Reunió a varios profesionales de la ciudad y de Bahía Blanca para que expongan sus conocimientos sobre el millonario emprendimiento que se ubicará en la zona de Punta Ancla.
Reunió a varios profesionales de la ciudad y de Bahía Blanca para que expongan sus conocimientos sobre el millonario emprendimiento que se ubicará en la zona de Punta Ancla.
El anuncio de la construcción de la planta regasificadora de gas natural licuado, en Punta Ancla, inversión millonaria mediante, a instancias del memorando de entendimiento suscripto entre los gobiernos de Argentina y Venezuela, motivó al GEN a realizar una charla debate, denominada "¿Progreso o Alerta?", en las dependencias del Sindicato de Luz y Fuerza.
Disertaron el ingeniero Juan Corrales Morey (funcionamiento de la planta); el ingeniero Braulio Laurencena y el licenciado Sebastián Serra (aspectos ambientales y de seguridad), y el doctor Pablo Pujol (marco legal).
El ingeniero Corrales Morey expresó a "La Nueva Provincia" que arribarán buques metaneros, adonde el gas llegará en forma líquida, a una temperatura de 160-165 grados bajo cero.
Dijo que atracarán en el puerto y descargarán el gas, mediante mangas, en los tanques criogénicos. "Estos lo mantendrán en estado líquido hasta el momento en que se convierta nuevamente en gas. Luego se reinyectará a los gasoductos existentes a través de los compresores", dijo.
El ingeniero Corrales Morey expresó que los citados tanques tendrán todas las medidas de seguridad necesarias ante una eventual rajadura.
Dijo que la planta se instalará en dos parcelas, cedidas por el Ministerio de Defensa, dentro de la Zona Franca, y la Armada. Expuso luego que se realizará una nueva ruta de acceso hacia el balneario para el transporte de todos los materiales necesarios.
Dijo que en el proceso una parte del gas se podrá evaporar y mediante una bomba se lo inyectará una vez más al buque para que se mezcle con el gas licuado o se lo mandará al relicuador. "Llegará luego a los dos equipos para regasificarlo y se reinyectará hacia la salida a través de un sistema de odorización, adonde se le dará (al gas) el olor característico. Esto se hará con productos sulfhídricos", expresó.
Más consideraciones
Al ser consultado sobre la implicancia que traerá aparejada la radicación de la planta regasificadora, el ingeniero Corrales Morey expuso las siguientes consideraciones:
1. "El país, en los momentos de grandes consumos, no tendrá la necesidad de pedirles a las industrias que cierren sus puertas porque el gas irá a los domicilios".
2. "No hay, por el momento, nuevas inversiones en pozos petroleros y gasíferos. Y, en consecuencia, hay que depender del citado tipo de sistema".
Manifestó que la construcción de una planta similar en España demandó un lapso de tres años y estimó que allí se desempeñaron unas tres mil personas. "En la parte operativa, se contrataron entre 70 y 100 técnicos", dijo.
Capacitación
Corrales Morey, quien se desempeñó durante 27 años como agente de Gas del Estado y luego en Camuzzi Gas Pampeana, además de ser auditor en el país de gasoductos, ramales, redes y plantas reguladoras, dijo que es fundamental preparar al personal técnico, sobre todo de la zona, en la citada materia.
También opinó que será importante que en dicho marco los interesados visiten la planta, en plena construcción. "Así conocerán la forma de trabajo en el futuro. Tanto es así, que aún no existen en la Argentina ni los técnicos ni los ingenieros en gas", expresó.
Sin riesgos ambientales, pero alejada de las zonas pobladas
El ingeniero Braulio Laurencena expresó a "La Nueva Provincia" que, desde el punto de vista ambiental, operando bien la planta y sin accidentes, no ofrece, mayormente, riesgos. "El ambiente se ve poco, y nada, afectado".
Opinó, además, que éste tipo de planta debe ubicarse a unos cuatro kilómetros de toda zona poblada o de las vías de comunicación: ferrocarril, carreteras y la navegación de barcos.
