Las líneas marítimas toman recaudos, cambian recorridos y piden más efectividad a los países, Los robos en el mar existen desde los años del pirata Morgan, pero ahora están cada vez más profesionalizados y tecnologizados.
Las líneas marítimas toman recaudos, cambian recorridos y piden más efectividad a los países, Los robos en el mar existen desde los años del pirata Morgan, pero ahora están cada vez más profesionalizados y tecnologizados.
Sólo así se explica que corsarios posmodernos puedan asolar en forma constante aguas cercanas al Canal de Suez, la vía privilegiada de los armadores que transportan mercadería entre Africa y Asia. Y si ya lograron esto, en abierto desafío a la comunidad internacional y pese a las órdenes de la ONU que habilitan a buques militares a intervenir para combatir el accionar de los piratas, ¿por qué no habría de extenderse el fenómeno a todo el mundo?
"El Canal de Suez es una vía muy importante. Es como si hubiera piratería en el Canal de Panamá o en el Bósforo, todas rutas muy sensibles para el comercio internacional", dijo a LA NACION Patricio Campbell, secretario del Centro de Navegación, entidad representativa de las líneas marítimas en la Argentina.
"Si allí se hace costumbre, puede pasar en otros países", advirtió.
De hecho, algunos armadores que operan en la región tuvieron casos de piratería menores en Brasil, aunque las autoridades pudieron detener a los maleantes.
Semejante fenómeno está haciendo que los armadores internacionales, hasta ahora muy inquietos por la creciente tendencia a la concentración del negocio, por el precio del petróleo y por la reducción de las emisiones contaminantes, hayan sumado una nueva preocupación a los primeros renglones de su lista.
No es para menos: los piratas somalíes, la nueva pesadilla del sector naviero, ya secuestraron un buque petrolero, un buque con material bélico, pesqueros y hasta embarcaciones para viajes de placer.
Con semejante récord, la piratería está aumentando los seguros de algunos buques, y también puede sumar días de traslado a los envíos de productos, para evitar riesgos.
De hecho, hay buques que viajan a través del Cabo de Buena Esperanza, en el sur de Africa, para eludir el Canal de Suez, en virtud de la nueva política de "corredores seguros" de algunas compañías de navegación.
Más costos
Pero, también, hay un costo añadido de seguridad porque hay navieras que deben contratar firmas especializadas para proteger sus buques en aguas inseguras, mientras urgen a los Estados responsables a cortar de raíz con la piratería.
"Un barco mercante no está preparado para defenderse de los piratas. Hay casos de algunos que se han armado porque han estado sujetos a ataques bastante violentos -dijo Campbell-. Otros armadores contratan firmas de seguridad que monitorean el movimiento del barco y que, en caso de peligro, se conectan con el país de apoyo más cercano."
Si bien el auge de este delito es preocupante, puede ser la punta del ovillo de fenómenos aún más temibles.
Por un lado, el hecho de que puedan abordar un barco y aislarlo muestra que tienen protección de los Estados en cuyas aguas operan.
Por otro, se estima que los piratas pueden tener nexos con el terrorismo. Por caso, Somalia, un país controlado en un 50% por rebeldes islámicos, está sospechado de tener bases de Al-Qaeda en su territorio.
"Desde el ataque a las Torres Gemelas se buscó evitar que pasara algo similar en el transporte marítimo -dijo Campbell-. Es decir que no se secuestrara un barco de gas o de crudo o con material bélico para usarlo en un ataque." Por ahora, los piratas tienen los buques, pero, que se sepa, no han realizado atentados.
Por Leandro Uria
LA NACION
20/11/08
LA NACION
