(FNM) Fuentes empresarias revelaron que el presidente Lula llegará para fines de junio o principios de julio a Itaguaí (Rio de Janeiro). Allí, presidirá la ceremonia de inicio de las obras de construcción de cinco submarinos.
(FNM) Fuentes empresarias revelaron que el presidente Lula llegará para fines de junio o principios de julio a Itaguaí (Rio de Janeiro). Allí, presidirá la ceremonia de inicio de las obras de construcción de cinco submarinos.
El grupo DCNS ya comenzó a construir algunas partes, en Cherbourg, Francia, y en las próximas semanas un acto marcará el evento en Brasil.
Hasta ahora, Brasil había optado – con óptimos resultados- por submarinos alemanes. Pero Lula dio inicio a una nueva era mediante la colaboración con los franceses, que podría aún verse reforzada con la compra de 36 aviones Rafale, de Dassault.
El costo de los submarinos Scorpene –incluidas la construcción del astillero y de una base naval- es de 19 mil millones de reales, y el de los aviones se estima en 8.000 millones de reales. En la licitación de los aviones participan también Suecia –con el Gripen NG-, y los Estados Unidos –con el F18 de la gigante Boeing-, aunque Lula ya habría declarado su preferencia por los franceses.
Mientras tanto, fue constituida la empresa Itaguaí Construções Navais (ICN), que tiene su capital dividido en partes iguales entre la francesa DCNS y la brasileña Odebrecht, y con una acción de oro en poder del gobierno brasilero -a través de la Armada-, que le da derecho a vetar cuestiones básicas referidas a la actuación de ICN.
Cabrá a ICN la construcción tanto de la base naval como del astillero y los submarinos. De acuerdo con las fuentes de esta columna, la estatal Nuclep participará intensamente de la iniciativa. Nuclep posee sofisticado equipamiento con elevado nivel de ociosidad, que será reducida con los trabajos de apoyo a la construcción de los submarinos.
Cuatro de las unidades serán convencionales, y una quinta será capaz de recibir una planta nuclear, que deberá ser desarrollada por la Armada en Aramar (SP), pues Francia no puede ceder esa tecnología a Brasil.
La empresa Nuclep, además de sus propias máquinas, deberá importar equipamiento para atender esta demanda especial. A tal fin, y considerando la gran dimensión de la obra, se creó un área denominada “de extensión del astillero” dentro de la empresa. Como habrá un componente nuclear en el quinto submarino, el área en cuestión debe ser aprobada por la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN).
Hay algunos problemas menores, como el atraso brasilero en el pago del anticipo a los franceses, pero en términos generales, el proyecto de los submarinos está tornándose realidad, para alegría de la Marina que podrá modernizar su flota.
En cuanto a Lula, como buen metalúrgico, está manteniendo una fuerte ligazón con puertos y astilleros.
Por S. Barreto Motta
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Monitor Mercantil; 22/06/10
28/06/10
NUESTROMAR
