Lo temían y lo advirtieron hace dos semanas funcionarios chinos y la organización Greenpeace: el choque y porterior hundimiento de un buque petrolero iraní en el Mar de China podría traer nefastas consecuencias ambientales. Pekín admitió que la ‘marea negra’ de petróleo ha triplicado su tamaño en apenas cuatro días.
Lo temían y lo advirtieron hace dos semanas funcionarios chinos y la organización Greenpeace: el choque y porterior hundimiento de un buque petrolero iraní en el Mar de China podría traer nefastas consecuencias ambientales. Pekín admitió que la ‘marea negra’ de petróleo ha triplicado su tamaño en apenas cuatro días.
Imágenes tomadas por satélite permitieron detectar tres capas de crudo que se esparcen por 332 kilómetros cuadrados en total, indicó el domingo por la noche la administración china de océanos en un comunicado. El miércoles, la misma fuente había indicado que la marea negra se extendía sobre 101 km2.
El “Sanchi” se hundió el 14 de enero tras haber ardido durante una semana después de chocar contra el carguero mercante hongkonés ‘CF Crystal’ a unos 186 millas (300 kilómetros) al este de Shanghai. Treinta y dos marinos -30 iraníes y dos bangladesíes- murieron en la catástrofe.
En el momento del choque, el carguero portaba 136,000 toneladas de condensado de petróleo, un producto muy volátil e inflamable, pero que también se evapora y arde con facilidad.
El barco yace ahora a 115 metros de profundidad. Además de su carga, el “Sanchi”, de pabellón panameño, podía llevar a bordo hasta 1,000 toneladas de diésel pesado para el funcionamiento de sus máquinas.
En una de sus pocas comunicaciones al respecto, en una rueda de prensa celebrada el pasado viernes las autoridades chinas de salvamento marítimo indicaron que estudiaban la posibilidad de reflotar el ‘Sanchi’ para frenar el derrame de combustible en la zona de su hundimiento.
Sin embargo, el Gobierno chino no ha vuelto a hacer referencia a esa posibilidad y se presupone que el petrolero, de 274 metros de eslora y hundido a unos 115 metros de profundidad, continúa soltando crudo al mar.
La “marea negra” se desplaza hacia el norte debido a los vientos y las corrientes marinas y podría amenazar las costas surcoreanas y japonesas, anunció la semana pasada la administración oceánica.
El fuel del combustible -que posiblemente es lo que se está derramando ahora- es mucho más contaminante para las aguas y la fauna marina.
Las organizaciones medioambientales temen que esta sea una de las catástrofes ambientales más graves de los últimos años, ya que el mar Oriental de China es uno de los espacios marinos más ricos y productivos que existen en el planeta. (CRONICA C.R.)
02/02/2018
