Por primera vez, desde este año, 45 suboficiales de sexo femenino integran la tripulación de buques de la Flota con funciones permanentes. Sus jerarquías van desde cabo segundo a suboficial principal y precederán a otras suboficiales y oficiales a bordo.
Por primera vez, desde este año, 45 suboficiales de sexo femenino integran la tripulación de buques de la Flota con funciones permanentes. Sus jerarquías van desde cabo segundo a suboficial principal y precederán a otras suboficiales y oficiales a bordo.
En 1979, la Armada admitió por primera vez el ingreso de la mujer como suboficial en algunos escalafones. Un año más tarde, se determinó la incorporación a los cuadros permanentes.
En ese entonces, las damas del mar ni se imaginaban tripulando o, mucho menos, comandando buques de guerra. Hoy es una realidad: 45 suboficiales de sexo femenino integran tripulaciones de unidades de la Flota de Mar con funciones permanentes.
Además, 88 cadetes de primero a cuarto años forman parte del escalafón Comando Naval en la Escuela Naval Militar, que les permitirá en el futuro, ser comandantes de unidades de la Flota.
Las suboficiales de la Armada, con jerarquías de cabo segundo hasta suboficial primero, pertenecen a las especialidades de operaciones, furrieles, servicios, enfermeras, mecánicos de armas y comunicaciones, y cumplen sus tareas a bordo junto a los hombres.
Las cadetes femeninas, en tanto, llevarán a cabo este año su primer viaje de instrucción a bordo de la fragata "Libertad" que, a su reparación de media vida, tuvo que agregar el reacondicionamiento de parte de su estructura para albergar durante sus viajes a las mujeres.
El buque: mi primer destino
Cecilia Gabriela Morel egresó en diciembre como cabo segundo. Cambió las aulas de última generación de la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA), en Puerto Belgrano, por las "mamparos grises" de la corbeta "Rosales", una de las seis Meko 140 que tiene la Flota de Mar.
"Cuando estaba estudiando en la ESSA no sabía con seguridad si iba a embarcar, pero esa no era mi mayor preocupación, porque navegando o en tierra quería hacer bien mi trabajo", contó Cecilia en el Central de Información en Combate, lugar del buque que comparte con la cabo segundo María Eugenia Robledo Acosta y seis hombres.
"No pensé que mi primer destino fuera un buque. Pero estoy satisfecha porque mi especialidad, Operaciones, se desarrolla en situación real de navegación", dijo.
Desde que entró a la Armada dice sentirse a gusto porque los valores que encontró dentro de la institución son los mismos que sus padres le inculcaron. Que su trabajo sea exigente no la asusta, como tampoco el hecho de compartir tareas con una dotación compuesta, en su gran mayoría, por hombres.
"Todo trabajo lo puede hacer la persona que esté capacitada. Yo nací en la zona rural de Coronel Dorrego, y con mi hermana y mi mamá hacíamos tareas que son consideradas ‘de hombres’", aseguró.
Las seis mujeres que este año forman parte de la tripulación permanente de la "Rosales" trabajan a la par del resto del personal embarcado.
"Si tengo que hacer tareas de mantenimiento o limpieza, me pongo el overol y listo. Sino, en el CIC, corrijo la carta de navegación y llevo actualizado el libro de trabajo del personal, entre otras cosas".
"Creo que la mujer tiene un gran futuro en la Armada", concluyó con optimismo.
Madre y marina
El 5 de febrero Telma Chiaraviglio se levantó más temprano que nunca y cuando el sol apenas asomaba, subió a paso firme por la planchada del destructor "Almirante Brown". No era su primera vez en un buque de la Armada Argentina, pero sí su inicio como integrante permanente de una tripulación.
Su jerarquía es suboficial segundo enfermera y tiene experiencia a bordo; realizó una campaña antártica con el rompehielos "Almirante Irízar" poco después de iniciar su carrera naval.
Hoy, junto a otras tres suboficiales, comparte destino con alrededor de 180 hombres. "Cumplimos las mismas tareas que en tierra, pero a bordo de un buque, por ejemplo, trabajo en la enfermería del ‘Brown’", explicó Chiaraviglio, quien también destacó el buen recibimiento que tuvieron por parte de sus compañeros varones.
Además de ser marina, es madre y esposa. Como mujer a bordo no sólo participará de las navegaciones, sino que también estará pendiente de su familia y de las otras disciplinas que la ocupan.
Tiene tres hijos de 16, 14 y 9 años y su esposo también es marino. "Mi familia está acostumbrada a mi profesión. He tenido muchos destinos operativos, que implicaron ausencias de ocho o diez días y que con el tiempo se incorporaron a sus rutinas", relató.
Estuvo en la Antártida y en Chipre. "Siempre tuve el apoyo de mi esposo, quien ha cumplido los roles de mamá y papá simultáneamente. Mis hijos se han sentido contenidos y eso me ayuda a seguir avanzando en mi profesión".
