Donde falle el lobby empresario y donde un político (y no un especialista) ocupe un cargo técnico en el que no puede (porque no sabe) generar la política estratégica sectorial, emergerá de forma inercial un movimiento sindical para instalar un tema en la agenda.
Donde falle el lobby empresario y donde un político (y no un especialista) ocupe un cargo técnico en el que no puede (porque no sabe) generar la política estratégica sectorial, emergerá de forma inercial un movimiento sindical para instalar un tema en la agenda.
Claro:
Tanto la clase política (ejecutiva y legislativa) como la clase “gerencial” empresaria, pagarán siempre muy caro el “último” recurso sindical. Los primeros se deben a la utilidad partidaria; los segundos, a la utilidad económica. Ni uno ni otro pueden pensar en el largo plazo. No es que la clase sindical sí lo haga: pero si ninguno de los otros actúa, ella estará dichosa de pasar a la acción. Las tres patas del Estado moderno (clase política, trabajadores, empresarios) no hablan el mismo idioma, pero comparten los códigos: endebles alianzas temporales, pálidas e insulsas confrontaciones, tibios compromisos…
Hagamos un repaso:
SOMU, Capitanes Fluviales: ante la falta de una política en materia de marina mercante, y ante las asimetrías que caracterizan el negocio fluvial a través de la hidrovía Paraná-Paraguay, incontables acciones y medidas de fuerza se tomaron para tratar de alertar a la clase política sobre las inequidades en la navegación. No hubo respuesta aún pese a las advertencias reiteradas de los extracostos. Ahora hablan los accidentes y las víctimas mortales.
SUPA, Fempinra: la demora, e indefinición, por parte del Gobierno respecto del vencimiento inminente de la concesión de Bactssa (terminal 5 del puerto de Buenos Aires), derivó en asambleas permanentes y amenazas de paro.
SUPA, empleados de despachantes y fleteros: las restricciones a las importaciones impuestas por el Gobierno derivaron en una feroz caída del trabajo, que golpea de lleno en los ingresos adicionales de los trabajadores. Tras los paros en el puerto, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, los recibió y prometió alguna solución.
CATT: bajo la conducción de Juan Carlos Schmid, uno de los álter ego de Hugo Moyano, se elaborará un proyecto de ley federal del transporte que contemple una política de coordinación del transporte y de sobre todo la interconexión de los modos, la recuperación del ferrocarril, la marina mercante y la infraestructura vial.
Este es sólo un mínimo (y reciente) repaso de lo que pasa ante la ausencia de un lobby empresario y una clase política. Éxito o fracaso de cómo siga esto es bailar la danza de la relatividad.
Por Emiliano Galli | LA NACION
05/06/12
LA NACION
