(FNM) Con la próxima asunción de un nuevo Subsecretario de Pesca de la Nación se despiertan expectativas que, en la medida que se vayan cumpliendo, nos irán hacer sentir la convicción de que aún hay tiempo para salvar la pesca comercial en la Argentina.
(FNM) Con la próxima asunción de un nuevo Subsecretario de Pesca de la Nación se despiertan expectativas que, en la medida que se vayan cumpliendo, nos irán hacer sentir la convicción de que aún hay tiempo para salvar la pesca comercial en la Argentina.
La rápida toma de medidas de preservación del recurso merluza es quizás una de las más importantes señales que enviará el nuevo Subsecretario. Las verdaderas causas de la crisis de la merluza son: la sobrepesca, la inexactitud de las declaraciones de captura, la corrupción que existe en el sistema actual de inspecciones, el mercado negro y la ilegalidad con la que operan determinados buques.
La sobrepesca se comienza a prevenir con campañas biológicas permanentes sobre el recurso, para establecer niveles de captura máxima que preserven la reproducción de la especie y la concientizacion de quienes operan en el caladero, para que se pesque de modo responsable y sustentable, de forma tal que las generaciones venideras disfruten de los mismos beneficios de nuestro mar que nosotros.
También es necesario ejercer un adecuado control sobre las capturas de la merluza hubbsi. A través de las cifras de exportaciones y clarificando las del mercado interno (actualmente inexistentes) se pondría cabalmente en evidencia que los verdaderos guarismos de captura son mayores a las declarados.
Los datos oficiales de descarga en los puertos no son veraces porque falla el sistema de control. La verdadera solución consiste en proveer los datos reales, dando transparencia a los partes de captura.
El sistema de inspecciones, otro pilar de control de la sobrepesca, no ha dado los resultados esperados, por lo cual habría que volver a evaluar qué sentido tiene tener un inspector a bordo del barco, si existe el siempre latente riesgo de la corrupción. ¿No sería mucho más efectivo, por ejemplo, que los inspectores de pesca se trasladaran a las zonas de pesca en buques de la Armada y de la Prefectura Naval y efectuaran inspecciones aleatorias y sorpresivas a los barcos pesqueros?
En resumidas cuentas, hay mucho trabajo por realizar, junto con el Consejo Federal Pesquero, para paliar la emergencia que vive la merluza.
Sobre la pesca de calamar Illex, la segunda especie en importancia en el mar argentino, se cierne una grave crisis, que amenaza con la continuidad de las mismas empresas. Haciendo una breve reseña del estado de esta pesquería, podemos decir que por segundo año consecutivo el marco internacional es por demás negativo en cuanto a demanda, con un bajo nivel de precios que no da señal alguna de revertirse en la próxima temporada y seguramente por un tiempo más prolongado.
El caladero del Atlántico Sudoccidental se ha convertido en el mas importante en la captura del Illex y la numerosa flota que opera más allá de la milla 200, contigua a nuestra Zona Económica Exclusiva, se ha convertido en nuestro mayor competidor en los mercados internacionales, marcando el nivel bajo de los precios. Estas flotas logran diferencias importantes en los costos de explotación, ya que a diferencia de nuestra flota no pagan derechos de exportación, no están obligados a descargar en puerto-trasbordando en alta mar- y finalmente que la tripulaciones de esos barcos trabajan sin cumplir las condiciones de trabajo pactadas en los acuerdos internacionales y ganan sueldos que son varias veces inferiores a los sueldos de nuestros tripulantes. La baja en los precios del combustible hará probablemente todavía más atractivo este caladero para la flota asiática, que normalmente duplica a los barcos propios y que además encuentra puertos seguros en países amigos y vecinos que se benefician económicamente con la prestación de servicios, sin que se oiga queja alguna de nuestras autoridades.
