Son los encargados del ingreso y egreso de los buques que llegan para cargar materias primas a nuestra estación marítima. Cómo trabajan y su mirada sobre el futuro inmediato del puerto local.
Son los encargados del ingreso y egreso de los buques que llegan para cargar materias primas a nuestra estación marítima. Cómo trabajan y su mirada sobre el futuro inmediato del puerto local.
A partir de la remodelación y extensión de la Escollera Sur, y tras la finalización del conflicto agropecuario, Puerto Quequén ha logrado abaratar los costos operativos y también mejorar su eficiencia en las operatorias diarias, lo que no hace más que generar mayores beneficios para la estación marítima local y las actividades que están ligadas a la misma.
En ese sentido, es fundamental la tarea que realizan los tres prácticos que hoy trabajan en el puerto local, quienes no sólo son los encargados de ingresar y sacar los buques que arriban a Puerto Quequén, sino que son responsables directos en la seguridad portuaria en casi todos sus ámbitos.
En nuestra ciudad, esa función es realizada por Ruperto Krobath, Guillermo Zimmermann y Cristian Meyer Arana, quienes son encargados de realizar todas las maniobras que un buque debe llevar a cabo para ingresar y egresar de nuestra estación marítima.
En los tres casos, los prácticos primero debieron cursar la carrera de marina mercante, ya sea en una escuela nacional de aeronáutica, la Escuela Naval o de oficiales de la Armada y la Prefectura Nacional retirados, quienes obtienen según su nivel una libreta habilitante para distintos puestos y luego el título de capitán de ultramar, para luego convertirse en práctico.
Las funciones
El práctico es una figura necesaria y obligatoria en los puertos de todo el mundo y es la forma que tienen todos los países de resguardar las vías de ingreso y egreso de sus mercaderías.
Como se sabe, los buques cuentan con tripulación de diferentes nacionalidades, por lo que se busca mantener en buenas condiciones esa vía fundamental de ingreso y egreso de mercadería. El práctico, justamente, es un conocedor exhaustivo de esa vía y el primero en tomar contacto con un buque cuando se acerca a un puerto de nuestro país.
Consultados al respecto, Meyer Arana y Zimmermann explicaron que “en nuestro caso, estamos habilitados para ejercer en Necochea y Mar del Plata”, ya que “el litoral marítimo argentino está dividido en distintas zonas para el practicaje obligatorio”.
Para mantenerse en sus funciones, los prácticos deben realizar un recorrido mínimo para continuar conociendo las vías navegables que recorren habitualmente y por reglamentación, deben realizar un viaje cada 120 días como mínimo.
Los prácticos no cumplen un turno específico, sino que son llamados cuando un buque está por ingresar o salir de Puerto Quequén
“Los puertos y las vías navegables van cambiando permanentemente, con pequeñas o grandes diferencias, y el hecho de no utilizar el servicio periódicamente hace que uno se desactualice”, comentó Zimmermann, quien presta servicio en nuestra estación marítima desde 1992.
A su turno, Meyer Arana explicó que “los requisitos que uno debe cumplir los rige la Armada Argentina”, añadiendo que “quien nos habilita y nos exige es la Prefectura Naval Argentina”. En su caso, cumple funciones desde 2002 y es el último en ingresar a la función.
En el caso de nuestra ciudad, los prácticos no cumplen un turno específico, sino que son llamados cuando un buque está por ingresar o salir de Puerto Quequén y trabajan en forma independiente, aunque cumplen con las reglamentaciones que establece la Prefectura Naval Argentina.
Desde el barco
Consultado sobre cuál es la función específica del práctico, Meyer Arana explicó que “nosotros subimos al buque que está por ingresar, a unas millas de la costa, y somos quienes damos las órdenes necesarias para que el buque ingrese a Puerto Quequén”.
El capitán del barco que está ingresando nunca deja de ser el comandante de la nave, pero debe obedecer las órdenes que le indica el práctico argentino para poder arribar a los muelles y evitar cualquier tipo de accidente.
“El práctico es un asesor del capitán”, afirmó Zimmermann, aclarando que “la modalidad de la prestación del servicio cambia de acuerdo al buque, ya que en algunos casos podemos comandar la nave o en otros simplemente dar las órdenes”.
