Este año las exportaciones hacia ese destino cayeron en 140 millones de dólares. El valor equivale al monto total anual de ventas de peras a Brasil y duplica el de manzanas.
Este año las exportaciones hacia ese destino cayeron en 140 millones de dólares. El valor equivale al monto total anual de ventas de peras a Brasil y duplica el de manzanas.
El mercado de ultramar es clave para el desarrollo del sistema frutícola del Valle de Río Negro y Neuquén. El año pasado concentró el 63% del total de las exportaciones de manzanas y el 70% de los despachos de peras de la región.
Si se toma en cuenta el total del comercio en fresco, sumando aquí al mercado interno, ultramar se llevó el 28% de las manzanas y el 57% de las peras comercializadas.
La colocación de ambas especies en los puertos de ultramar permitió el ingreso de divisas al país por cerca de 420 millones de dólares, un dato no menor teniendo en cuenta que el año pasado el sistema frutícola en fresco facturó cerca de 750 millones de dólares.
Este año los embarques de peras y manzanas, que partieron mayoritariamente por el puerto de San Antonio Este y Bahía Blanca, experimentaron un desplome que terminará representando menores ingresos por unos 140 millones de dólares para el Valle. Este valor equivale al monto total de ventas de peras de la región a Brasil en todo un año y a dos veces el de manzanas hacia ese destino.
Un análisis lineal permitiría determinar entonces que para intentar compensar los menores ingresos de ultramar de este año las empresas regionales, por dar un ejemplo cualquiera, deberían exportar el doble de peras o cuatro veces más manzanas a Brasil que en la temporada pasada. Algo muy difícil de imaginar, primero porque el mercado del vecino país no soporta semejante presión de fruta y segundo, porque las trabas que hoy existen para colocar las peras y manzanas del Valle en ese destino hacen imposible pensar que este año crecerán las exportaciones en la magnitud que se necesita.
También se puede pensar en aumentar la oferta de fruta fresca hacia el mercado interno como forma de compensar las menores ventas de ultramar. Pero los resultados no serían positivos porque con semejante oferta disponible en las góndolas los precios se derrumbarían.
Esta estadística termina por demostrar la importancia comercial del mercado de ultramar para la fruticultura regional y los problemas que generan las menores ventas hacia este destino.
Pero la trascendencia de las ventas regionales hacia ultramar no se limita sólo a lo comercial. Los acuerdos que tienen las empresas del Valle con los importadores europeos les permiten conseguir adelantos de divisas para poder dar inicio a la temporada en momentos en los que la liquidez es clave para dar continuidad al proceso productivo e industrial de la actividad, un aspecto de suma importancia teniendo en cuenta las tasas de interés a las que debe someterse todo el sector productivo del país cuando quiere tomar fondos prestados del sistema financiero.
Consciente de esta limitación del modelo económico, días atrás la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le ordenó al Banco Central –dejando de lado la independencia que establece la carta orgánica de la institución al respecto– que obligara a las entidades bancarias a prestar a las pymes con tasas del 15% y lapsos no menores a los tres años.
Por ahora los beneficios, anunciados por cadena nacional, no llegaron al Valle y muchos son los que dudan de que en un futuro cercano vayan a aparecer los créditos en cuestión, teniendo en cuenta la crisis económica que afecta al país.
Los más perjudicados
Para poder embarcar peras y manzanas hacia los mercados de ultramar se necesita contar con una escala importante en lo que a volumen se refiere.
Si bien hoy cerca del 50% del comercio frutícola internacional se maneja con contenedores, lo que permite llegar a nichos de mercado con bajos volúmenes, las grandes empresas de la región siguen concentrando una parte importante de la oferta exportable que parte con destino a los mercados de ultramar.
Esto demuestra que no es fácil para una pequeña empresa ingresar en este circuito al que muchos empresarios califican de “alto riesgo”. Las estadísticas privadas al cierre de la presente temporada dan cuenta de que las cinco principales exportadoras hacia ultramar concentran el 74% del total de las ventas.
Para poder llegar a esos mercados los operadores locales deben tener una capacidad financiera importante, afinada logística y conocimiento de los mercados (importadores) hacia donde se dirige la fruta. Al trabajar con escalas grandes, un error puede generar importantísimas pérdidas. En mercados como el local o Brasil, en los que se manejan escalas menores, las pérdidas pueden llegar a minimizarse en condiciones adversas.
Pero en los últimos años a ultramar se le sumó otra variable de riesgo: la pérdida de competitividad de la fruta del Valle en ese destino.
Desde el 2008 la inflación golpea duro a toda la sociedad argentina y las economías regionales, atadas al comercio externo, sienten con crudeza la continua la suba de los precios internos. Y, como ultramar es un mercado para aquellas empresas que presentan una escala importante, cuando hay pérdidas éstas se sienten a lo grande.
Cuando se analiza la evolución que han tenido las “top five” en los últimos diez años puede observarse cómo algunas están cediendo terreno en el comercio de frutas.
La concentración, respecto del total exportado, se mantiene en niveles muy similares. Lo que se modificó sensiblemente es el posicionamiento de las empre- sas.
En el 2003 existía una firma líder –Expofrut, que concentraba cerca del 30% del total de las exportaciones hacia ultramar– seguida por dos firmas regionales –Patagonian Fruits Trade (PFT) y PAI– que absorbían el 12% de las ventas. Un escalón más abajo se ubicaban las otras dos –Moño Azul y Ecofrut–, con embarques que representaban entre el 7 y el 8% del total exportado.
Diez años después, PFT y Expofrut (ahora Univeg-Expofrut) concentran, cada una de ellas, un promedio del 20% de las exportaciones hacia ultramar, seguidas por PAI y Moño Azul, que se ubican en un segmento con el 11/12% de los embarques, y algo más abajo se sitúa Ecofrut (8%).
Es llamativa la caída que sufrieron las exportaciones del grupo belga controlante de la firma Univeg-Expofrut en los últimos años.
Las estadísticas muestran que en el 2005 la firma exportó algo más de 165.000 toneladas de frutas y hortalizas por el puerto de San Antonio. Este año sus embarques alcanzaron las 60.000 toneladas, es decir que en sólo siete temporadas se desplomaron más del 60%. En valores absolutos, la empresa dejó de exportar alrededor de 105.000 toneladas de frutas y hortalizas.
Cabe destacar que las “top five” exportaron en conjunto unas 380.000 toneladas en el 2005, mientras que en la actual temporada sus ventas alcanzaron las 210.000 toneladas. Ello da cuenta de que las exportaciones mermaron en unas 170.000 toneladas en el período, de las cuales Expofrut resignó 105.000.
21/07/12
RIONEGRO.COM.AR

