Maniobras PSI en Pusan: nueva demostración de fuerza naval ante Corea del Norte

Una vez más la humanidad es testigo de una lucha encarnizada entre potencias continentales y marítimas, esta vez en el Pacífico y el Índico. Aunque se trata de una lucha soterrada y de baja intensidad, y no de una guerra abierta, su desenlace definirá en gran medida el siglo XXI.

Una vez más la humanidad es testigo de una lucha encarnizada entre potencias continentales y marítimas, esta vez en el Pacífico y el Índico. Aunque se trata de una lucha soterrada y de baja intensidad, y no de una guerra abierta, su desenlace definirá en gran medida el siglo XXI.

El último episodio son las maniobras de la Proliferation Security Initiative (PSI) que han tenido lugar hace pocos días en Pusan, Corea del Sur.

La importancia del mar
Afirma un refrán japonés que quien domina el mar domina la tierra, y aunque por encima de ello está el dominio del aire (y cada vez más del espacio) se trata sin dudas de una frase muy cierta.

Esta importancia del dominio de las líneas de comunicación marítima debe entenderse tanto a nivel táctico como geopolítico. Asistimos actualmente en el Pacífico y en el Índico a un conflicto soterrado de dimensiones gigantescas que enfrenta a China con los Estados Unidos y una serie de países vecinos, algunos aliados como Japón, otros cada vez más cercanos a Washington pero a la vez celosos de su soberanía como la India. El papel de Rusia aun no está claro, pero observa también con prevención el ascenso chino.

Uno de los grandes objetivos de Beijing es superar la primera cadena de islas, que cierran el paso de su litoral a las aguas abiertas del Pacífico, y sortear el cuello de botella del estrecho de Malaca abriéndose paso hacia el océano Índico y el mar de Arabia a través de satélites como Pakistán.

Dicha estrategia también incluye mantener la mitad norte de la península coreana en manos amigas, alejando a las fuerzas aeronavales norteamericanas y niponas y construyendo la infraestructura necesaria para emplear su territorio como acceso al mar del Japón de sus regiones nororientales.

Corea del Norte y la proliferación
El régimen norcoreano, de gran importancia geopolítica para China, ha hecho de su arsenal no convencional uno de los puntales de su seguridad nacional.

Además dicho arsenal le permite obtener recursos económicos por dos vías. Mediante el chantaje, obteniendo contrapartidas a cambio de algunos pasos atrás, y a través de la exportación de tecnología y componentes a otros regimenes.

Estas exportaciones tienen mayoritariamente lugar por el mar y, en menor medida, por vía aérea.

Una respuesta a la proliferación: la PSI
Un elemento clave de la política de contención de Corea del Norte y de la lucha contra la proliferación en Asia Oriental es la Proliferation Security Initiative, o PSI. Se trata de un acuerdo "informal" por el que un grupo de más de sesenta países, incluidos diversos del Viejo Continente, bajo liderazgo estadounidense establecen una política de intercepción de barcos cargados con armas o componentes no convencionales.

Aunque no es un tratado, se basa en el derecho internacional a dos niveles. Por una parte responde al comunicado de la presidencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 31 de enero del 1992, que afirma que la proliferación de armas de destrucción masiva es una amenaza a la paz y la seguridad mundiales. Por otra, las intercepciones deben tener lugar en aguas territoriales de los países miembros o sobre los barcos que enarbolan su pabellón. Por ello Washington ha concluido acuerdos con países como Liberia o Panamá, con importantes flotas de conveniencia.

Corea del Sur se integró en la PSI el año pasado, tras un duro debate político interno, al considerar algunas voces que dicho paso deterioraría aun más las relaciones con el norte.

La PSI comprende no solamente un acuerdo, sino maniobras periódicas en que los participantes ensayan la intercepción de cargamentos no convencionales.

Maniobras en Pusan
Una de estas maniobras ha tenido lugar la semana pasada en Pusan, Corea del Sur, donde se citaron durante dos días unidades de 15 países, incluidos Estados Unidos, Australia, y Japón.

Bajo el nombre "Eastern Endeavour 10", han incluido prácticas de localización, seguimiento e intercepción, con mucho énfasis en la coordinación a nivel de inteligencia entre las Armadas participantes. Se han ensayado no solamente los aspectos puramente militares de estas operaciones, sino también los legales, diplomáticos, aduaneros y financieros.

Se trata de las primeras maniobras organizadas en Corea del Sur tras su entrada en la PSI. Japón ha participado con fragatas y helicópteros, y Australia parece haberles otorgado una gran importancia. Su ministro de Asuntos Exteriores, Kevin Rudd, ha declarado que las maniobras reflejan el compromiso australiano contra la proliferación, mientras que el titular de Defensa, Stephen Smith, ha expresado su deseo de que contribuyan a reforzar la relación estratégica con Corea del Sur. Canberra y Seul firmaron un acuerdo de cooperación en materia de seguridad en marzo del año pasado.

Japón y Estados Unidos también llevarán a cabo unas maniobras anfibias
Además de las maniobras multilaterales en Pusan, Washington y Tokio han anunciado unas maniobras conjuntas simulando un contraataque ante un asalto anfibio, que tendrían lugar en diciembre.

El objetivo sería reforzar la coordinación entre sus fuerzas en dicho escenario, y a nivel político y aunque no se anuncie formalmente, enviar una señal a Beijing, que insiste en reclamar varias islas bajo soberanía japonesa.

Se espera que entre las unidades desplegadas se encuentre el portaaviones USS George Washington.

Recapitulación. ¿Estamos ante la batalla del Pacífico?
Sin intención de caer en el dramatismo ni la exageración, podemos afirmar que se está intensificando aun más si cabe la competición, por no decir conflicto, marítimo en las aguas del Pacífico y del Índico.

La visión de una China avanzando hacia la democracia y las buenas relaciones con los vecinos gracias a su crecimiento económico sostenido de las últimas tres décadas se revela como mínimo simplista. Al contrario, este crecimiento económico es el que está permitiéndole rearmarse, con especial atención a la Armada y las Fuerzas Aéreas y Espaciales, al objeto de volver a ser lo que significa su nombre en chino: el Imperio del Centro.
Por Alexandre Calvo Cristina (Profesor de relaciones internacionales, European University)

19/10/10
REVISTA ATENEA

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