El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, acusó a dos grandes redes criminales ubicadas en el centro y el noreste de Somalia de poner en riesgo el transporte marítimo en dichas aguas.
El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, acusó a dos grandes redes criminales ubicadas en el centro y el noreste de Somalia de poner en riesgo el transporte marítimo en dichas aguas.
En un informe enviado al Consejo de Seguridad, el funcionario indicó que algunos grupos que integran estas redes que operan en las regiones de Puntlandia y Mudug superan en armamentos y material a las autoridades somalíes que intentan combatirlos.
Por ello, hizo hincapié en la necesidad de combatir a los piratas “con un enfoque multifacético”.
Ki-moon solicitó el apoyo de los Estados miembros de la ONU para restablecer la calma y el libre paso de los barcos pesqueros por las aguas de Somalia.
Si bien la patrulla en las aguas somalíes es “una de las flotillas anti-piratas más impresionantes de la historia moderna”, la solución definitiva al problema pasa por dotar al país de un Gobierno estable que pueda restaurar el Estado de derecho, afirmó.
También recalcó que es imprescindible afianzar el actual proceso político y reforzar las instituciones, e instar la puesta en marcha del convenio de Djibouti con el apoyo de la Misión de la Unión Africana en Somalia (Amison).
Según el secretario general de la ONU, los 111 ataques que sufrieron en 2008 las embarcaciones que utilizan el corredor marítimo entre el canal de Suez y el océano Índico representan un incremento del 200% respecto a 2007, informó la agencia EFE.
Pese al aumento de la presencia naval internacional en la zona, entre enero y febrero de 2009 registraron otros siete incidentes con piratas marítimos.
En el informe enviado al Consejo de Seguridad también se señala que las principales flotas piratas se encuentran ubicadas en las comunidades pesqueras de la costa central y nororiental de Somalia y se organizan siguiendo la estructura social de los clanes.
A fines de 2008, uno de esos grupos, el Eyle, aún mantenía retenidos seis barcos en la región de Puntlandia.
Además, en el reporte se denuncia que el clan embolsó unos USD 30 millones provenientes del pago de rescates.
Ki-moon reiteró que la ONU seguirá desempeñando un “papel central” en la coordinación y la información necesaria para combatir la piratería.
En diciembre último, el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió luchar contra la piratería junto a Somalia atacando las bases de los delincuentes, previa autorización del Gobierno de dicho país africano.
20/03/09
FIS
