Mañana se inicia la reunión de la ONU, que buscará un acuerdo sobre cómo enfrentar el cambio climático. La pelea de fondo entre los EE.UU. y China y el rol de Europa.
Mañana se inicia la reunión de la ONU, que buscará un acuerdo sobre cómo enfrentar el cambio climático. La pelea de fondo entre los EE.UU. y China y el rol de Europa.
Desde mañana, y durante dos trajinadas semanas, representantes de casi 200 gobiernos de todo el mundo se reunirán en Cancún como culminación de un año de deliberaciones sobre el cambio climático. La conferencia de las partes COP-16 arranca un año después de que Copenhague (COP-15) le mostrara a la plana mayor de la dirigencia mundial, con Obama y Lula a la cabeza, el significado de la palabra fracaso. Allí fueron a buscar un compromiso para la reducción de emisiones contaminantes y apenas consiguieron un tibio acuerdo político en una mesa chica de negociadores.
Así, los diplomáticos mexicanos siguieron la estrategia inversa a los daneses, que habían prometido una suerte de segunda parte del Protocolo de Kioto (que limita las emisiones de gases de efecto invernadero 5% por debajo de los niveles de 1990 y vence en 2012). La apuesta ahora es el perfil bajo, de manera que todo lo que se obtenga será ganancia para la cumbre de Cancún. Entre los aspectos que lucen avanzados en las charlas previas está el acuerdo conocido como REDD, que busca evitar la desertificación y eliminación de bosques nativos. En cambio, hay incógnitas sobre el fondo multimillonario que los países desarrollados se comprometieron a otorgar a los “en vías de” para que sobrelleven las tragedias climáticas.
Lo que permance igual es la disputa entre los EE.UU. (que ahora reconocen el cambio climático, algo que negaron durante años) y China, como la cabeza del grupo de países (junto a India y Brasil) que buscan industrializarse con parámetros de consumo de energía similares a los que permiteron el desarrollo norteamericano. La pulseada se reduce a “si China no lo hace, yo no lo haré”. A lo que China responde: “Ellos llevan 200 años contaminando para industrializarse; nosotros queremos tener industria sin supervisión externa”.
En el medio, Europa hace ingentes esfuerzos para arrimar posiciones y llegar a un acuerdo vinculante en cuanto a emisiones, algo que, por ahora, parece difícil.
Delegación argentina
La delegación argentina en la COP-16 de Cancún tendrá entre 15 y 18 miembros. Estará encabezada por la embajadora y directora general de Asuntos Ambientales de la Cancillería, Silvia Mérega, y contará con varios expertos en cambio climático de la Secretaría de Medio Ambiente, que ya están en la localidad caribeña.
Hacia la segunda semana, cuando comienzan las llamadas negociaciones de “alto nivel”, porque van ministros y –si cabe en este caso– presidentes de todo el mundo, viajará el secretario de Ambiente de la Nación, Homero Bibiloni. Habrá también representantes del Ministerio de Economía, del de Ciencia, INTA e INTI, entre otros organismos oficiales.
Como en ocasiones anteriores, la Argentina –que forma parte del G77 más China– hará foco en que las transformaciones tecnológicas necesarias para evitar los daños del cambio climático no afecten a las fuerzas de trabajo.
Por Martín De Ambrosio desde Cancún
28/11/10
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