(FNM) Los atrasos son evidentes en casi todos los proyectos relacionados con Petrobras, locomotora del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).
(FNM) Los atrasos son evidentes en casi todos los proyectos relacionados con Petrobras, locomotora del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).
Durante la semana última, por ejemplo, su subsidiaria en el área de logística Transpetro, renegoció con el Astillero Atlântico Sul (EAS), de Pernambuco, la construcción de otros cuatro buques, dentro de un paquete de 22 embarcaciones encomendadas en 2007. Hasta ahora, sólo se entregó una, el “JOÃO CÂNDIDO”, en mayor pasado, con dos años de atraso.
La mayor empresa brasilera está bajo presión de los accionistas minoritarios por los perjuicios ocasionados por la demora en ampliar su capacidad de refinación. Además de ello, por el recelo de alimentar la inflación, el gobierno se niega a autorizar nuevos ajustes en los precios de los combustibles, lo que ya comienza a comprometer la salud financiera de la compañía.
En agosto, la petrolera estatal anunció pérdidas por R$ 1.300 millones en el segundo trimestre, contra una ganancia de R$ 10.900 millones registrada para el mismo período del año anterior. Uno de los temores de los analistas es que el plan de inversiones 2012-2016, de USD 236.000 millones, no alcance los objetivos, garantizando producción y rentabilidad suficientes.
“El gobierno de Lula exageró el empleo de Petrobras para controlar la inflación y promover a cualquier costo su política de contenido nacional”, entiende el especialista en energía Adriano Pires.
Según él, desde 2003 la empresa no sigue las fluctuaciones de los precios internacionales, con el argumento de no transmitir al mercado doméstico las oscilaciones externas. Los analistas estiman entre un 25% y 30% el desfase de los precios del diesel y la nafta en Brasil en relación con la media internacional. De acuerdo con cálculos del Centro Brasilero de Infraestructura (CBIE), desde enero a septiembre, la diferencia entre los valores pagados por los importados y los de venta interna alcanzó a R$ 14.600 millones.
Entre tanto, el presal va a paso lento.
El nuevo marco regulatorio del petróleo, que substituyó el sistema de concesiones por el de reparto de producción, también está trabando las inversiones en el presal.
La presidente Dilma Rousseff tiene 30 días para aprobar o vetar el proyecto aprobado en el Congreso que redistribuyó los royalties a todos los estados provinciales y municipios. El gobierno espera retomar las subastas en 2013. Pero, Rio de Janeiro y Espírito Santo, perjudicados por las nuevas reglas, podrían llevar la cuestión a la Justicia.
(Fuentes: Estado de Minas/Portos e navios)
19/11/12
FUNDACIÓN NUESTROMAR
