(FNM) A pesar de las altas expectativas por nuevos negocios –desde transporte marítimo a minería offshore- generadas por el rápido proceso de deshielo del Ártico, todavía son pocas las compañías que dicen que los cálculos les resultan interesantes.
(FNM) A pesar de las altas expectativas por nuevos negocios –desde transporte marítimo a minería offshore- generadas por el rápido proceso de deshielo del Ártico, todavía son pocas las compañías que dicen que los cálculos les resultan interesantes.
La caída del precio del petróleo y las materias primas más baratas, incluido el mineral de hierro, junto con tensiones entre Occidente y Rusia en torno a la cuestión de Ucrania, agregan nuevos motivos para reducir los incentivos.
Los ejemplos de extracostos, abundan. El precio de un buque tanque con capacidad de rompehielos para transportar gas desde Siberia, ronda los USD 100 millones, es decir, un 50% más que un buque normal y hacen falta cientos de millones de dólares para mejorar los servicios ferroviarios hasta los puertos del Ártico.
Debe agregarse a esto, que para muchas compañías, la oscuridad invernal, el hielo y las vastas distancias, tornan inviable la idea de invertir en el Ártico.
“Es necesario que la comunidad marítima comercial se dé un baño de realismo”, explicó a Reuters Sturla Henriksen, presidente de la Asociación de Armadores de Noruega, durante una conferencia dedicada a negocios en el Ártico, organizada recientemente en Bodoe, un puerto ártico de Noruega.
Por su parte, Peter Evensen, CEO de la canadiense Teekay LNG Partners, afirmó que “aun cuando los costos no fueren prohibitivos, obtener financiación para generar proyectos se ha tornado más difícil por las incertidumbre que generan las tensiones entre occidente y Rusia”.
En julio, Teekay y China LNG ordenaron la construcción de seis buques tanque para la exportación de GNL desde la península de Yamal, Rusia, partir de 2018. La jugada forma parte de un proyecto de USD27.000 millones en el que está asociadas la rusa Novatek, Total de Francia y China National Petroleum Corp.
“La gran pregunta para GNL Yamal y para proveedores como nosotros, es si seremos capaces conseguirnos financiación”, afirmó Evenson.
Desde que los bancos occidentales fueron disuadidos de prestarles, Teekay ha estado buscando financiación en Rusia y China, países a lo largo de cuyas costas corren las principales rutas marítimas del Ártico.
Las frías montañas
Lejos de la conferencia, en un paso montañoso cercano al puerto noruego de Narvik, Stein-Hugo Steffensen de Ferrocarriles Ofoten, muestra con orgullo una nueva sección de vías y una protección contra avalanchas instaladas este verano a un costo de USD 4.000.000.
“Esta es la respuesta noruega al Canal de Suez”, afirma en relación con el enlace entre el Atlántico y el Báltico que se abrió en 1903 y que controlaba las exportaciones desde las minas suecas, una de las razones por las que los nazis invadieron Noruega en 1940.
Steffensen quiere cientos de millones de dólares para mejorar la conexión ferroviaria entre las minas de hierro de la compañía estatal sueca con el puerto de Narvik – donde los vagones deben ser “manguereados” con agua para descongelar la carga en invierno- para alcanzar el crecimiento proyectado en las exportaciones, a pesar de los bajos precios mundiales.
Y aunque el cambio climático está abriendo el Ártico, el hielo tampoco está desapareciendo tan rápidamente como algunos pronosticaron (El ex vicepresidente estadounidense Al Gore citó en un discurso en 2007, una predicción de un investigador que hablaba de un océano Ártico libre de hielo para el verano de 2014).
El hielo sobre el océano Ártico cubrió unos 5.000.000 de km2 este verano, casi el doble de la superficie de India.
La fusión del hielo está abriendo una ruta más corta a lo largo del norte de Rusia entre los océanos Pacífico y Atlántico. Sin embargo, las mayores exigencias de escoltas de rompehielos por parte de Rusia y las sanciones aplicadas a Moscú después de que anexara a Crimea, han reducido el interés.
El número de viajes apoyados en lo que va del año por la flota rusa de rompehielos, Atomflot, ha caído a 28, incluidas algunas rutas domésticas, explicó Sergei Balmasov, de la oficina de informes de la ruta marítima del Norte.
El año pasado, 71 fueron los buques que usaron la ruta, en un gran contraste con los apenas cuatro que lo habían hecho en 2008.
Tampoco hay que olvidar que algunos expertos afirman que el mundo debería evitar completamente el uso del Ártico, dado que tanto el petróleo como el transporte marítimo en la región resultarían extremadamente caros.
“No hay ningún apuro. Hay mucho, demasiado petróleo ahora. Y en cualquier caso, el del Ártico será el petróleo más caro del mundo”, sentenció el magante naviero noruego Fred Olsen.
(Por Alister Doyle, Reuters en gCaptain; Adaptado al español por NUESTROMAR)
28/10/14

