(FNM) Desgraciadamente el transporte marítimo sólo alcanza los titulares mundiales cuando se produce algún desastre. Y fue por esa razón, que la desventura del “Pacific Adventurer”, sirvió como nota de tapa la semana pasada.

(FNM) Desgraciadamente el transporte marítimo sólo alcanza los titulares mundiales cuando se produce algún desastre. Y fue por esa razón, que la desventura del “Pacific Adventurer”, sirvió como nota de tapa la semana pasada.

El buque derramó 230 toneladas de combustible a lo largo de una de las playas más prístinas de la costa de Queensland, Australia, en otro desastre de relaciones públicas para la industria.

De acuerdo con los registros de la unidad de inteligencia marítima del Lloyd, el barco es propiedad de John Swire & Sons, y operado por su subsidiaria en Hong Kong, China Navigation Co.

El incidente ocurrió el miércoles de la semana pasada, siete millas al este de Cabo Moretone. En condiciones de mal tiempo, 31 contenedores con nitrato de amonio cayeron desde la cubierta, rompiendo un tanque de combustible del buque, y dejando una aceitosa estela de 15 kilómetros de fuel oil.

El episodio generó las imágenes de vida silvestre cubierta de petróleo y de playas ennegrecidas a las que la industria naviera odia ser asociada.

La administración de estos incidentes puede mitigar la mala prensa. Pero ciertamente, Swire Shipping, arrancó con mal pie cuando declaró públicamente un día después del accidente que sólo 42 toneladas, o “una pequeña cantidad de fuel oil”, había reultado derramada.

A las pocas horas, el comunicado fue reemplazado por otro que revelaba que el daño en el casco del buque era “mayor que el estimado inicialmente”, y que la cantidad de combustible derramado era “sustancialmente mayor”. Finalmente, se supo que el volumen volcado era cinco veces más grande que el indicado inicialmente.

Como es de entender, la compañía se vio enfrentada a críticas de la prensa de que se había ocultado intencionalmente información a las autoridades. 

El mal trincado de contenedores ha contribuido a varios accidentes recientes de alto perfil, y seguramente a partir de éste, habrán de reforzarse los controles y regulaciones en Australia.

Pero el daño a la reputación de la industria naviera es otra de las consecuencias.

En descargo de Swire podrá decirse que la compañía contrató a un profesional australiano de relaciones públicas para manejar la relación con la prensa. Para desgracia de Swire, el profesional de relaciones públicas fue incapaz de contestar a la prensa internacional, preguntas básicas sobre el accidente, horas después de ocurrido.
 
Desafortunadamente, Swire se suma a muchas otras compañías navieras incapaces de entender y satisfacer apropiadamente las expectativas de los medios, en el momento en que es más importante hacerlo.

La industria naviera debe aprender que el punto distintivo del buen manejo de una situación de crisis, es mantenerse accesible y abierto durante esos momentos difíciles.

El hacerlo, puede ayudar a minimizar las respuestas regulatorias automáticas o punitivas, que tienden a aparecer luego de tales incidentes.

Traducido por NUESTROMAR de Lloyds List, 17/03/09

19/03/09
NUESTROMAR

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio