marítima hasta Punta Arenas. En el último tiempo, Cerro Vanguardia había contratado para que se encargara de llevar su producción desde su mina hasta Suiza a la empresa Brinks. Pero alrededor del fin del año pasado, decidieron cambiar de transportista y contratar a la firma Securus, que a su vez encargó el tramo que va de Punta Quilla a Punta Arenas, al Polar Mist. El primer viaje fue exitoso, el segundo no llegó a destino.
Cerro Vanguardia, como otros yacimientos de su tipo, produce y necesita transportar minerales preciosos con la misma regularidad de cualquier cadena de montaje industrial. Y el episodio del Polar Mist no detuvo esa rutina. El primer embarque posterior al naufragio del Polar Mist se hizo por vía terrestre. Ahora, según afirman en Cerro Vanguardia, volvió a ser Brinks la encargada de la logística, y están utilizando de nuevo la vía marítima para el primer tramo. Pero con un buque de mayor porte.
El tamaño del buque es un factor importante a la hora de enfrentar las habituales tormentas en el estrecho de Magallanes. Pero además, es importante que la nave cuente con motores poderosos. Según pudo saber Clarín, los barcos que se utilizaban antes de que el elegido fuera el Polar Mist, eran más grandes y más poderosos que el pesquero chileno hundido.
Una de las preguntas que surgieron desde que el oro fue a parar al fondo del mar, es: ¿Por qué hacer por agua un recorrido que es posible encarar por tierra? Motivos económicos. Para sacar la carga a través de un puerto patagónico, las mineras reciben un reembolso de parte del Estado que representa un 1 % del valor de la carga. Este beneficio caduca en 2010. Es posible que entonces la vía marítima se descarte.
El Polar Mist había partido de Punta Quilla el 14 de enero. Al día siguiente se topó con una fuerte tormenta en el estrecho de Magallanes. Entonces regresó a aguas argentinas. El 16 de enero, después del mediodía, su tripulación pidió ayuda. En respuesta a eso, un helicóptero de la Armada Argentina rescató a los siete tripulantes y al pasajero que viajaban en el barco. Así, el Polar Mist quedó abandonado a su suerte, con sus máquinas en marcha y con el timón acondicionado como para que el pesquero girara en círculos. Al día siguiente, el 17 de enero, el remolcador chileno Beagle lo encontró y comenzó a trasportarlo. Finalmente, en los primeros minutos del 18 de enero, el capitán del Beagle le avisó a la Prefectura de Río Gallegos que el Polar Mist se estaba hundiendo.
Por Leo González Pérez
02/03/09
CLARÍN

