Mayor rigor y más controles para regular la actividad de deportes náuticos en el Río (La Plata)

Una advertencia sobre los peligros derivados de la presencia de motos de agua en el río y un justificado reclamo para que se intensifiquen los controles de velocidad sobre esos vehículos formularon horas atrás directivos de los clubes Náutico de Ensenada y Berisso, así como del club de Regatas.

Una advertencia sobre los peligros derivados de la presencia de motos de agua en el río y un justificado reclamo para que se intensifiquen los controles de velocidad sobre esos vehículos formularon horas atrás directivos de los clubes Náutico de Ensenada y Berisso, así como del club de Regatas.Señalaron que los denominados jet sky circulan cerca de los amarraderos de veleros, producen mucho oleaje y deterioran a las embarcaciones, sin perjuicio de los demás riesgos que se crean en los canales intermedios e inclusive en la zona de las playas.


Los directivos detallaron asimismo que los equipos flotantes de pequeña escala -motos de agua, káyacs, canoas y las tablas de windsurf y kitesurf- inundan con su contundente presencia las costas de Ensenada, Berisso y en especial Río Santiago, donde se aloja más de una sede náutica, por lo que solicitaron en forma conjunta a Prefectura que se controle esa actividad.


A su vez, tal como se consignó en la nota publicada en este diario, en las playas de Punta Lara el peligro del jet sky es otro. Ya no son los veleros o las pequeñas lanchas que descansan en las marinas de los clubes los que están en riesgo sino los visitantes que van a bañarse en el río. El 1º de diciembre quedará oficialmente inaugurada la temporada alta en el balneario ensenadense y ya existe preocupación por la presencia de mucha gente que practica deportes con equipos impulsados a motor.


En esta oportunidad, la advertencia fue formulada por fuentes cercanas a los guardavidas que trabajan en la ribera.


En el caso de Punta Lara se detalló que hay sectores delimitados para el baño y la pesca, pero que falta determinar el lugar que sea sólo utilizado por quienes son usuarios de motos de agua. Algunos especialistas coincidieron en que esas embarcaciones no deberían poder circular a menos de 500 metros de la costa.


Además de atenderse al reclamo de los clubes náuticos, en el caso de las playas, es necesario apelar a la imprescindible responsabilidad que debe imprimirse a la vigilancia, que no habrá de limitarse a la presencia de guardavidas, sino también a la fiscalización de todas las embarcaciones que salgan río afuera.


Como se ha dicho, se ha popularizado hoy, en forma notoria, el uso de tablas, esquíes, botes, motos de agua, lanchas y veleros de diverso porte, que permiten -incluso a menores de edad-, procurarse una expansión en Punta Lara u otro lugar de similares características. Dicho fenómeno es fácilmente verificable, pero lo que no puede asegurarse con fundamento es que todas esas personas se encuentren capacitadas para el empleo de los citados elementos, y mucho menos en aguas que, como las del Río de la Plata, se caracterizan por su imprevisible comportamiento.


Resulta prioritaria, entonces, la instrumentación de campañas tendientes a formar conciencia pública sobre la necesidad de que se respeten y conozcan los alcances de las reglamentaciones vigentes y, al mismo tiempo, el máximo de control posible para que no se reiteren hechos gravosos de naturaleza material y, lo que es más grave, de lamentables consecuencias para la integridad física y la vida de las personas.


28/11/12


EL DÍA

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