Chiaraviglio ya realizó su primera navegación en el "Brown" y pasó el desafío. El destructor efectuó durante la pasada semana una prueba de máquinas de alrededor de dos días y medio en la zona de Puerto Belgrano.
"Mis expectativas son las mejores. Pienso seguir brindándole a la Armada lo que siempre le he dado y si puedo más, mejor", expresó la suboficial enfermera. "Ahora que me dicen ‘a la mar’, me siento más marina que nunca".
Con convicción agregó: "Lo que más me interesa es sentar un buen precedente para todas las mujeres que forman parte de la Marina de nuestro país y que quieran embarcar. Me comprometo a eso", concluyó.
Damas comando
Las guardiamarinas Cintia Paola Maizares y Romina Soledad Messina son dos de las primeras cuatro mujeres que egresaron el 11 de diciembre pasado como oficiales del Cuerpo Comando de la Escuela Naval, y este año realizarán el viaje de instrucción a bordo de la fragata "Libertad".
La experiencia será inigualable, como también lo fue su comisión a lo largo de seis meses en la corbeta "Robinson" durante 2006.
En la unidad realizaron etapas de instrucción, efectuaron sus primeras tareas a bordo y se interiorizaron de la dinámica de un buque de guerra: su lugar de trabajo.
Maizares y Messina eligieron a la Armada como una profesión y una forma de vida. "Durante el ingreso y la permanencia en la Escuela Naval Militar (ESNM) no hubo prácticamente diferencias. Tuvimos los mismos derechos y obligaciones que nuestros compañeros e hicimos el mismo esfuerzo", explicaron, a la vez que agregaron que la faz intelectual, académica y de valores es totalmente igual.
A partir de primer año en la ESNM embarcaron en los transportes "San Blas" y "Hércules", realizaron navegaciones a Ushuaia y Puerto Madryn y se ejercitaron a bordo de buques del Area Naval Fluvial.
"Desde los inicios hicimos lo mismo que nuestros compañeros. Por ejemplo, colaboramos como ayudantes del puente de mando durante las guardias y aplicamos lo que vimos en la escuela y más, porque ahí entran en juego factores que hay que aprender a manejar", señaló Maizares.
"Va a costar un poco de tiempo que sea normal ver a una mujer como oficial, desempeñando las mismas funciones de un hombre. Pero nuestra intención es llegar a ser buenas profesionales y brindar nuestro aporte a la misión de la Armada", dijo, por su parte, Messina.
Contralmirante Antonio Torres
"Bienvenidas a la Flota"
"Si bien la Armada hace muchos años que ha incorporado personal femenino de oficiales y suboficiales a sus filas y que además han embarcado en comisión, esta es la primera vez que cubrirán funciones permanentes a bordo", dijo el contralmirante Antonio Torres, comandante de la Flota de Mar, durante la ceremonia Lista Mayor previo a la zarpada de la primera Etapa de Mar.
"Todas ellas tienen el histórico privilegio de tripular nuestros buques, precediendo a otras oficiales y suboficiales que vendrán en el futuro. Al igual que en todos los ámbitos de la sociedad, han ganado por mérito y derecho propio tales asignaciones", agregó.
En ese marco, el contralmirante Torres les dio la bienvenida a la Flota de Mar y les deseó el mayor de los éxitos. "Podrán comprobar a bordo la tradicional camaradería y trabajo en equipo de la Flota".
Por último, dijo "sé de la eficiencia y del orgullo de todas ustedes en la búsqueda de un reconocimiento a sus capacidades y también sé de la firmeza con que han ganado el respeto y aprecio de toda la Armada. Les aseguro que siempre tendrán, como cada hombre de la Armada, los mismos derechos y las mismas obligaciones".
La historia. La mujer ingresó como suboficial de la Armada por primera vez en 1979, y en 1980 se determinó su incorporación a los cuadros permanentes. Las primeras oficiales se incorporaron al Cuerpo Profesional Ingeniería en 1981; al año siguiente se agregó el escalafón Sanidad. Las enfermeras profesionales comenzaron a alistarse en 1984.
Para 1990 se establecieron la totalidad de los cursos, excepto Infantería de Marina. En 2002, la mujer se incorporó a la Escuela Naval Militar para ser oficial comando.
La mujer marina en números
45: son las suboficiales destinadas en unidades de la Flota.
160: aspirantes realizan el Período Selectivo Preliminar en la Escuela de Suboficiales de la Armada.
88: cadetes de primero a cuarto años de Comando Naval y 16 cadetes de primero a cuarto años Intendencia cursan en la Escuela Naval Militar (ESNM).
17: son las tripulantes a bordo del destructor "Heroína", el mayor número de mujeres en un buque.
11: guardiamarinas de las promociones 135 y 136 de la Escuela Naval realizarán este año el viaje de instrucción en la fragata "Libertad".
11/03/07
LA NUEVA PROVINCIA

