Desde hace ya muchos meses que la escasez de nafta y gasoil está haciéndose sentir al punto de que numerosas estaciones de servicios de nuestra zona exhiben ahora sus mangueras cruzadas sobre los surtidores, como aviso inequívoco para los automovilistas de que allí se agotó el combustible, obligándolos así a peregrinar en busca de otros lugares de expendio que, de ser hallados, obligan a la realización de largas colas.
Desde hace ya muchos meses que la escasez de nafta y gasoil está haciéndose sentir al punto de que numerosas estaciones de servicios de nuestra zona exhiben ahora sus mangueras cruzadas sobre los surtidores, como aviso inequívoco para los automovilistas de que allí se agotó el combustible, obligándolos así a peregrinar en busca de otros lugares de expendio que, de ser hallados, obligan a la realización de largas colas.
Lo cierto es que mientras algunos aseguran que a las empresas petroleras les resulta más rentable exportar los productos, otros opinan que el faltante es consecuencia directa del aumento del parque automotor.
Tal como se detalló en el artículo publicado en este diario, los productos de más difícil existencia fueron la nafta súper y las líneas premium de nafta y gasoil. La escasez comenzó a registrarse a fines de semana y se agudizó el lunes y martes pasados. Los aprovisionamientos registrados en algunas estaciones el domingo se agotaron con rapidez, según explicaron los estacioneros.
Desde la Federación de Empresarios de Combustible de la República Argentina se sugirió en las últimas horas que la solución inmediata es importar crudo porque no hay suficiente para atender el incremento de la demanda ocasionada por el aumento del parque automotor, las necesidades de la cosecha agrícola y la industria.
Sea como sea, los expendedores enfatizan acerca de que a ellos les toca la dura y periódica tarea de informarle a los clientes que no pueden despacharles combustibles por falta de abastecimiento, además de ver menguadas las ganancias que año tras año hacen menos rentable la actividad.
El problema cobra una especial magnitud en nuestra región, ya que se vienen observando desde hace mucho tiempo crecientes limitaciones en la venta de combustibles, que no obedecen sólo a un faltante de entrega por parte de las empresas productoras sino, también, de la drástica reducción de la cantidad de estaciones de servicio que se experimentó en los últimos años.
No es necesario destacar la incidencia que puede tener sobre la vida comunitaria la falta de combustibles, que resultan vitales para garantizar, entre otras actividades, el normal y cotidiano transporte de millones de pasajeros y de todas las cargas propias de la actividad industrial y comercial.
Hace ya varios meses se advertía en esta columna que resultaría inimaginable suponer que una sociedad pueda verse maniatada o asfixiada por la imposibilidad de trasladarse, amenazada de ese modo, por consiguiente, la vida misma del país.
En ese contexto es que debe definirse a este problema como de extrema gravedad. Por consiguiente, atendiendo desde luego a su complejidad y a los múltiples intereses en juego, que deben ser atendidos y conciliados, se impone que las autoridades nacionales extremen esfuerzos para activar una urgente normalización del expendio de combustibles.
13/07/11
EL DÍA (Editorial)

La escasez y/o ausencia
La escasez y/o ausencia total de combustibles líquidos, principalmente naftas, es sólo una sensación inducida por los monopolios comunicacionales (léase el grupo Clarin).