Mantienen interdicto un container sospechado de exportar cocaína que venía a Mar del Plata (Madryn)

Personal de la Gendarmería Nacional decomisó cientos de kilogramos de pescado para exportación ante la firme sospecha de que en la sustancia se esconde clorhidrato de cocaína líquido de máxima pureza.

Personal de la Gendarmería Nacional decomisó cientos de kilogramos de pescado para exportación ante la firme sospecha de que en la sustancia se esconde clorhidrato de cocaína líquido de máxima pureza.

La presunta presencia del estupefaciente ya fue confirmada por el inefable olfato de los perros antinarcóticos de tres organismos federales y por los reactivos químicos utilizados por dos fuerzas de seguridad dependientes del Ministerio del Interior, según indicó el portal diariodemadryn.com.

Parte de ese decomiso fue trasladado hacia laboratorios de Gendarmería Nacional y de la Dirección General de Aduanas, en los que se realizarán pruebas químicas sobre el contenido de los elementos secuestrados y también exámenes cromatográficos tendientes a ratificar -o no- lo obtenido al momento del procedimiento.

La intervención de la Gendarmería Nacional se produjo en la madrugada del jueves pasado, cuando un llamado telefónico anónimo avisó de un camión que -con determinadas características de marca, color y tipo- transportaría una carga ilegal, supuestamente de drogas. Inmediatamente fue alertado el personal que esa fuerza de seguridad federal mantiene en el puesto de control caminero fronterizo interprovincial de Arroyo Verde, sobre la Ruta Nacional 3, en el límite entre Chubut y Río Negro.

Esos efectivos, integrantes del Escuadrón Móvil de la Agrupación XIV Chubut de Gendarmería Nacional, se dispusieron entonces a la espera del paso de ese transporte, en conjunto con efectivos policiales chubutenses apostados en ese mismo sitio.

Una vez confirmado el arribo del camión, los gendarmes lo escoltaron hacia Puerto Madryn, donde ingresó a la Zona Primaria Aduanera de la Aduana local, dentro del predio ubicado en las puertas mismas del Muelle Almirante Storni.

Como se trata de un sitio jurisdicción de la Dirección General de Aduanas, en el que también tiene poder de policía la Prefectura Naval Argentina, a la Gendarmería se le sumaron integrantes de esos otros dos organismos nacionales.

De acuerdo a lo que se pudo ver desde el exterior del predio, instalándose en un sitio privilegiado de observación, el cargamento ingresó a la ciudad dentro de un container con equipo de refrigeración para el traslado de productos supercongelados. Ese container llegó con sus puertas cerradas y con un precinto que habría sido instalado por algún despachante de aduana de San Antonio Este y que debería contar con la supervisión o certificación de los inspectores de la Aduana de esa zona.

El camión habría sido despachado por la empresa Camaronera Patagónica, con planta procesadora de pescado de San Antonio Oeste, en la Provincia de Río Negro, a unos 280 kilómetros al norte de Puerto Madryn; y tenía destino al puerto de Mar del Plata, donde sería recibido por la firma Costa Brava SRL.

Sin embargo, el llamado anónimo alertó que ese camión viajaría hacia el sur, hacia el puerto de Madryn. La presencia del camión en Arroyo Verde sería la primera confirmación de lo sostenido por el llamado anónimo, mientras que el destino y la carga fue la segunda versión que para el personal interviniente empezaba a confirmarse.

Una vez en la Zona Primaria Aduanera de Madryn, aparentemente facultados por lo establecido en las normas vigentes y por la Ley 23.737 contra el narcotráfico, el personal de Aduanas y del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) habría autorizado a las fuerzas de seguridad (Gendarmería y Prefectura) a ingresar al container con los canes antinarcóticos que tienen esas entidades.

A los dos perros de la GN y la PNA se les sumó un tercer animal especialmente entrenado en la detección de drogas que posee la Dirección General de Aduanas (DGA). Los tres perros habrían intentado “destrozar” sólo una veintena de las aproximadamente 2.400 cajas de “troncos” de merluza que tendrían como destino final el puerto de Ámsterdam (Holanda).

Ese indicativo de los canes entonces mereció que quienes intervenían sobre la carga resolvieran retirar las cajas del interior del container para analizarlas con mayor minuciosidad, pero al descongelar algunas de ellas para observar lo que contenían, se encontraron con que solamente tenían en sus manos, para analizar, agua de descongelamiento y carne de pescado.

La primera reacción habría sido de desorientación, ya que comenzaron a sospechar que estarían ante un container que anteriormente podría haber sido utilizado para algún transporte de narcóticos, y que el olor persistente en la estructura habría contaminado la carga que ahora tenían ante sus ojos.

El personal de la Aduana aparecería entonces con un aparato tecnológico tipo “sonda” para ingresarlo a las cajas sin tener que manipular la mercadería ni violentar el envase; aunque debieron sortear gruesas dificultades de manipulación hasta conseguir un resultado desalentador; al lectura era ‘negativa’.

Sin embargo, todo indica que algunas gotas de ese “agua” de deshielo fue sometida al test químico presuntivo, procedimiento consistente en ingresar parte de la sustancia a unos pequeños frasquitos angostos en cuyo interior hay un reactivo líquido que toma una determinada coloración característica ante la presencia de clorhidrato de cocaína.

Las gotas de agua, aparentemente, hicieron que de inmediato el reactivo tomara la coloración genérica que los sabuesos esperaban, lo que les sirvió como segunda confirmación sobre la presencia de estupefacientes.

Mayor fue la sorpresa de los uniformados cuando a uno de ellos se le ocurrió probar con someter a la prueba química una porción diminuta de carne, del interior de uno de los “troncos” de merluza, la que también habría dado positivo.

Entonces, de esa veintena de cajas señaladas por los perros como sospechosas, se habría seleccionado una al azar para que la Aduana la sometiera a análisis en sus laboratorios ubicados en Capital Federal, mientras que otro tanto tendría previsto realizar la Gendarmería, la que tendría la posibilidad de examinarlos cromatográficamente con tecnología de punta en sus propias instalaciones.

Ambos laboratorios podrían anunciar los resultados entre el lunes y martes próximos, lo que es ansiosamente aguardado por los efectivos responsables del procedimiento.

Todos los especialistas en la materia, coincidieron en que “no se conocen químicos, que puedan ser utilizados en el procesamiento de pescados, que puedan hacer reaccionar de esa manera a los testeadores líquidos ni confundir a los perros sabuesos, al punto de poder hacer creer que se está ante drogas cuando en realidad es otra sustancia”.

Además, entre los funcionarios intervinientes surgió inmediatamente el interrogante de por qué motivo los tres perros se “plantaron” ante esas cajas y no sobre el resto del envío, cuando supuestamente toda la mercadería debería haber recibido el mismo tratamiento, y con los mismos productos, en la misma planta pesquera; lo que haría que tengan el mismo olor ante el olfato de los perros.

Si los laboratorios ratificaran los resultados presuntivos, las sospechas apuntan a la posibilidad que la carne del pescado podría tener “inyectada” la cocaína líquida, tal como habrían detectado en envíos realizados desde otros países hacia el mismo destino, incluso con casos en que se remitían flores embebidas en cocaína líquida, miel o vino mezclados con la misma sustancia, lo que luego se destilaba para la extracción final.
 
02/05/09
DIRIO DE MADRYN

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