"Hay dos zonas de exclusión: una, por radicación térmica, y la otra, por inflamabilidad. Por ello, es sumamente conveniente que la planta se encuentre alejada de posibles actividades que se vean afectadas por un incidente importante en la planta regasificadora", manifestó.
Dijo que la planta regasificadora se ubicará en los terrenos que, originalmente estaban destinados a la Zona Franca de Puerto Rosales, a unos 800 metros de Oil Tanking Ebytem.
"Esta última empresa opera con petróleo y combustibles líquidos y cuenta con 18 tanques. Se encuentran a una distancia demasiado cercana a la futura planta. Por ello, si se produce algo en la planta regasificadora o al revés pueden perjudicarse entre sí. Pero ésto no se tiene en cuenta", puntualizó.
El apostadero o amarradero que se está programando, según Laurencena, está bien porque tiene la profundidad adecuada para los buques, de 250 a 330 metros de eslora, que deben tener 12-13 metros de profundidad, como mínimo, en el canal para poder arrimarse.
"La planta en tierra, adonde se almacenará el metano líquido que se recibirá del exterior, en dos tanques de 125 mil metros cúbicos cada uno, y luego se regasificará, debería estar, a mi criterio, bastante más lejos de Oil Tanking Ebytem", expuso.
Dijo, además, que el metano no es tóxico, pero sí muy inflamable.
Hacia el lado de Baterías. Para el ingeniero Laurencena, la planta regasificadora se debería ubicar, en tierra, hacia el sector de Baterías.
"Insisto en que la planta se debe alejar de la población y de Oil Tanking Ebytem. Además, hay que evitar que se asiente la población en el radio mencionado", expresó.
Manifestó que observó la documentación que el Ente Nacional Regulador del Gas le entregó a la Municipalidad de Coronel Rosales. "En general, es correcta. Pero hay una falencia en todo lo que implica el riesgo. Lo pasa muy por arriba porque, justamente, la ubicación que ellos le asignan a la planta regasificadora en tierra es el punto flojo del proyecto", expuso el ingeniero Laurencena.
Se impone la gestión de riesgo tecnológico
El licenciado Sebastián Serra expuso a este matutino que más allá de hacer un estudio de impacto ambiental, como exige la ley, es necesario avanzar un paso más allá y hacer un análisis de riesgo.
"Hoy, por caso, no es una exigencia legal que un establecimiento de este tipo presente un análisis de riesgo. Por ello, junto a la diputada Virginia Linares, hicimos un proyecto de ley que apunta a la gestión de riesgo tecnológico", expresó.
Dijo que consiste en que cualquier establecimiento industrial que manipule sustancias peligrosas o que realice procesos productivos, que tengan algún tipo de implicancia hacia el entorno, tiene que estar bajo la jurisdicción de la Secretaría de Energía de la Nación que, tendrá que hacer un inventario.
Manifestó que tendrá que exigir, por ejemplo, que cada establecimiento presente un informe de riesgo, que se confeccionará mediante las tecnologías que están certificadas a nivel mundial.
"También que existan planes de emergencia, tanto exterior como interior, coordinados con los organismos locales: Defensa Civil, autoridades ambientales, de la Policía o bomberos. Y contar con el mecanismo de difusión pública: que se informe a la población circundante sobre cuáles son los riegos que puede tener y cómo tiene que actuar en consecuencia", expresó, el asesor de la legisladora Linares.
Variable y bache
El licenciado Serra manifestó, luego, que el nuevo proyecto introduce la variable de riesgo dentro del ordenamiento o la rezonificación urbana.
"Avanza, además, sobre el tema de cómo se debe hacer la necesidad de riesgo. Se fundamenta en las metodologías que son utilizadas en Europa y los Estados Unidos", expuso.
El licenciado Serra dijo que la iniciativa se elaboró a raíz del "bache" que hay en la normativa argentina, en la materia.
Dijo que el citado proyecto se encuentra en la Cámara de Diputados de la Nación, adonde será tratado en la comisión correspondiente.
31/05/10
LA NUEVA PROVINCIA
