El segundo en la línea sucesoria a la corona permanecerá tres meses en las islas, donde integrará una misión como piloto de rescate de la Real Fuerza Aérea.
El segundo en la línea sucesoria a la corona permanecerá tres meses en las islas, donde integrará una misión como piloto de rescate de la Real Fuerza Aérea.
BUENOS AIRES (DyN) — El anunciado viaje del príncipe William, del Reino Unido de Gran Bretaña, a las islas Malvinas motivó una dura réplica del gobierno nacional.
Fuentes de la Cancillería afirmaron que la llegada del hijo mayor del príncipe Carlos y de la desaparecida lady Diana Spencer, segundo en la línea sucesoria a la corona, no hace más que reflejar la continuada presencia militar de Londres en un territorio que forma parte del patrimonio nacional.
William, de 26 años, será enviado al archipiélago austral en su primera misión militar al extranjero como piloto de búsqueda y rescate de la Royal Air Force (RAF).
El joven pasará unos tres meses en Malvinas en el marco del curso que realiza, de un año y medio de duración.
"Esta circunstancia sólo sirve para poner en evidencia, una vez más, la continuada presencia militar británica en espacios terrestres y marítimos que forman parte del territorio nacional de la República Argentina", se interpretó en el Palacio San Martín.
"La ilegítima ocupación británica en general y la presencia de la base militar de Monte Agradable en especial, continúa siendo reiteradamente rechazada por la Argentina", deslizaron desde las cercanías del ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, y recordaron tres notas de protesta:
* 8 de junio de 2004. Por la jerarquización de ese destacamento a través del traslado del Comando Británico para el Atlántico sur y su dependencia de la base aérea de la isla Ascensión.
* 29 de septiembre de 2005. Cuando se reiteró la no autorización de vuelos de aeronaves militares británicas que se dirijan o provengan de las islas por espacio aéreo argentino indisputado.
* 28 de octubre de 2008. Por la instalación de un polígono de tiro de misiles en Puerto Enriqueta, en el archipiélago austral.
Hace años que el gobierno nacional reclama, en cada foro y organismo multilateral, que Londres cumpla las resoluciones que convocan a reanudar las negociaciones sobre soberanía hasta alcanzar una solución pacífica y definitiva del diferendo.
En ese contexto, la decisión de enviar a William refleja un fuerte gesto británico hacia los kelpers.
Este hecho se suma a la decisión del primer ministro, Gordon Brown, de incorporar más vuelos Londres-Malvinas para suplir la falta de los charter que los isleños rechazaron del continente porque no aceptan aviones con bandera nacional.
03/02/09
LA NACION
