La transportadora sospecha de un intento de robo de la carga o un sabotaje.
La transportadora sospecha de un intento de robo de la carga o un sabotaje.
Con el oro recuperado, el caso del misterioso hundimiento del Polar Mist, el barco pesquero que naufragó en enero pasado con un tesoro de 22 millones de dólares, parecía terminado. Pero no.
La compañía Securus Logistics, encargada del transporte, pidió a la jueza federal subrogante de Río Gallegos, Ana Cecilia Alvarez, que "profundice" la investigación sobre las supuestas causas del hundimiento del buque. Es que todavía nadie sabe por qué el Polar Mist se fue a pique en el estrecho de Magallanes en curiosas circunstancias.
En la compañía Securus sospechan de un intento fallido de robo o de un acto de "piratería" por parte de competidores desleales. La segunda de estas hipótesis tiene que ver, según fuentes de Securus, con que el mercado de transporte de metales preciosos es muy acotado y altamente competitivo.
Como fuere, lejos de despejarse las incógnitas que rodearon al naufragio, son cada vez más grandes. Si bien parte del "metal dorado" se recuperó, una barra valuada en US$ 60.000 dólares desapareció.
"Existen elementos suficientes para abrigar la sospecha de hallarnos ante la comisión de un hecho delictivo", sostiene el escrito del representante de Securus, Mariano Sciaroni, a la jueza.
El Polar Mist, de bandera chilena, partió el 14 de enero del puerto de Punta Quilla, Santa Cruz, con el cargamento proveniente de las minas Cerro Vanguardia y Minera Tritón, ambas de capitales privados y de la provincia de Santa Cruz. Al segundo día, los siete tripulantes del barco y una persona de seguridad decidieron abandonar la nave por la fuerte tormenta imperante en ese momento. Hasta el lugar llegó un helicóptero Sea King de la Armada Argentina que logró rescatar a los náufragos. El buque quedó a la deriva con los motores encendidos.
Lo más extraño sucedió después. Sorpresivamente, apareció en el lugar el Beagle, un remolcador chileno que zarpó raudo de Punta Arenas apenas se conoció la noticia del abandono del Polar Mist. El Beagle alcanzó la última posición del buque siniestrado y empezó a remolcarlo hacia aguas chilenas.
Advertido por la Prefectura, el barco remolque fue conminado a volver a tierra argentina.
En el camino, y a pesar del buen tiempo, el Beagle cortó las amarras que lo unían al Polar Mist, que terminó hundiéndose a unos 80 metros.
Un dato singular es que la escotilla de cubierta del barco cargado con el oro y la plata estaba abierta.
"Sin anunciarse a la autoridad de navegación argentina (como es de rigor), el Beagle ingresó en aguas territoriales y luego, subrepticiamente, enganchó al Polar Mist para remolcarlo a 50 millas náuticas de la costa", alertó una fuente cercana a la causa. El Polar Mist se hundió a 25 millas náuticas de la costa luego de que fue remolcado nada menos que durante nueve horas y veinticinco minutos. "Es mucho tiempo para haber avanzado muy poco, y las desgrabaciones del GPS anuncian sospechosas paradas en medio del mar de ambos buques", agregaron representantes de Securus.
La voluminosa causa, caratulada como "averiguación de abandono de barco chileno en mar territorial", todavía encierra muchos secretos. Y aunque el oro llegó a recuperarse, una pregunta sigue sin respuesta: ¿por qué se hundió el Polar Mist?
03/09/09
LA NACION
