A lo largo de todo el fin de semana pasado, el club Náutico Ioshlelk Oten, llevó adelante la VIII Vuelta a los Lagos del Fin del Mundo, una de las travesías más importantes que tiene el canotaje fueguino y que muestra las bellezas naturales de la zona norte de Tierra del Fuego.
A lo largo de todo el fin de semana pasado, el club Náutico Ioshlelk Oten, llevó adelante la VIII Vuelta a los Lagos del Fin del Mundo, una de las travesías más importantes que tiene el canotaje fueguino y que muestra las bellezas naturales de la zona norte de Tierra del Fuego.
En esta ocasión, intervinieron seis embarcaciones, dos kayaks simples con Lucho Gamín y Juan Noto, más cuatro kayaks dobles con Andrea Avendaño y Arturo Almirón, Loli Villanueva y Germán Gianelli, Guillermo Vera y Pablo Kommer, más Emiliano Pimentel y Ezequiel Molina, un palista de Buenos Aires que vino exclusivamente a realizar esta travesía y además tener la chance de conocer la provincia.
La travesía consiste en unir el lago Yehuin con el Fagnano, a través del río Indio, el lago Yakush y el río Claro, los cuales guardan una belleza indescriptible, y que año a año va cambiando no sólo por el cauce de los ríos, sino además por las «represas» que forman los castores.
El Sureño conversó con Pablo Kommer, presidente del Club Náutico y nos narró lo que vivieron a los largo de tres días, de los cuales en gran parte de ellos estuvieron navegando y disfrutando de un lugar único en Tierra del Fuego.
– ¿Cómo los trató esta nueva edición de la Vuelta?
– Fue una de las mejores travesías que nos tocó vivir, es una de las más esperadas y una de las que más se disfruta por muchos motivos, sobre todo porque se pueden apreciar bien las bellezas que tiene la parte norte de la Isla, los mejores lugares y por suerte salió todo bien y el grupo que se conformó fue muy bueno pese a que no fuimos muchos, pero como sucede año a año la pasamos bárbaro.
– ¿Siguen con el lema que es una travesía para pocos, para gente con experiencia?
– Sí, nosotros siempre decimos lo mismo, que esta no es una travesía para cantidad de remeros sino para calidad de los mismos dado que no es sencillo navegar a lo largo de casi tres días, por ello hacemos hincapié en que los grupos no superen las diez embarcaciones, y la verdad es que el domingo volvimos a ratificar nuestro lema dado que el lago Fagnano estuvo bravísimo, como nunca y por suerte todo salió bien, gracias al apoyo incondicional de la gente de Prefectura Naval de Río Grande que nos acompañó en la salida por el lago Yehuin y a la Prefectura de Ushuaia el día domingo que dispuso de su gomón de seguridad que estuvo siempre al lado nuestro y que nos dio tranquilidad a todos nosotros para sortear al Fagnano embravecido.
– A grandes rasgos, ¿cómo fue el periplo de los tres días?
– El viernes cerca de las 21:30 estábamos en el agua del lago Yehuin, una noche increíble, nunca antes habíamos visto al Yehuin tan tranquilo y nos acompañó una luna espectacular, fue la travesía soñada; llegamos cerca de las 0:30 a la ensenada de nacimiento del río Indio, allí hicimos noche. El día sábado en horas del mediodía arrancamos la travesía interna por el Indio hasta llegar al lago Yakush donde nos sorprendió tener tanto viento y si bien se tornó complicado navegarlo, salimos sin problemas al nacimiento del río Claro. Tanto en el primer río como en este, tuvimos la posibilidad de ver el desastre que están haciendo los castores en el bosque fueguino cortando los ríos internos; tuvimos que sortear las castoreras rompiéndolas como siempre para poder pasar. Ese mismo sábado, a última hora de la tarde, llegamos a la desembocadura del Claro en el Fagnano y la verdad que daba miedo ver el oleaje del lago. Hicimos campamento allí, nos levantamos muy temprano el domingo y salimos todos juntos por respeto al lago, y si bien al principio estaba tranquilo, después el lago se dio vuelta, como se dice, y se tornó muy complicado. De hecho hubo un par de vuelcos, pero por suerte sin ninguna complicación extra, y mucho tuvo que ver la calidad del equipo que llevaban todos los remeros que se anotaron para tomar parte de esta travesía. Trajes que son una garantía y sumados a la calidad que también tienen los botes, todo hace que sea muy seguro navegar pese a las malas condiciones del clima aunque siempre hay que ser muy prudente y respetar al lago dado que si uno no va con precaución puede ser un problema.
– ¿Esa precaución que mencionás es poder tener el gomón cerca?
– El gomón está, la gente de Prefectura también, pero llega un momento en que uno se separa tanto, no por una diferencia de remadas o de los botes sino porque el oleaje así lo dispone y hay momentos que la presencia de un gomón era poco, más allá de las pericias y la calidad de los remeros, por ello digo que al Fagnano hay que respetarlo, nosotros al ver que las condiciones cambiaban nos acercamos a la costa e intentamos navegar en grupo que era otra de las consignas, tratar de no separarse y estar atentos por si había que ayudar a algún amigo.
– De todas maneras me imagino que el balance fue positivo.
– Si realmente el balance es muy positivo, primero porque fue un muy lindo grupo y una experiencia nueva para muchos de nosotros que jamás habíamos remado con tanto oleaje y tanto viento como en esta oportunidad.
– ¿Se viene una temporada dura?
– Yo creo que no, nosotros pensamos que si bien hay una crisis generalizada, creo que el club va a realizar un montón de actividades que sin dudas ayudarán a la gente para estar bien de la cabeza, desenchufarse un poco de los problemas diarios, por ello el club tendrá la obligación de realizar eventos a lo largo de todo el año para que el socio pueda disfrutar y olvidarse de la crisis importante que tendremos que sobrellevar a lo largo de esta temporada.
19/02/09
EL SUREÑO
