En el transcurso de la semana, el Estado nacional y el provincial firmaron una “Carta de Intención”, en la que se proponen alcanzar el desarrollo sustentable de nuestros recursos, es decir, un desarrollo que no dañe el medio ambiente, que podría verse seriamente comprometido a partir de la cantidad de proyectos que han sido anunciados en varias localidades, algunos de los cuales de a poco comienzan a cristalizarse.
En el transcurso de la semana, el Estado nacional y el provincial firmaron una “Carta de Intención”, en la que se proponen alcanzar el desarrollo sustentable de nuestros recursos, es decir, un desarrollo que no dañe el medio ambiente, que podría verse seriamente comprometido a partir de la cantidad de proyectos que han sido anunciados en varias localidades, algunos de los cuales de a poco comienzan a cristalizarse.
Todos sabemos que es necesario plantearse una discusión racional y responsable sobre qué hacemos o qué vamos a hacer para proteger el medioambiente. Apreciación que emerge clara toda vez que un nuevo emprendimiento, como en el caso de la minería, es anunciado en alguna ciudad de nuestro territorio. Es entonces cuando se presentan algunos reclamos que responden a la necesidad de saber cómo se va a realizar la explotación del recurso y cuáles son los riesgos a los que nos expondremos.
Muchos proyectos productivos son o han sido, considerados de antemano contaminantes o peligrosos para la salud de la población, aun cuando cabría suponer que serán administrados respetando las normas y cuidando el medio ambiente y la salud pública. Sin embargo, es deber tanto de las empresas como del Estado informar a la población acerca del tipo de trabajo que se va a realizar y sobre las medidas que se han tomado para reducir el impacto o daño ambiental.
Tal vez resulte necesario recordar que la mayoría de los proyectos basados en la explotación de los denominados recursos naturales son riesgosos y contaminantes y que de lo que en realidad se está hablando es de trabajar con seriedad para reducir los efectos nocivos que puedan causar.
La pregunta es si estamos a tiempo de encarar con decisión ese tipo de controles, siendo que ya hay una importante cantidad de proyectos a punto de concretarse, como la Mega Usina en Río Turbio, un ejemplo bastante significativo, dada las repercusiones que tuvo la decisión de instalarla en cercanías de la localidad. El tema fue discutido en una Audiencia Pública hace poco menos de un año y la mayoría de quienes participaron estuvo a favor de la instalación. Por otro lado, hay que recordar que la usina ha sido un histórico reclamo de los mineros del carbón, reclamo que se fortaleció al finalizar la década de los noventa, cuando de nuevo se planteó que la extracción del mineral era poco rentable en todo el mundo.
No obstante, la discusión acerca del impacto ambiental trasciende el plano de la Audiencia Pública, en donde se puede estar a favor o en contra de un proyecto, sea cual fuere. El problema de la contaminación debe tratarse con seriedad en ámbitos más adecuados, dada la vital importancia que tiene. Además es necesario actuar con sinceridad, poniendo las cartas sobre la mesa de modo que la población pueda evaluar tanto los beneficios como los riesgos de cada tipo de explotación, además de la manera de evitarlos o paliarlos, de modo que la decisión final sea consensuada por una comunidad consciente. Y es derecho y deber de cada ciudadano el saber qué está haciendo con el territorio que habita.
Sin embargo, poco se ha sabido sobre la incorporación de varias empresas mineras radicadas recientemente en Gobernador Gregores, Las Heras y otras localidades que sin duda necesitan proyectos de magnitud para sostenerse y seguir creciendo, siempre que eso no signifique tener pan hoy y hambre mañana.
En ocasión de firmarse la mencionada “Carta de Intención”, el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Homero Bibiloni, señaló que Santa Cruz ya tiene problemas a causa de la desertificación y debido a los desechos industriales que se vuelcan en sus costas, problemas “que deben resolverse fortaleciendo institucionalmente las áreas públicas provinciales en el marco de un planteo armonioso con las acciones del Estado Nacional”, dijo.
La firma del documento es un primer paso, se trata de una iniciativa necesaria para defender la subsistencia de las localidades, el Estado nos debe una verdadera preocupación por el tema ambiental. Los propios especialistas reconocen que se trata de un tema nuevo en nuestra sociedad que en su mayoría desconoce que es menester la protección y el cuidado para preservarnos a nosotros y los que vendrán.
A partir de estas consideraciones, podríamos seguir hablando de desarrollo sustentable larguísimas horas; lo importante es tener claro que para lograr un desarrollo sustentable es fundamental la decisión política que vaya más allá de las buenas intenciones hasta alcanzar su verdadero cometido, que no es otra cosa que el bien común. El tiempo dirá si esta vez se ha encarado el camino correcto.
04/04/09
LA OPINIÓN AUSTRAL
