Desde hace más de un mes los poteros están pescando al norte del paralelo de 44º S. No se cuenta con ninguna información científica al respecto. Los armadores no esconden su enojo. Imposibilidad de trazar una estrategia comercial adecuada.
Desde hace más de un mes los poteros están pescando al norte del paralelo de 44º S. No se cuenta con ninguna información científica al respecto. Los armadores no esconden su enojo. Imposibilidad de trazar una estrategia comercial adecuada.
La aparición de calamar en las últimas semanas renovó las esperanzas de los ar-madores poteros, que ya habían amarrado sus barcos al muelle y hacían cuentas para no irse al descenso. El barco Espadarte, propiedad de la empresa Pesquera Deseado, se topó a fines del mes de junio con el cefalópodo y a partir de ese momento, varios poteros fueron en busca de su porción a la altura del paralelo de 44º S. Comenzaron a ingresar, tímidamente, frente a la costa de Punta Tombo unos pocos barcos, hasta alcanzar un total de 40 embarcaciones. Principiando agosto, 23 barcos se concentran frente a las costas de Bahía Blanca, manteniendo un buen promedio de capturas diarias.
La semana pasada el buque pesquero Espadarte arribó a puerto con 350 toneladas de calamar a bordo, luego de 31 días de marea; las capturas estuvieron en el orden de las12 toneladas diarias. A partir de la información suministrada a la prensa por los propietarios de la embarcación, una serie de especulaciones comenzaron a realizarse: que los ejemplares capturados corresponderían al stock desovante de primavera, que los tamaños irán en aumento en las próximas semanas, que aún queda un mes de pesca. Sin embargo, desde el INIDEP, la responsable del Proyecto Cefalópodos, Norma Brunetti, asegura que nada sabe al respecto; que aún no han llegado las muestras e informes de los tres observadores que se encuentran embarcados y por lo tanto, ella todavía no puede dar ninguna información: “Yo no puedo decir que se trate de desovante de primavera, ellos pueden decirlo por el área y la época, pero hasta que no sepamos qué edad tiene no se puede asegurar nada”, concluyó.
La falta de conocimiento sobre el comportamiento errático de esta especie, de ciclo de vida anual, complica aún más a las empresas que en los últimos años han debido afrontar bajos precios o magras capturas. Consultada la especialista sobre las consecuencias, para los armadores, de no tener mayores datos sobre la situación del recurso, explicó que la información que ellos pueden recolectar en estos momentos sólo sirve para saber de qué stock se trata y asegurar su sustentabilidad. “Diferente es lo que ocurre con las campañas de prerreclutas, que pueden determinar el índice de abundancia y en definitiva permiten saber si va a ser un buen o mal año”, declaró Brunetti, agregando que “de todas formas los armadores saben que trabajan con una especie anual y que deben estar preparados para cualquier escenario”.
Desde el sector empresario aseguran que la falta de información sobre el calamar les hace perder mucho dinero, ya que no les permite planificar ni organizar la empresa, las operaciones de los barcos, la logística y la estrategia comercial. El grupo de evaluación a cargo de esta especie no considera apropiado realizar prospecciones con buques comerciales, ya que descuentan que no darán por resultado información de mayor calidad que la que pueden aportar los observadores. Sin embargo las opiniones dentro del INIDEP se encuentran divididas, también en este tema: existe un grupo de científicos acostumbrado a trabajar con buques comerciales ante la casi nula disponibilidad de los barcos de investigación, que consideran que ante la falta de datos, la concurrencia a la zona de pesca con buques comerciales puede contribuir en gran medida a tener una información de mayor calidad sobre las especie a investigar. Esto mismo sostienen los armadores, quienes consideran que tener algún dato sobre el stock que en estos momentos están pescando contribuiría a trazar una estrategia comercial adecuada y tan necesaria en un momento de crisis como el actual.
Los armadores poteros se encuentran muy disgustados ante la falta de información biológica sobre el illex con la que se deben manejarse. Desde hace unos años, la falta de campañas de prerreclutas se ha transformado en una constante que habla a las claras de la ausencia de dirección del Instituto. Cabe recordar que la última campaña de calamar fue suspendida –como ya publicáramos en este medio: “También se cayó la campaña de calamar al norte” (1/4/10)– no por problemas de índole gremial o presupuestaria, sino por falta de organización. El buque de investigación “Eduardo Holmberg” que debía zarpar en el mes de abril para realizar la campaña, no pudo hacerlo ya que su certificado de seguridad en la navegación, emitido por la Prefectura Naval Argentina, estaba vencido.
En más de una oportunidad hemos escuchado al Subsecretario de Pesca de la Nación, Norberto Yahuar, decir que era su anhelo devolverle al INIDEP el prestigio que supo tener; y quizás una de las medidas que con mayor premura debería tomar para lograr ese objetivo, sería la de normalizar el funcionamiento de un Instituto que desde hace tiempo ha dejado de ser de utilidad para sector industrial.
Por Karina Fernández / Fotos de Diego Izquierdo
03/08/10
REVISTA PUERTO