En un buque mercante de los que habitualmente llega a nuestra estación marítima, el práctico sube y da las órdenes que luego el capitán de la nave repite para poder ingresar o salir del puerto. “El capitán en ningún momento deja de ser el responsable del buque”, aseveró.
Si bien no tiene autoridad judicial o policial, actúa en representación de ellos y tiene la obligación de ser un observador.
Según detallaron, el ingreso de una nave a la estación marítima, dependiendo de las condiciones climáticas, puede demorar alrededor de 2 horas. Durante dicho trayecto, el práctico es quien da las órdenes arriba del buque.
“Nosotros vamos a la búsqueda de la nave y embarcamos a una distancia prudencial de la costa y las escolleras, con el objetivo de que la maniobra reúna las normas de seguridad y no generar una situación de peligro”, sostuvo Meyer Arana. Esa distancia es aproximadamente de dos millas mar adentro.
Para los prácticos, “la habilidad nuestra reside en la captación rápida de los elementos climatológicos (viento, corrientes, olas, etc.) y las condiciones en las que está el canal ese día”.
“También es muy importante saber qué buque está ingresando, si tiene carga, sus dimensiones y la capacidad de maniobra que tiene”, puntualizó Meyer Arana. Esa “captación rápida” es fundamental para que un práctico realice exitosamente cada operatoria.
A todo esto, hay que sumarle algunas condiciones que son imposibles de cambiar, como puede ser que el buque esté sin carga o que el clima complique la tarea; además de las propias condiciones en las que se encuentre la nave.
Una vez arriba del buque, el capitán del mismo y el práctico dialogan en inglés y cada orden dada por este último es obedecida por el comandante de la nave y su tripulación.
“Ellos (los capitanes) depositan toda la confianza en nosotros y por eso es tan importante esta función”, coinciden.
Para Zimmermann trabajar en uno u otro puerto del país representa un desafío especial. “Cada puerto tiene su límite y siempre es difícil trabajar cerca de los límites”, indicó, para puntualizar que “acá, los límites son las condiciones climatológicas y la profundidad y angostura del canal”.
“Uno sabe que en mar abierto los peligros son menores, pero cuando se aproxima a zonas de poca profundidad o con estructuras portuarias, ahí es donde se generan los accidentes”, enfatizó Meyer Arana, destacando que por eso es tan importante la presencia del práctico arriba del buque.
Autoridad pública
Pero más allá de ser el responsable de brindarle seguridad al buque que ingresa o egresa a la estación marítima, el práctico cumple otra función de suma importancia: ser el representante de la autoridad pública, ya que debe resguardar la soberanía de las aguas argentinas.
“El práctico debe vigilar y constatar que se cumplan todas las reglamentaciones y leyes”, aseguró Zimmermann, sosteniendo que “además, debe denunciar cualquier acaecimiento o accidente que ocurra en el trayecto”, incluso una varadura.
Esto se debe a que, si bien en el caso de Puerto Quequén todo se desarrolla a pocos metros de la costa y toda la gente ve qué es lo que sucede, en otros puertos la situación es distinta y hay lugares por el cual transitan los buques que están prácticamente despoblados y con escasa seguridad.
“Hay lugares donde nadie ve al barco y por eso, ante un accidente, el práctico es quien debe denunciar el mismo”, dijo, y si bien no tiene autoridad judicial o policial “actúa en representación de ellos y tiene la obligación de ser un observador”.
Como toda actividad, el práctico también puede verse complicado en su tarea por diferentes fallas. En ese sentido, indicaron que “hay muchos factores que pueden incidir en que una maniobra sea exitosa o no”, agregando que “desde factores climatológicos hasta problemas técnicos o de comunicación con la tripulación de cada buque”.
A esto, hay que agregar que el mundo portuario mueve una gran cantidad de dinero y cada decisión del práctico es fundamental para que los costos se mantengan estables o, por lo menos, no se acrecienten.
“Cada decisión nuestra tiene consecuencias, a favor o en contra, pero toda decisión es importante”, concluyeron Meyer Arana y Zimmermann.
Todas estas funciones que cumple un práctico de puerto hacen que su labor sea fundamental en la operatoria diaria de una estación marítima y, por lo tanto, son una de las personas que más pueden ayudar a que un puerto crezca en todos los aspectos.
Por Maximiliano Caloni
Redacción
26/08/08
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