Son volúmenes remanentes del producto que llegan al país por barco.
Son volúmenes remanentes del producto que llegan al país por barco.
Hubo contactos entre la estatal e industriales para cederles volúmenes cuando el consumo residencial lo permita. Un 20% de la oferta nacional proviene del exterior.
En un contexto de creciente importación de gas para cubrir la caída en la producción interna y el aumento de la demanda, la empresa estatal de energía, Enarsa, salió a colocar parte del producto que trae del exterior en el sector industrial.
De esa manera, el Gobierno obtiene un doble beneficio: disminuye la sideral factura que debe pagar por subsidios al sector energético, que fue de $ 26.000 millones el año pasado y, en paralelo, asiste con una porción de gas adicional al segmento productivo.
“Enarsa está vendiendo el gas del barco. Va a hacer eso con lo que le vaya sobrando”, explicó el encargado de temas energéticos de una de las mayores compañías del país.
Se refiere al LNG (gas natural licuado) que llega hasta las costas de Bahía Blanca y, desde fines de mayo a Escobar, proveniente de ultramar. El gas se transporta en estado líquido y en las costas argentinas se reconvierte para ser más tarde inyectado en los gasoductos.
La compañía que conduce Exequiel Espinosa, según relataron en el sector industrial, pide u$s 4,04 por cada millón de BTU (la unidad de medida) de ese gas. No es un precio ingenuo: está por encima del precio que paga el sector productivo por el producto de origen nacional “ronda los u$s 3” pero muy por debajo del precio de importación, que supera los u$s 10 por la misma cantidad.
Este año llegarán a las costas argentinas unos 50 barcos con gas natural licuado gestionados por Enarsa e YPF. Como anticipó El Cronista, el Gobierno comenzó a implementar un sistema de premios para las petroleras mediante el cual acceden a un 86% de la carga de esos buques, mientras que el resto queda para Enarsa. Esa es la porción que la empresa estatal comenzó a ofrecer a industrias para compensar las restricciones de suministro en momentos en que la demanda hogareña aumenta de forma pronunciada debido al mayor uso del recurso para calefacción en los días más fríos.
Desde principios de mayo, aunque no todos los días, las empresas sufren recortes variables en el suministro del recurso. Esa situación generó la semana pasada el reclamo de la Unión Industrial Argentina (UIA), que denunció los recortes a través de un comunicado.
Oferta y demanda
Lejos del crecimiento de la producción de gas que explotó en la Argentina en los años 90, durante la década siguiente ese indicador cayó. De acuerdo con números de la Secretaría de Energía, que dirige Daniel Cameron, entre 2003 y 2010 la producción de gas cayó un 8%, mientras que las reservas se desplomaron un 43% en el mismo período.
En paralelo, aumentó la demanda, tanto de hogares, por tarifas casi congeladas, como del sector industrial, puntal del crecimiento económico.
La combinación de ambos factores ocasionó problemas serios de suministro. El Gobierno eligió en 2008 el camino de la importación de gas por barco para hacer frente a esas dificultades, que habían comenzado a notarse desde 2004.
La primera experiencia fue en 2008, en Bahía Blanca, desde donde hoy se pueden inyectar al sistema hasta 12,5 millones de metros cúbicos (m3) de gas. Y desde fines de mayo se sumó a esa oferta otros 8 millones de m3 desde una terminal construida en Escobar.
En tanto, desde Bolivia entran hasta 6 millones de m3 diarios. Sumada, toda la oferta que proviene desde el exterior podría cubrir un 19% de los aproximadamente 140 millones que consume la Argentina cada día.
Por Pablo Fernández Blanco
20/06/11
CRONISTA.COM
