Además de la eficiencia en el transporte interno, hay otros eslabones de la cadena que demandan una atención inmediata.
Además de la eficiencia en el transporte interno, hay otros eslabones de la cadena que demandan una atención inmediata.
El crecimiento del comercio exterior argentino requiere para su eficiencia, además de la mejora del transporte interno en el ámbito nacional, la ampliación de la infraestructura de almacenamiento y de sus puntos de conexión con los medios de transporte. Esto supone un relevamiento de la actual capacidad de infraestructura y el diseño de futuros proyectos para tal fin. La disponibilidad funcional incluye el siguiente detalle, no exhaustivo:
• Depósitos fiscales. Son espacios ubicados en la zona primaria aduanera, con supervisión de la Aduana. Las empresas que ofrecen el servicio de depósito fiscal se ocupan básicamente de la recolección de las mercaderías en las terminales y de su almacenamiento a la espera del despacho aduanero. Las mercaderías que ingresan al depósito fiscal habilitado quedan sujetas a los regímenes provisionales de importación y de exportación; deben cumplir plazos estipulados para su permanencia. No son suficientes los existentes, por lo que muchas mercaderías deben derivarse a depósitos privados habilitados (que, si bien se han especializado, no alcanzan en el interior del país).
• Silos. Destinados al almacenamiento de granos, la actual capacidad de silos permite almacenar 65 millones de toneladas, y debe ampliarse para guardar las cosechas de los próximos años. El mayor déficit se ubica en las nuevas zonas agrícolas (Tucumán, Salta, Chaco y Santiago del Estero). También se requiere el incremento de equipos secadores, debido al aumento de la humedad en el país. El almacenamiento en los silos se puede realizar bajo atmósfera normal o bajo atmósfera controlada. En los últimos años creció el uso del silo bolsa, cuya capacidad hoy ronda los 22 millones de toneladas, pero aparecen problemas cuando el grano está húmedo.
• Centros de acopio. Se utilizan para recopilar productos, especialmente frutihortícolas. Reúnen productos dispersos geográficamente para su posterior distribución a puntos de venta y de consumo. Los centros de acopio son especialmente útiles para los pequeños y medianos productores del interior del país, dada la gran atomización de su oferta productiva. Las pymes necesitan una mayor cantidad de estos centros y crédito para construirlos.
• Galpones de empaque. Se usan para seleccionar, clasificar y acondicionar las mercaderías, fraccionándolas en diversos elementos (bolsas, cajas, paquetes) para su posterior comercialización. Especialmente útiles para las frutas (allí se lavan, se secan, se enceran, se clasifican y se embalan).
• Cámaras frigoríficas. Se utilizan para almacenar productos perecederos, especialmente carnes vacunas y porcinas y productos del mar. Hacen falta más en las zonas pesqueras del sur bonaerense y de la Patagonia.
• Bodegas. Utilizadas para la guarda de productos vitivinícolas (vino, mosto), ante la extensión de la frontera vitivinícola hacia el sur de Mendoza y el norte de Neuquén hacen falta más instalaciones de este tipo.
• Depósitos tanques. Almacenan líquidos (aceites, agua, jugos). La Argentina es el primer exportador mundial de aceite de soja y de aceite de girasol, y la producción continúa en aumento.
• Centros de distribución. Son espacios que cuentan con tecnología logística, en su mayoría privados, pertenecientes a grandes empresas, donde se almacenan y distribuyen insumos y productos terminados. Se han ubicado sobre todo en las proximidades de la ruta Panamericana. Se requiere mayor cantidad en el interior del país. Existe un proyecto de creación de un gran centro de distribución en el Mercado Central. Puede tomarse como referencia el modelo francés ubicado en la localidad de Sogaris.
• Centros de transferencia de cargas. Interconectan modos y medios de transporte, por ejemplo el ferrocarril y el camión, o el ferro-fluvial. Son escasos los existentes, por ejemplo, el de puerto de Barranqueras.
• Zonas de actividades logísticas (ZAL). Además de funcionar como centros de transferencia de cargas, les agregan diversos servicios a los transportistas y a los cargadores (oficinas, ámbitos para pernoctar, lugares de comidas, comunicaciones, centros de convenciones y depósitos).
Hay una ZAL proyectada en el Gran Rosario. Sería un centro de negocios con un hotel, restaurante, centro de salud, servicios para el transporte, atención a las cargas y distribución. Sería administrada por un privado y podría tomar como modelo la ZAL de Zaragoza. En Villa Mercedes, San Luis, y en Palmira, Mendoza, hay ZAL que conectan el modo carretero con el ferroviario. Se proyectan también en Tucumán, Villa María, Paraná, Zapala y Junín.
El puerto de Buenos Aires necesita una ZAL, al estilo de la de Barcelona.
Todos estos desarrollos se pueden concretar con inversión pública, privada o mixta (la más utilizada).
Por último, habrá que considerar en toda la infraestructura de almacenamiento detallada las adecuadas conexiones con los modos de transporte para un rápido y seguro ingreso y egreso de las mercaderías.
Por Roberto Bloch
Docente de posgrado y consultor en comercio exterior
E-mail: robloch@speedy.com.ar
Para LA NACION
26/02/08
LA NACIÓN
