(FNM) En el marco de la celebración del Día de los Intereses Argentinos en el Mar, parece oportuno reflexionar sobre la situación actual de la pesca, actividad a la que el preclaro Segundo Storni no vaciló en definir, en su recordada obra escrita en 1916, como “una de las grandes industrias nacionales del porvenir”.
(FNM) En el marco de la celebración del Día de los Intereses Argentinos en el Mar, parece oportuno reflexionar sobre la situación actual de la pesca, actividad a la que el preclaro Segundo Storni no vaciló en definir, en su recordada obra escrita en 1916, como “una de las grandes industrias nacionales del porvenir”.
La pesca comercial argentina se encuentra en una profunda crisis. La situación de la industria pesquera es similar a la de un barco cuya tripulación integran empresarios pesqueros, trabajadores agremiados del ramo, proveedores, compradores, etc. y que, ante un inminente peligro de naufragio, ha emitido un S.O.S. Pero ese barco tiene un gran problema: le falta el Capitán, en este caso representado por la Autoridad del Estado.
Ya en el año 2008 advertíamos desde estas mismas páginas, que la pesca se encaminaba hacia una “tormenta perfecta”. Al igual que en la película -en la que el servicio costero advertía al Capitán Tyne que con el rumbo de su barco se dirigía directamente hacia el ojo de la tormenta -, distintos actores transmitían a través del periodismo el “aviso de temporal” a las autoridades nacionales y provinciales pidiéndoles un cambio de rumbo.
Sin embargo, las autoridades no estaban dispuestas a escuchar “augurios negativos” que restaran brillo a sus propios relatos triunfales.
Nación
A nivel nacional se demoraba en tomar medidas que eran urgentes, mientras que las provincias parecían no advertir que el temporal pronosticado, además de ser cierto, las afectaría también a ellas.
Así como en los desastres meteorológicos la suma de indicadores nos permite predecir la tormenta, en el caso de la pesca la conjunción de la debilidad del sector, unido a la crisis interna de la producción y el mercado internacional que se derrumbó aún antes de la crisis financiera, nos han llevado a una situación inédita y sumamente crítica.
Desde 2008 hasta ahora poco se ha hecho, además de declamar presuntos éxitos, anunciar cuentos chinos y supuestas soluciones a los problemas que se planteaban. Un ejemplo reciente de ello es la solución supuestamente lograda por el actual Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación a la prohibición de importar langostino argentino por parte de la República Federativa de Brasil. Al ser consultadas, las autoridades sanitarias brasileñas informan desconocer ningún levantamiento de las medidas restrictivas aplicadas a la exportación de langostino argentino a ese país, razón por la cual la exportación sigue impedida dado que no se otorgan los DIPOA correspondientes.
El gobierno Nacional, en una tarea que le demandó años, logró destruir las cámaras representativas de la industria pesquera, pudo disciplinar a los gremios que le podían resultar molestos alineándolos detrás de un proyecto supuestamente “nacional y popular”, y sometió a los empresarios del sector, siempre bien dispuestos a negociar todo aquello que les brinde un beneficio económico inmediato, muchas veces sin considerar los posibles efectos negativos para las generaciones futuras”.
Provincias
Como se ha dicho, el gobierno nacional no es el único responsable. También lo son los provinciales, que se han manejado de forma imprudente, y asisten ahora a la diaria constatación del cierre de plantas y la consecuente generación de nuevos desocupados, con el consiguiente malestar social y renovada conflictividad.
Cuando desde las representaciones provinciales en el Consejo Federal Pesquero -y en forma irresponsable- aprobaban sin observaciones cualquier acuerdo con China que les permitiera movilizar sus puertos, como si los chinos estuvieran decididos a perder dinero operando en puertos altamente ineficientes y caros, a ninguna provincia le preocupó la situación biológica del calamar y el daño que se pudiera operar sobre el recurso.
Resultados
El resultado de todas estas políticas es lo que estamos viviendo ahora. Recursos agotados, un dólar de exportación 40% menor a la cotización real del mercado, una presión fiscal que hace inviable la producción y la exportación, una profunda conflictividad sindical y costos portuarios fuera de toda competencia.
En los primeros cinco meses de 2012 la comercialización al exterior de productos pesqueros, según cifras oficiales del SENASA, registró una caída del 14%, respecto de igual período del año inmediato anterior, medido en términos de volumen; y de casi un 10% menos respecto de divisas liquidadas.
En Santa Cruz se cerraron empresas pesqueras y muchas están en venta sin que aparezcan interesados en su compra. Inclusive Conarpesa –a la que algunas fuentes le atribuyen parte de la financiación de la campaña presidencial de Néstor Kirchner- ha suspendido las tareas y el personal en la planta de Caleta Olivia, y Puerto San Julián está desocupado y a la espera de una solución oficial.
En la provincia de Chubut la industria pesquera está sufriendo un cimbronazo por la falta de rentabilidad y pende sobre los empresarios de esa provincia patagónica la espada de Damocles del acuerdo con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA).
En la provincia de Buenos Aires, Mar del Plata, puerto pesquero por excelencia, padece una huelga desde hace tres meses de los afiliados al Sindicato Marítimo de Pescadores (SiMaPe) que ha paralizado prácticamente al puerto desde entonces. A esta situación de conflicto laboral, que no es el único, se suma la ya crónica falta de dragado del canal de acceso al puerto marplatense, que ha llevado a empresas navieras a negarse a operar desde sus muelles. Esto obliga a transportar por tierra los contenedores refrigerados con los productos elaborados en sus plantes hasta Buenos Aires, para poder ser exportados desde el puerto metropolitano, con los consiguientes costos adicionales en seguros y fletes, restando competitividad a la actividad.
Lamentablemente la situación de la pesca no va a mejorar y tiende a agravarse, ya que además, “el mundo” sopla un viento en contra que no colabora con Argentina en este momento de crisis.
Pero las autoridades nacionales y provinciales, tal como hiciera el Capitán Tyne de “la tormenta perfecta”, decidieron apagar la radio para no escuchar el aviso de temporal.
Los Intereses Marítimos tan importantes para la Argentina y el recuerdo de la prédica del Almirante Storni, son incentivos suficientes para replantear las políticas sectoriales y corregir el rumbo de la pesca, antes de que sea demasiado tarde.
Nota relacionada:
Situación en la pesca argentina a marzo de 2012
20/07/12
FUNDACIÓN NUESTROMAR
