(FNM) Al influjo de la varadura del “OCEAN NOVA”, el gobierno de Nueva Zelanda ha argumentado que se deberían aplicar controles más estrictos a los buques de cruceros en la Antártida. El incidente es el cuarto protagonizado en esas aguas por buques de cruceros, en poco más de un año.
(FNM) Al influjo de la varadura del “OCEAN NOVA”, el gobierno de Nueva Zelanda ha argumentado que se deberían aplicar controles más estrictos a los buques de cruceros en la Antártida. El incidente es el cuarto protagonizado en esas aguas por buques de cruceros, en poco más de un año.
El Canciller neozelandés Murray McCully también confirmó que el país será sede de una importante conferencia de seguridad sobre la materia, a fin del presente año. En una declaración publicada en el sitio web del Ministerios de Relaciones Exteriores y Comercio, sostuvo que” si no se hace algo, será sólo cuestión de tiempo hasta que ocurra un desastre en los Océanos Australes. La comunidad internacional debe dar los pasos para asegurar que ello nunca ocurra”.
La conferencia planeada se focalizará en cómo prevenir un gran accidente marítimo, y qué controles deberían introducirse para cubrir lo que McCully describe como “la inadecuada regulación actual de esta industria”.
Entre los participantes se incluyen expertos de 47 países que son parte del Tratado Antártico, junto a representantes de la industria del turismo, instituciones internacionales y organizaciones no gubernamentales.
“Los buques de turismo plantean riesgos significativos tanto para la vida humana como para el prístino y frágil ambiente”, dijo McCully. El número de cruceristas en la Antártida se ha cuadriplicado, hasta 46.000, en los últimos 15 años. Esto ha resultado en la visita de buques de turismo más grandes que no están preparados para las condiciones que plantea ese escenario.
“También resulta importante que la industria reconozca que los Océanos Australes son lugares remotos, inhóspitos y peligrosos para buques de turismo, a los que se hace difícil acceder con los servicios de búsqueda y rescate en casos de emergencia”.
Además del “OCEAN NOVA”, hubo otros tres casos de accidentes que ponen de manifeisto los problemas con el sector de cruceros en la Antártida. En diciembre encalló el buques “CIUDAD DE USHUAIA”, y 89 pasajeros debieron ser evacuados por la Armada de Chile.
En diciembre de 2007 el cruero noruego “FRAM” quedó a la deriva con 256 pasajeros a bordo a raíz de una falla en sus motores. Un mes antes, el “EXPLORER” se había hundido, tras impactar contra un témpano, y generar el rescate de las 154 personas que iban a su bordo. Por David Osler.
Traducido por NUESTROMAR de Lloyds List; 25/02/09
26/02/09
NUESTROMAR

