Los buques que salvaron las fábricas de España.

Los buques que salvaron las fábricas de España.

La memoria colectiva española guarda de su reciente historia pocos eventos logísticos decisivos. Si acaso, después de la guerra y en la posguerra aquello que se llamó la ayuda argentina con la llegada de carne y cereales desde la república austral.


La memoria colectiva española guarda de su reciente historia pocos eventos logísticos decisivos. Si acaso, después de la guerra y en la posguerra aquello que se llamó la ayuda argentina con la llegada de carne y cereales desde la república austral.

Lo que es desconocido por la opinión pública es el efecto silencioso que el transporte marítimo ha tenido de forma decisiva en el desarrollo industrial del país. Sobre todo de la industria de la automoción. España es uno de los países de Europa que más automóviles fabrica.

Los años de la autarquía se saldo con un montón de fábricas implantadas en nuestro país gracias a una acertada política de aranceles y de apertura de puerta selectiva a nuestros mercados.

Sólo tenían acceso a él aquellos que producían en España y así, prácticamente todos los fabricantes europeos de coches populares acabaron teniendo fábricas en nuestro país. Hasta 2,5 millones de coches hemos llegado a producir y ahora hay una iniciativa para pasar de los 3 millones de automóviles.

Lo que no se sabe es que la logística de las fábricas españolas de coches y su desarrollo ha sido posible en gran medida por el transporte marítimo entre nuestros puertos y los del resto de Europa y ahora del mundo.

Hubo un momento que tras la apertura de nuestras fronteras y la caída de aranceles, en el que la producción en las fábricas españolas dependió de sus costes logísticos, para exportar masivamente.

De hecho y cuando los costes laborales subieron en España producto de un mayor bienestar social, muchas de las fábricas españolas se pusieron en tela de juicio. La realidad es que el transporte de piezas y componentes a nuestras fábricas, así como la salida de vehículos terminados dependía enteramente de la carretera, ya que el ferrocarril comenzó a tener muy serios problemas para atravesar Francia.

Unido a ello la logística de las fábricas de automóviles evolucionó a un modelo de flujo tenso o lo que se llama Just- In time, donde el aprovisionamiento entre fábricas y suministradores de componentes se hizo crítico.

De hecho, el suministro a las plantas españolas acabó viniendo por carretera, ya que el ferrocarril fracasaba. Lo mismo se podía decir del aprovisionamiento de materias primas y productos semiterminados con destino a las fábricas, fuesen chapa, plásticos y otros elementos.

Y ni que decir tiene de la exportación de los casi 1,5 millones de vehículos que salían y salen de nuestras fábricas con destino a los mercados exteriores.

Un ferrocarril con frecuentes cortes en Francia, que hubo años que se sucedían sin cesar fruto de los conflictos sindicales, hacían que el transporte ferroviario entre España y el resto de Europa fuese tremendamente deficiente.

De hecho, España, a pesar de tener 400 km de frontera con Francia, ha sido una isla industrial en el sur de Europa, de la misma forma que es una isla energética en el sur de Europa y con eso ha tenido que luchar.

La exportación de vehículos terminados por vía marítima ha sido un profundo éxito del sistema naval español. Los modernos buques carcarrier y las líneas de Short Sea Shipping han logrado la exportación de millones de turismos fabricados en las plantas españolas.

Esto ha logrado la especialización de nuestras plantas sin temor a que su mercado fuese muy estrecho. De hecho, ahora las plantas españolas de fabricación de automóviles han logrado abrir mercados como el argelino u otros en Oriente Medio, que hasta entonces eran impensables. También nos hemos convertido en hub para reexportar coches y furgonetas a EEUU e incluso recibirlos de otros países como es el caso de Fiat con igual destino.

Ahora, el sistema logístico español confiando en la “pata naval” ha conseguido que muchas plantas de coches se definan por su cercanía a los puertos, sean las de Vigo, en Galicia, las de Seat y Volkswagen en Barcelona o la de Ford en Valencia, e incluso las más alejadas como las de Renault en Valladolid y Palencia o la de Opel en Zaragoza, tienen buenos nexos de unión con los puertos del norte.

Esta salida natural por vía marítima de las exportaciones no sólo es eficaz, sino medioambientalmente sostenible, descongestiona los pasos fronterizos de La Junquera e Irún y abre enormes posibilidades a las plantas de fabricación para llegar a otros mercados. Este éxito ha sido silencioso, ha llegado poco a poco, pero es una demostración de que el transporte marítimo tiene mucho que decir en la exportación española.

Ahora se asiste a un nuevo escalón de esta progresión al haberse lanzado un tender, contrato, desde Barcelona para dar salida a coches no solamente fabricados en España, sino en Alemania. Un cambio importantísimo de nivel, ya que no estamos hablando de la exportación de nuestras fábricas, ya muy importantes, que alcanzarán los 3 millones de vehículos, sino también el de la mayor potencia fabricante de coches tanto por número de coches como por calidad, que es Alemania, que logra fabricar más de 5 millones de automóviles al año. Que un conglomerado como Daimler que está creciendo enormemente en producción ensanchando su gama con colaboraciones en la fabricación de coches y furgonetas con distintos fabricantes de plataformas populares para aumentar las unidades fabricadas es un hito importantísimo que va a potenciar nuestro transporte naval de automóviles.

Es esperable que en dos o tres años, el puerto de Barcelona se utilice para exportar coches de Daimler a todo el mundo. Y con ello llegarán tráfico de vuelta con otros coches importados en cuanto el crecimiento económico en Europa se consolide.

Otro éxito que se une al de Grimaldi en Valencia, que ha convertido el puerto en un hub para la salida, no sólo de coches de la Ford, sino la llegada de coches Fiat con su destino a países más lejanos dentro de la alianza Chrysler y Fiat.

Un ejemplo de cómo el transporte marítimo puede ser eficaz económicamente y medioambientalmente. (Por A. Estrada; Puertos y Navieras)

05/11/14

 

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