Advierten que el clima preelectoral del país "envenena" el conflicto y aleja la solución.
Advierten que el clima preelectoral del país "envenena" el conflicto y aleja la solución.
Sin una solución a la vista. Las empresas gallegas que fueron atacadas hace una semana por obreros en huelga en Puerto Deseado, Argentina, aseguran sentirse "vapuleadas" y advierten que el conflicto "se está envenenando". La situación, aseguran, "empeora" y declaraciones como las realizadas por el gobernador de la provincia de Santa Cruz, en las que avisaba a los empresarios españoles de que la "colonización" se había acabado, no contribuyen a aliviar tensiones.
"No es ni ha sido un problema laboral, sino que se trata de un asunto político y sindical. Un sindicato de Puerto Deseado quiere escindirse para conseguir un convenio unilateral en el sector pesquero. Además no tenemos que olvidar que Argentina se encuentra en plena campaña electoral y detrás de cada sindicato existe un movimiento político", argumenta José Parajuá, secretario del Clúster de Empresas Mixtas Pesqueras en Terceros Países. En Argentina tienen su base un total de 78 barcos pesqueros españoles, repartidos en tres puntos: Puerto Deseado -zona del conflicto-, Puerto Madryn y Chubut.
Los empresarios gallegos se muestran conformes con las negociaciones realizadas por el secretario general de Pesca, Juan Carlos Martín Fragueiro, y consideran que la responsabilidad recae ahora en las autoridades del país latinoamericano. "La resolución del conflicto está ahora exclusivamente en manos del Gobierno argentino. Tiene que darse cuenta de que estamos hablando de empresas argentinas aunque una parte del capital sea español", destaca Parajuá.
Entre los acuerdos alcanzados por el secretario de Pesca figuraban las indemnizaciones a las compañías españolas asaltadas, que ahora parecen estar en el aire.
"Las autoridades argentinas le dieron garantías a Martín Fragueiro de que se harían cargo de ellas. Me sorprende que ahora nadie quiera asumir que se vayan a pagar los daños causados", opina.
"La última noticia que teníamos era que se había alcanzado un acuerdo a principios de esta semana para que el Gobierno argentino se hiciese cargo de la situación. Si ahora se retractan tenemos que volver a ponernos en contacto con el secretario general de Pesca", explica José Antonio Suárez Llanos, director gerente adjunto de la Cooperativa de Armadores.
Los empresarios españoles también reclaman que se garantice su seguridad. "Martín Fragueiro nos había informado de que había un acuerdo para reforzar los medios policiales en Puerto Deseado y evitar que se volviesen a lanzar cócteles molotov contra los frigoríficos y oficinas", recuerda José Antonio Suárez Llanos, director gerente adjunto de la Cooperativa de Armadores.
En este sentido, José Parajuá apunta que la Administración española "puede reclamar una seguridad jurídica a la argentina como la que se ofrece a las empresas de ese país aquí".
Otra de las amenazas que planea sobre las compañías españolas es la rescisión de las licencias de pesca. Una medida que afectaría especialmente a Galicia, origen de las principales empresas pesqueras en Argentina.
En Puerto Deseado trabajan Argenova, filial de Pescanova, Santa Cruz, Vieira y Pescargen. Todas fueron atacadas la semana pasada por los trabajadores en huelga. Suárez Llanos confía en que la situación no llegue finalmente a "ese extremo".
"Sería muy duro. Si eso se produce las plantas quedarían desabastecidas de pescado y serían inservibles sin las aportaciones de la flota pesquera", previene.
Aun así, los representantes de las empresas gallegas aseguran que los trabajadores que permanecen en Argentina "no han perdido la ilusión y quieren seguir trabajando allí".
29/07/07
EL FARO DE VIGO
