(FNM) Boosaaso es una de las ciudades más peligrosas de Somalia, un lugar donde es más rápido ser secuestrado que secarse la transpiración de la frente. Pero es también una de las más prósperas.
(FNM) Boosaaso es una de las ciudades más peligrosas de Somalia, un lugar donde es más rápido ser secuestrado que secarse la transpiración de la frente. Pero es también una de las más prósperas.
BOOSAASO- Somalia – Los cambistas se pasean con gruesos fajos de billetes de cien dólares. Nuevas mansiones palaciegas se levantan junto a las chozas de techos de lata. Los hombres en la cárcel recuerdan, con luz en sus caras, aquellos días en que vivían como reyes.
Esta es la historia de una Somalia en auge, no tan dependiente de una economía pirata. El país está en caos, infinidad de niños mueren de hambre y la gente se mata entre ella en las calles de Mogadishu, su capital, por un puñado de granos.
Pero un particular nicho laboral– la piratería – parece estar beneficiándose de toda esa impunidad y desesperación. Este año, según fuentes oficiales, las ganancias derivadas de la piratería estarían alcanzando su récord de 50 millones de dólares, por supuesto, libres de impuestos.
“Estos muchachos están haciendo una matanza”, afirmó Mohamud Muse Iris, el funcionario somalí de mayor jerarquía en Boosaaso, cuya misma persona está sospechada de trabajar con los piratas, aunque lo niegue terminantemente.
Más de 75 buques fueron atacados en el transcurso este año, muchos más que cualquier otro año que podamos recordar. Sólo en el mes pasado fueron interceptados alrededor de una docena, incluyendo a un carguero ucraniano que transportaba tanques, armas anti-ataques, antiaéreas y otro armamento pesado, que había zarpado en septiembre y todavía permanece cautivo.
Los piratas utilizan botes rápidos para ubicarse y desplazarse junto a su víctima y subir a bordo usando escaleras o a veces también valiéndose de oxidados ganchos. Una vez en cubierta, reducen a la tripulación a punta de pistola hasta que se paga el rescate, que generalmente va desde 1 a 2 millones de dólares. Las negociaciones para liberar al buque ucraniano aún continúan, y es probable que debido a tanta publicidad, el precio por el barco sea de 5 millones.
En Somalia, al parecer, el crimen paga. Actualmente, es una de las pocas industrias que lo hace.
“Todo lo que se necesita son tres muchachos y un bote pequeño, y al día siguiente sos millonario”, dijo Abdullahi Omar Qawden, un antiguo capitán de la difunta armada somalí.
La población de Garoowe, una ciudad al sur de Boosaaso, comenta sobre una cierta ostentación en crecimiento proveniente de la piratería. Empapados en efectivo, los piratas conducen los mejores autos, controlan muchos de los negocios principales de la ciudad, como hoteles, y hacen las mejores fiestas, dicen los ciudadanos. Fatuma Abdul Kadir dijo que ella estuvo en un casamiento pirata en julio y que la fiesta duró dos días, con baile y carne de cabra ininterrumpidos y en la que tocó una banda traída especialmente en avión desde la vecina Djibouti.
“Fue maravilloso”, dijo Fatuma, de 21 años. “Ahora yo salgo con un pirata”.
Esto es demasiado como para que los hombres de Somalia lo puedan resistir, y además los criminales que habitan toda esta tierra armada se están congregando en Boosaaso así como en otras múltiples guaridas piratas ubicadas a lo largo de la peñascosa costa somalí. La piratería somalí ha hecho de estas aguas el corredor naval más peligroso del mundo.
Debido a esta situación claramente fuera de control, buques de guerra de los Estados Unidos, Rusia, la OTAN, la Unión Europea e India están asistiendo a la zona del conflicto como parte de un revigorizado esfuerzo mundial para aplastar a los piratas.
Pero no será fácil. Los piratas conocen bien el mar. No tienen miedo. Son ricos y se están volviendo aún más ricos, y poseen tecnología de punta tal como unidades GPS de mano. Y además están unidos. Los inmutables clanes somalíes que se han opuesto entre ellos durante décadas no representan un problema para esta situación. Muchos de los piratas detenidos y entrevistados en la principal cárcel de Boosaaso afirman que han superado recientemente el problema de los clanes dando lugar a la apertura de franquicias multi-clanes nuevas y lucrativas.
