La Fragata Libertad, bajo una lupa platense

Una egresada de la Universidad Nacional de La Plata participó del viaje de graduación de los cadetes de la Armada.

Una egresada de la Universidad Nacional de La Plata participó del viaje de graduación de los cadetes de la Armada.

"De chica veía a la Fragata Libertad como a ese barco hermoso al que no te vas a subir nunca", recuerda Macarena Deluca. En mayo próximo, la UNLP estrenará la película que la documentalista egresada de la facultad de Periodismo realizó entre el 5 de junio y el 29 de agosto pasados, cuando participó -convenio mediante entre la Armada Argentina y la casa de altos estudios- del viaje anual de graduación de los guardiamarinas.

"Todos los años invitan a un egresado de alguna universidad a participar del viaje, con el objeto de que los cadetes compartan esa experiencia de convivencia con una persona que tenga una formación completamente diferente a la de ellos", explica Macarena (32).

Tras subirse a la fragata en Holanda, recorrió el Mar del Norte, el del Caribe y el Océano Atlántico, haciendo puerto en Irlanda, España, Estados Unidos, República Dominicana, Brasil y Uruguay, antes de finalizar el recorrido en Buenos Aires con 33 horas de grabación a cuestas.

Más que un buque
Si bien es documentalista agropecuaria, la periodista platense suele navegar en veleros, aunque advierte que "el océano es otra cosa".

"La fragata es un pedazo de la Argentina. No es sólo un barco de la Armada sino una embajada argentina en el mar, y realmente cumple esa función", enfatiza Macarena, quien convivió casi tres meses con 276 cadetes varones y 24 mujeres, integrantes de la tercera promoción femenina que realiza el largo viaje -5 meses- de graduación.

Cuenta que "en cada puerto, la cantidad de gente que sube es impresionante. Hay clubes de amigos del buque en todo el mundo. En España, el ir y venir de personas fue permanente", asegura, aunque admite que donde más se sorprendió fue en Boston: "había 15 fragatas, pero para subir a la Libertad la cola era de tres cuadras".

Confiesa que "a nivel documental fue una experiencia tan enriquecedora como extraña. Cuando viajo al interior me suelo quedar una semana, pero siempre tengo momentos en que me despego de la gente para pensar cómo encarar el trabajo. En cambio, en este caso fueron tres meses de convivencia, donde tuve que cumplir normas elementales para la supervivencia. Día por medio, por ejemplo, hay un simulacro de abandono del buque, y tenía que dejar la cámara y ponerme a la par del resto", destaca.

En una ocasión, estaba junto a la balsa y le preguntó a una guardiamarina cuánto tardarían en rescatarlos si les pasaba algo, y la respuesta fue reveladora: "¡Qué linda que sos! Es posible que no llegue nadie. ¿Quién sabe a cuánto está el barco más cercano?".

Luego de resaltar que el trato entre varones y mujeres es "de una paridad que no he visto en los ambientes donde nos movemos nosotros", Macarena Deluca explica que también descubrió hasta dónde llegan los límites del periodismo: "con el tiempo van ganando confianza y te dicen cosas que no le dirían a un periodista. Pensás, entonces, que esa es la opinión de alguien aislado en medio del océano. Y no se te ocurre sacarlo en la filmación".

Tras el paso de la documentalista de la UNLP, la emblemática fragata Libertad, diseñada y construida en el Astillero Río Santiago a principios de los años ’60 y hoy por hoy uno de los veleros antiguos más veloces del mundo -con un record de 12,5 nudos-, llevará para siempre una insignia platense. A la hora de dejar el recuerdo de rigor, Macarena no pudo con su fanatismo: dejó un escudo de Gimnasia.

25/02/10
EL DÍA

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