La calificación del estado biológico de la especie forma parte de un informe elaborado por el instituto. El trabajo menciona que la presión pesquera ha acentuado un proceso de deterioro general del recurso. Hay preocupación por la alta tasa de juveniles en los desembarques.
La calificación del estado biológico de la especie forma parte de un informe elaborado por el instituto. El trabajo menciona que la presión pesquera ha acentuado un proceso de deterioro general del recurso. Hay preocupación por la alta tasa de juveniles en los desembarques.
“El abadejo, una especie entre algodones”. Este es el título que mereció un reciente informe especial del Inidep que confirma la fragilidad biológica del recurso.
Según el texto, en los últimos años se ha observado un deterioro sostenido de la especie debido al impacto que provocó el aumento de la presión pesquera.
Los desembarques, vale recordarlo, provienen de pesca directa y en calidad de fauna acompañante por partes iguales. En este último caso desde buques merluceros.
“Se trata de una especie longeva, de crecimiento lento y baja fecundidad, por lo que las altas capturas han impactado de manera profunda en la biomasa de reproductores”, destacan desde el instituto.
De hecho, del total de los desembarques comerciales registrados en 2010, el 74 por ciento correspondió a ejemplares juveniles, mientras que en 2011 el porcentaje se elevó al 77 por ciento.
“Si se desembarcan tantos juveniles, se está hipotecando la reproducción a futuro”, apuntó Héctor Cordo, integrante del Programa Pesquería de Merluza y Fauna Acompañante.
Por los datos que maneja el investigador, hoy la población está muy rejuvenecida y eso atenta contra la reproducción.
Como respuesta a este escenario, el Consejo Federal Pesquero dictó en diciembre pasado medidas de buscan atenuar el esfuerzo que se despliega sobre este pez de color rosado intenso en dorso y flancos.
La Autoridad de Aplicación marcó concretamente dos fronteras de captura: diez toneladas por viaje entre enero y abril (época de mayores rendimientos); y quince toneladas por viaje entre mayo y diciembre.
Mirada al futuro
El impacto del significativo recorte se irá midiendo en futuras temporadas. Por ahora, en el Inidep son cautos.
“Determinar el tiempo que demandará recuperar la población de abadejo es difícil y es necesario llevar adelante un seguimiento muy celoso”, advierten.
“Se puede predecir, pero es necesario el monitoreo constante para saber si las medidas impuestas producen el resultado esperado”, concluyó Cordo.
Las actividades están centradas en un modelo de evaluación que se alimenta de diferentes fuentes.
Las dos principales son la propia actividad de la flota y las campañas no dirigidas (merluza y calamar) que se llevan adelante cada enero y febrero.
De esta manera, se cubre el área principal de concentración y reproducción, localizada frente a las aguas del Golfo San Jorge.
26/02/13
PESCARE.COM.AR