“Trabajamos juntos”, comentó Jama Addullahi, un pirata detenido. “Muy bueno para los negocios, ¿sabe?”.
También sucede que los piratas están esparcidos a través de miles de kilómetros cuadrados de agua, desde el Golfo de Aden, en el estrecho paso hacia el Mar Rojo, hasta el límite keniano a lo largo del Océano Índico. Aún cuando los buques de guerra puedan atrapar a los piratas en el acto, no queda muy claro qué pueden hacer. En septiembre, un buque de guerra danés capturó a diez hombres sospechados de ser piratas que cruzaban el Golfo de Aden muñidos de granadas y una escalera. Pero luego de mantenerlos detenidos durante casi una semana, los daneses concluyeron que carecían de jurisdicción para procesarlos, por lo que soltaron a los piratas en la playa, sacándoles sólo sus armas.
Parece que nadie tiene un plan claro acerca de cómo reprimir en las ilegales aguas somalíes. Muchos pescadores del Golfo de Aden comentaron sobre la presencia de barriles conteniendo residuos tóxicos que flotaban en el medio del océano. Relataron también sobre la existencia de cardúmenes de peces muertos flotando en los alrededores así como rastreros ilegales extrayendo no sólo peces y langostas sino también los corales y plantas que los mantienen. Fueron abusos como éste, dicen muchos testigos, los que llevaron a que muchos pescadores se volvieran piratas.
Tampoco está del todo claro si las autoridades somalíes realmente quieren detener la piratería. Mientras que muchos piratas han sido arrestados, son muchos los pescadores, investigadores occidentales y más de media docena de piratas detenidos que comentaron sobre las inicuas relaciones entre las compañías pesqueras, contratistas privados de seguridad y funcionarios gubernamentales, especialmente aquellos que trabajan para el gobierno regional semi-autónomo de Puntland.
“Mucho de nuestro dinero ha ido a parar directamente a los bolsillos del gobierno, créanme”, dijo Farah Ismail Eid, un pirata capturado en las cercanías de Berbera y condenado a 15 años de cárcel. Su equipo de trabajo, relató, dividía la ganancia de esta manera: 20% para los jefes, 20% para misiones futuras (para cubrir cosas tales como armas, combustible y cigarrillos), 30% para los hombres armados a bordo y 30% para los oficiales gubernamentales.
Abdi Waheed Johar, director general de pesqueras y puertos, ministro de Puntland, admitió abiertamente en una entrevista que “hay gente del gobierno trabajando conjuntamente con los piratas”.
Pero, agregó rápidamente, “Pero no somos nosotros”.
Lo que está sucediendo más allá de las costas somalíes es básicamente una extensión del “vale todo” corrupto y violento que se desencadenó en tierra durante 17 años desde que cayó el gobierno central en 1991. La mayoría de los somalíes salieron perdiendo. Los jóvenes matones que quieren usar su fuerza física consiguen un trabajo, aunque de muy baja paga, que reduce significativamente su expectativa de vida. Y un grupo selecto de señores de la guerra, que se asentaron y vieron la manera de sacar provecho de la anarquía, hacen una fortuna.
Tómese Boosaaso como ejemplo, antaño una floreciente ciudad portuaria sobre el Golfo de Aden. La piratería está acabando con los remanentes de la industria pesquera local debido a que las compañías exportadoras se están yendo. Se ha engendrado en la costa un negocio del secuestro, cuyo precio es el alejamiento de misiones humanitarias y de asistencia alimenticia, médicas y otras formas de ayuda desesperadamente necesarias. Arribar a Boosaaso dos semanas atrás requería de no menos de 10 hombres armados contratados provistos por el gobierno de Puntland para desalentar cualquier intento de secuestro.
Son muy pocos los grandes cargueros que siguen yendo al lugar, lo que priva al gobierno de obtener los tan necesarios impuestos portuarios. Los que arriesgan el viaje son sólo barcos pequeños, de madera, cargueros de la India, esencialmente cacharros de otra era.
“No podemos sobrevivir de esto”, aseguró Bile Qabowsade, un oficial de Puntland.
