El Gobierno de Barack Obama dio luz verde el jueves al desarrollo de la acuicultura en las aguas federales de las costas del golfo de México.
El Gobierno de Barack Obama dio luz verde el jueves al desarrollo de la acuicultura en las aguas federales de las costas del golfo de México.
Los ambientalistas censuran esta decisión, pues consideran que conlleva una amenaza para la salud de los ecosistemas regionales, dados los problemas que la acuicultura marina puede generar en términos de polución e impacto sobre las poblaciones silvestres.
La iniciativa es respaldada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), organismo federal que recalcó que su prioridad será asegurarse de que las granjas del Golfo cumplan con los estándares de sanidad y de higiene.
La NOAA anunció el jueves sus intenciones de elaborar en los próximos meses una política nacional detallada para el desarrollo de una acuicultura marina sustentable, que provea un marco regulador para esta actividad dentro de las aguas estadounidenses.
“Desarrollaremos una política nacional que se concentre en la protección de los recursos oceánicos y en los ecosistemas marinos, que trate las cuestiones de administración pesquera relacionadas con la acuicultura y permita que se lleve a cabo la acuicultura en Estados Unidos de una manera sostenible”, dijo Jane Lubchenco, subsecretaria de Comercio y Océanos y Atmósfera y administradora de la NOAA.
Esta política servirá de marco para el Plan de Administración Pesquera (FMP) para la Regulación de la Acuicultura Oceánica en el Golfo de México, que entró en vigor el jueves pasado.
“Tenemos interés en desarrollar la acuicultura como corresponde”, dijo Jim Balsiger, viceadministrador de la división de pesca de la NOAA. “El plan del Consejo del Golfo sugirió cuestiones importantes en materia de política nacional para las estrategias de regulación de la acuicultura oceánica.
“La NOAA trabajará estrechamente con el Consejo del Golfo y con el Congreso para garantizar una buena transición hacia un enfoque nacional para regular las actividades de acuicultura oceánica”, añadió.
Sin embargo, pasarán años antes de que se instale alguna granja marina en el Golfo. Primero, el Consejo de Administración Pesquera del Golfo de México, uno de los ochos consejos regionales que controla la pesca en las aguas nacionales, deberá establecer directrices que más adelante deberán ser aprobadas por las autoridades federales.
“Las regulaciones deben respetar los lineamientos nacionales -subrayó Balsiger-. Un plan marco nacional será un documento de alto nivel, que pondrá énfasis en la acuicultura ecológica y en la transparencia del proceso de entrega de permisos.
Estados Unidos se beneficiará con la producción de productos del mar controlados por directrices más estrictas, aseveró.
“El 80% de los productos pesqueros que consumimos son importados y cerca de la mitad provienen de la acuicultura -observó-. No tenemos control sobre las circunstancias en que se producen los productos del mar, no tenemos control de lo que pasa con el medioambiente en otras parte del mundo en donde se producen productos pesqueros.”
Algunos desaprueban la participación de la NOAA y observan que debería haber rechazado el plan porque no tiene autoridad jurisdiccional para regular la acuicultura en las aguas federales.
“Nuestras opciones en un caso como éste son muy limitadas y creo que es el mejor enfoque para la situación -sostuvo Lubchenco-. Este plan es mucho más amplio que cualquier medida que se haya presentado a la Secretaría para su revisión. Creemos que los planes de permiso para este ámbito deberían estar gobernados por una política nacional.”
Los grupos ambientalistas como Ocean Conservancy el Grupo Ambientalista Pew expresaron sus inquietudes.
El plan “carece de responsabilidad para cumplir los estándares para evitar los riesgos conocidos que conlleva la acuicultura”, dijo George Leonard, que encabeza el programa de acuicultura de Ocean Conservancy, según informó The New York Times.
Por Natalia Real
04/09/09
FIS