Haciendo un análisis desde el punto de vista biológico, los tonelajes capturados de calamar en el Atlántico Sudoccidental parecerían indicar que la biomasa no corre riesgos, sin embargo, si consideramos que se trata de una especie anual muy susceptible a las condiciones oceanográficas y que no existe la posibilidad de determinar con algún grado de precisión la “tasa de escape” registrada a la finalización de la última temporada de pesca, parece conveniente extremar la evaluación del recurso y la adopción de medidas de administración que garanticen su conservación.
El recurso langostino, si bien no presenta riesgo de biomasa se ha ido convirtiendo en un recurso de zafra y cada vez son menos los días que se captura este preciado producto pesquero. La aparición en el mercado del langostino de cultivo ha hecho caer los precios en especial en aquellos tamaños en los cuales deben competir. Sin embargo los costos de producción y servicios siguen subiendo en forma ininterrumpida.
El efecto de zafra ha hecho que durante los meses de parada se produzca una inactividad en los puertos que viven de este recurso, con la consiguiente convulsión social asociada, y que los estados provinciales buscan controlar mediante salvatajes sociales que si bien pueden ayudar ahora, se pueden convertir en sistemas inmanejables en el futuro.
Un breve párrafo merece la pesca en los grandes ríos, cuyas especies, en particular el sábalo, parecen haber llegado a un nivel de agotamiento casi irreversible.
Finalmente está la situación de las empresas pesqueras y de sus trabajadores.
La crisis que se había iniciado en la Patagonia, ha llegado a Mar del Plata y ya no hay exceptuados.
Las plantas empiezan a disminuir su producción y se van produciendo despidos que ponen en peligro la paz social. En aquellos lugares en los que aún subsiste el sistema de cooperativas se va acabando el trabajo para las mismas.
Por primera vez vemos que la flota pesquera poco a poco va parando y evaluando si es rentable seguir en estas condiciones.
Es necesario tomar medidas de salvataje de las empresas y de su personal.
Algunas ideas que nos parecen apropiadas para manejar esta crisis son:
– Solicitar la suspensión de los derechos de exportación a los productos pesqueros y restablecer un régimen de “reintegros” que abarque a todos los productos e incluya a los procesados a bordo.
– Gestionar ante las autoridades provinciales competentes una rebaja de los costos de los servicios portuarios.
– En el caso de las empresas patagónicas apoyar la sanción de una nueva ley que restituya los “reembolsos por puertos patagónicos”.
– Apoyar la gestión de créditos “para capital de trabajo” ante el sistema financiero.
– Agilizar la devolución del IVA e impuesto al combustible a los exportadores de productos pesqueros.
– Incluir a los productos pesqueros en el listado de productos que se negocian en los acuerdos de “libre comercio” con la Unión Europea y en el régimen de preferencias arancelarias vigente actualmente con los Estados Unidos de América.
– Regular la pesca en la milla 201 a través de la búsqueda de acuerdos bilaterales que, sin afectar el delicado tema de la soberanía en Malvinas, nos permitan intervenir sobre los países que operan en esa área.
– Continuar con las vedas y los controles a las especies sobreexplotadas de los grandes ríos, con acuerdos con las provincias ribereñas y profundización del trabajo científico de conocimiento y evaluación de estos recursos.
– Actuar diplomáticamente sobre los países socios y amigos, para que restrinjan los movimientos en sus puertos de los pesqueros que operan en la milla 201 sin cumplir las normas internacionales.
– No permitir la descarga en puertos argentinos de las capturas efectuadas por barcos de terceras banderas en las aguas adyacentes a nuestra zona económica exclusiva ni facilitar los movimientos de estas mercaderías por parte de SENASA.
De esta manera esperamos haber aportado algunas ideas a las nuevas autoridades. Ideas que no son mas que la reiteración de la necesidad de prevenir antes de que sea demasiado tarde, restableciendo la confianza en un sistema de explotación sustentable y preservando las riquezas de nuestro mar y nuestros ríos para las futuras generaciones.
17/11/08
NUESTROMAR
Encuesta:
¿Cuál cree que es la medida más importante y urgente para proteger el caladero argentino?
