Operatoria aduanera complica la logística

Por las nuevas medidas de control de peso ya suman más de 7.500 las horas de demoras en los puertos “up river”.

Por las nuevas medidas de control de peso ya suman más de 7.500 las horas de demoras en los puertos “up river”.

 

Se le atribuye a Esopo la fábula en que un escorpión le pide a una rana que le ayude a cruzar un río prometiéndole no hacerle ningún daño. La rana accede subiéndolo a sus espaldas pero, cuando están a mitad del trayecto, el escorpión pica a la rana. Ésta le pregunta incrédula “¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos” ante lo que el escorpión se disculpa “no he tenido otra opción, está en mi naturaleza”.

Mientras a nivel global, las empresas privadas y los gobiernos, tratan de lograr la mayor eficiencia operativa en la logística del comercio internacional, reduciendo costos y demoras, incluyendo por supuesto a los puertos, la Argentina, ha dejado de embarcar en los puertos “up river” cerca de 12 millones de toneladas, entre octubre y la primera quincena de enero, a raíz de las demoras acumulada de más de 7.500 horas en los más de 650 buques programados para cargar en los puertos agroexportadores.

Las Resoluciones 2914/94 y 2220/90 de la Dirección General de Aduanas, dependiente de la AFIP, admiten como método de control de pesos del embarque, además del usual sistema de balanzas electrónicas ubicadas en las terminales, el sistema de medición de calado y sondaje de tanques (“draftsurvey”) como contramedida para la verificación.

No obstante, lo novedoso radica en que ese sistema se comenzó a aplicar por primera vez a cada uno de los permisos de embarque (hasta ahora sólo se aplicaba por buque completo y en forma aleatoria), lo que afecta seriamente la agilidad que requiere la operatoria aduanera de exportación.

Por ejemplo, en un buque programado para embarcar unas 30.000 toneladas de productos agroindustriales, en el cual la carga está amparada, por ejemplo, por 10 permisos de embarque, presentaría un panorama de operaciones “up river” muy parecido al siguiente. Tiempo de operación para el embarque, aproximadamente unas 30 horas, tiempo requerido por las contra verificaciones; aproximadamente 30 horas. Es decir, se le estaría adicionando un 100 % al tiempo de operación prevista.

Indiscutiblemente, cualquier tipo de control sobre las cantidades exportadas es a “prima facie”, beneficioso y conveniente para detectar cualquier tipo maniobra ilegal en el comercio exterior. No obstante, este control por permiso de embarque, no representa un control más exacto que el que se podría hacer fiscalizando al embarque como un todo. En el caso del ejemplo, la contra verificación del total del embarque por el método de medición de calados y sondajes no representaría más de tres horas, en comparación con las 30 que lleva el sistema de control por permiso de embarque.

Radas saturadas

Como es obvio, estas medidas llevan a la saturación de radas, a las demoras y sobrecostos para las terminales portuarias, los buques, los exportadores, y todos los organismos relacionados con la actividad. Es más, los bancos que proveen financiación a las exportaciones, ya están estudiando encarecer la misma debido a los mayores costos que implica la demora en cancelar las cartas de crédito, es decir logar el reembolso de los créditos, debido a las demoras en los embarques. Los montos en juego son superiores a los USD 7.000 millones por temporada, por lo que cada punto de incremento de costos representa una pérdida directa, por incremento de costos financieros, de USD 70 millones.

Sin lugar a dudas, estos mayores costos, además, se trasladaran, como ya lo están haciendo, a los fletes hacia puertos argentinos, en especial durante la cosecha. Asimismo, y de mantenerse estas medidas en época de cosecha, podrían afectar gravemente la logística “up river” e incrementar aún más los sobrecostos y, por ende, reducir significativamente el precio FOB que se percibe por las exportaciones agroindustriales.

“Off the record”, los exportadores, relacionan estas medidas a una especie de revancha originada en una disputa que mantienen, con el gobierno nacional, por una cuestión de pago de retenciones. Más allá que cualquier disputa que pueda existir entre una empresa privada y el gobierno, la cual debería dirimirse en la justicia. Nuestra administración, lamentablemente, ha decidido ser un “escorpión” que, fiel a su naturaleza, no puede evitar enfrentarse y “picar” aun a riesgo de logar que, la exportación de soja y subproductos, la cual brinda una de las principales fuentes de ingreso de divisas en una economía que cada vez más necesita de ellas, se vean perjudicadas de manera ostensible.

Aunque el sentido común dicte lo contrario, el “escorpión”, acaba perjudicando, no solo a los que lo rodean, sino incluso a sí mismo, ya que no puede dejar de ser quien es.

Por Juan José Paberolis

13/02/13

TRANSPORT & CARGO

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