Todos estos problemas han contribuido a la escasez de alimentos, aumento de la inflación y menos trabajo para los estibadores que deambulan por las playas cada mañana y observan en vano el brillante horizonte, con sus pies descalzos plantados en la arena caliente, esperando que se materialice un barco para que puedan hacer algún dinero con los sacos de 100 libras de azúcar que cargan en sus espaldas.
A pesar de todo esto ha crecido mucho, de manera sospechosa, la construcción en Boosaaso. Hay un sector emergente denominado New Boosaaso con casas enormes que se elevan encima de las chozas redondas de los refugiados y de las chozas de chapa que los pescadores llamar hogar. Estas nuevas casas cuestan muchos cientos miles de dólares, están pintadas en llamativos colores y protegidas por altos muros.
Aún así, Boosaaso es todavía un sitio desmoronado, quebrado y acosado por la violencia, que decae luego de años de negligencia agravada por los estragos de la guerra somalí. También es muy peligroso en innumerables factores. El miércoles, unos hombres-bomba suicidas volaron dos edificios gubernamentales. Seguramente se trataba de de islamistas radicales que tratan de hacer de Somalia un estado islámico.
Por supuesto que ningún funcionario del gobierno admitiría que los palacetes de New Boosaaso fueron financiados por la piratería. Pero mucha gente, incluyendo funcionarios de las Naciones Unidas así como diplomáticos occidentales, sospechan que así fueron las cosas.
Una cierta cantidad de prisioneros piratas han acusado al Sr. Musa, un antiguo señor de la guerra devenido ahora en presidente de Puntland, de haber sido sobornado. Funcionarios cercanos a Somaliland, una región quebrada de Somalia noroccidental, comentaron que realizaron recientemente una operación antipiratería y arrestaron al vecino del Sr. Musa, quien tenía en su poder la suma de U$22.000 en efectivo.
“Los funcionarios de mayor rango de Puntland se benefician de la piratería, aún cuando no la estén instigando ellos”, afirmó Roger Middleton, un investigador del Instituto Real de Asuntos Internacionales de Londres. Hoy en día, agregó, “todos los actores políticos significativos de Somalia están probablemente beneficiándose de la piratería”.
Pero Musa negó saber algo de todo esto. “Somos los líderes de este país”, dijo. “Todos los sospechosos son despedidos de sus trabajos”.
Aseveró que Puntland estaba tomando severas medidas contra la piratería. Y también que la cárcel de Boosaaso era una prueba de ello. El otro día, una docena de piratas estaban colgando de un palo bajo un aro de basketball. Y eso fue sólo el principio.
“Piratas, piratas, piratas,” dijo Gure Ahmed, un preso canadiense-somalí, acusado de asesinato. “Esta cárcel está repleta de piratas. La ciudad entera es pirata”.
En otros bien conocidos refugios de piratas tales como Garoowe, Eyl, Hobyo y Xarardheere, los piratas se han tornado celebridades locales.
Said Farah, de 32 años, un comerciante de Garoowe, comentó que pareciera que los piratas tuvieran dinero para quemar.
“Si ven un buen auto que maneja un muchacho, le preguntan, ¿cuánto?. Si es 30000, tomá 40 y dame la llave”.
Cada vez que un barco grande tira su ancla, significa una fiesta para los piratas. Ovejas, cabras, agua, combustible, arroz, spaghettis, leche y cigarrillos – los piratas adquieren todo esto, en grandes cantidades desde los pequeños pueblos de arriba y debajo de Somalia. Los ladrones marinos de Somalia no son como los piratas macacos, quienes aterrorizaron los pueblos costeros europeos cientos de años atrás y a menudo tomaban a sus rehenes como esclavos de cocina encadenados a los remos. Los piratas somalíes son conocidos por su trato decente para con los secuestrados, en general no son violentos con ellos y los alimentan bien hasta el día en que se les paga.
“Son gente normal”, dijo Said. “Sólo que son muy pero muy ricos”.
Mohammed Ibrahim contribuyó con su reporte desde Mogadishu, Somalia
Por JEFFREY GETTLEMAN
Fuente: New York Times
11/11/08
Traducción de NUESTROMAR

