Los mares también son jurisdicción nacional

Los mares también son jurisdicción nacional

Unos pocos años atrás, la determinación británica de explorar y explotar petróleo bajo el mar territorial argentino puso como nunca en el centro de la escena la problemática de los recursos naturales que se encuentran en esas aguas. A pesar de que funcionemos en forma cotidiana dándoles la espalda, hay que saber que los mares también componen la jurisdicción nacional. Y suponemos que nadie se ofenderá demasiado, tanto en el gobierno como en la oposición, si afirmamos que la política marítima argentina brilla por su ausencia…

Unos pocos años atrás, la determinación británica de explorar y explotar petróleo bajo el mar territorial argentino puso como nunca en el centro de la escena la problemática de los recursos naturales que se encuentran en esas aguas. A pesar de que funcionemos en forma cotidiana dándoles la espalda, hay que saber que los mares también componen la jurisdicción nacional. Y suponemos que nadie se ofenderá demasiado, tanto en el gobierno como en la oposición, si afirmamos que la política marítima argentina brilla por su ausencia…

Pasan los años pero no la validez de la reflexión: será difícil encontrar otro país como la Argentina, con un litoral marítimo de 5.087 kilómetros y sin embargo, tan poco marinero. El 16 de julio se conmemora el Día de los Intereses Marítimos Argentinos, ante la evidente necesidad de llamar la atención de gobernantes, políticos y opinión pública en general, sobre la suerte de las aguas argentinas y de los incalculables recursos que allí se encuentran.

La fecha pone de relieve el natalicio del almirante Segundo Storni, marino que ya en 1916 se preocupó por producir un programa concreto de acción marítima, a tal punto que varios de los conceptos que utilizó entonces se generalizaron más tarde y en la actualidad, tienen absoluta vigencia. Por su carácter visionario, son varias las instituciones de la Armada que llevan su nombre.

El concepto de intereses marítimos hace referencia al conjunto de recursos que albergan el mar pero también los ríos, patrimonio de una nación que puede disponer su explotación, al igual que su promoción, estudio y desarrollo. Distraídos como somos, pareciera que se limitara al filete de merluza, pero del mar se obtienen cantidades industriales de alimentos. Además, de allí se extraen petróleo y gas, como se encargan de recordarnos los ingleses.

También hay que tener presente que sobre las aguas, se concreta el intercambio comercial con otros países. Con la reactivación en 2008 de la IV Flota estadounidense, que tiene jurisdicción en los mares del Caribe y América del Sur, se tornó evidente que las aguas marítimas revisten además gran importancia estratégica para las grandes potencias. Recordemos que en Malvinas funciona una base de la OTAN.

Storni fue un estudioso de las problemáticas que pudo individualizar en su época pero también se anticipó a varias circunstancias. Hasta que se retiró en 1935, prestó servicios con brillo y por sus extraordinarias dotes profesionales ocupó puestos destacados del servicio naval, ya que fue director de la Escuela Naval, jefe del Estado Mayor General y director general del Material.

Comandó diversas unidades y agrupaciones navales pero su principal mérito fue orientar la mirada de varias generaciones de marinos hacia el sur. A través de sus obras, tanto técnicas como científicas y de divulgación, actuó como un auténtico precursor, ya que puso en evidencia el enorme patrimonio marítimo que le corresponde a la Argentina, para que fuera convenientemente valorado por su gente. Storni consideró con acierto que esa inmensa porción del territorio argentino, se debía estudiar, proteger y aprovechar económicamente, con el ánimo de contribuir al crecimiento general del país.

Fue artífice de medidas trascendentes. Junto a compañeros de inquietudes, impulsó que una ley nacional explicitara los derechos argentinos sobre la plataforma submarina hasta los 200 metros de profundidad. Dos décadas después, la jurisdicción se extendió hasta las 200 millas desde la costa. Esta determinación fue un acto de afirmación de la soberanía que el marino había reclamado tempranamente a través de dos de sus trabajos: “Proyecto de régimen de mar territorial” (1911) y “El mar territorial” (1926).

No obstante, los estudiosos de las problemáticas marítimas consideran que su obra más importante es la que se publicó en 1916 con el título de “Intereses argentinos en el mar”. Se valora al volumen como el primero en intentar una comprensión integral del problema marítimo argentino, objetivo que logró a pesar de la precariedad de información oceanográfica que existía por entonces. A partir de allí se desarrollaron criterios nacionales en relación al comercio marítimo, la marina mercante, la industria naval y la situación portuaria.

Por otro lado, en el marco geopolítico que adoptó el planeta desde 2001 a la actualidad, también es necesario tomar nota de las nuevas situaciones.

Básicamente, el cuadro puede describirse a partir de la presencia de un puñado de grandes potencias que demandan más recursos naturales de los que poseen.

Inclusive sus fuerzas armadas recomendaron explícitamente adueñarse del agua o de la biodiversidad cuando sea necesario. Esas precisiones no se pueden ignorar.

Como puede advertirse, la problemática es muy compleja y amplia. ¡Y qué tan poco sabemos de ella! En los últimos años, todo el mundo aprendió de soja y retenciones, de granos y de los pool de siembra. También nos hicimos expertos en mega-mineras y en derechos de las minorías. Pero la decisión británica de hacer económica su conquista militar, despierta periódicamente una certeza: la mayoría de nosotros no tiene ni idea de qué pasa en el mar que nos pertenece.

Pregúntese el lector: algunos de los hombres y mujeres de la política que están en el candelero, ¿se detuvo alguna vez a pensar la problemática marina? Creemos que la negativa será la respuesta predominante.

El planteo general también vale para la situación particular de la provincia de Río Negro. No hay muchas que en la Argentina cobijen en su territorio un puerto de aguas profundas. Es más, buena parte de su producción frutícola se embarca hacia sus lugares de destino a través de los muelles de San Antonio Este. Y sin embargo, salvo que se produzcan medidas de fuerza de los trabajadores involucrados, nunca las problemáticas portuaria o marítima despiertan el interés que otras temáticas generan entre los rionegrinos. Es tiempo de superar esa apatía. (El Cordillerano – Río Negro)

16/07/15

 

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