La caída del precio del petróleo pone en riesgo el futuro del sector energético

Con el barril en u$s 35, se reducen los niveles de producción de crudo y caen las inversiones en biocombustibles y energías alternativas, como la nuclear, eólica, solar y el carbón.

Con el barril en u$s 35, se reducen los niveles de producción de crudo y caen las inversiones en biocombustibles y energías alternativas, como la nuclear, eólica, solar y el carbón.

El precio del petróleo en descenso es como un analgésico peligrosamente adictivo: brinda alivio en el corto plazo pero causa un daño serio a largo plazo.

Llevó más de cuatro años para que el petróleo suba de u$s 35 el barril en 2004 a más de u$s 147 en julio de 2008, y menos de seis meses para que retroceda al mismo punto inicial.

Para las empresas y los consumidores en apuros en Estados Unidos, Europa y otros importadores de crudo, el derrumbe del precio es un rayo de luz en un panorama económico cada vez más oscuro.

Pero también provoca un fuerte sacudón en la industria energética de todo el mundo, dándole una nueva forma que no será bien recibida por los consumidores de petróleo.

Todavía no se conocen todas las implicancias. “La industria está en estado de shock; todo ha pasado demasiado rápido”, dijo Daniel Yergin de Cambridge Energy Research Associates.

Sin embargo, las consecuencias ya son evidentes en las demoras y cancelaciones de proyectos, en los programas de recorte de costos y en los problemas financieros que sufren muchas compañías.

Corren riesgos las formas más costosas de petróleo, como las arenas bituminosas de Canadá, y alternativas al crudo, como los biocombustibles.

Yergin compara la amenaza al petróleo no convencional con la caída en los precios del crudo durante la recesión de principios de los ochenta. Luego, Exxon se vio obligado a abandonar el costoso intento de extraer crudo atrapado en el esquisto de Colorado.

No sólo los combustibles para transporte, que compiten directamente con el petróleo crudo, son los que se ven afectados. El precio del petróleo está atado al precio del gas natural por lo que el valor del gas también cayó abruptamente.

Eso pone en duda la economía de las formas de generación que compiten con el gas, incluyendo la energía nuclear, las renovables como la eólica y solar, el carbón.

El petróleo más económico y las otras formas de energía más baratas también debilitan el incentivo para que las empresas y consumidores usen el combustible con mayor eficiencia.

Jesse Toprak de Edmunds.com sostuvo que la nafta a u$s 4 el galón (3,785 litros) significaba que un auto híbrido nafta–eléctrico se pagaba a si mismo en dos o tres años. Por debajo de u$s 2 el galón, ese período pasa a ser de siete a ocho años. Tras llegar a u$s 4,10 en el verano boreal, el combustible ahora se vende a u$s 1,66 el galón.

Si la nueva administración de Estados Unidos quiere acelerar el uso de híbridos, aseguró, “el gobierno no tendrá alternativa más que subsidiar su producción y uso”.

En una reciente conferencia de consumidores y productores de petróleo en Londres, Ali Naimi, ministro de Petróleo saudita advirtió que el mundo necesitaba el crudo a u$s 75 para sostener la inversión tanto en producción convencional como en investigación de fuentes alternativas. Los precios actuales, dijo, “están causando estragos en la industria y amenaza las inversiones actuales y planificadas”.

Su argumento quizás responda a los intereses de Arabia Saudita, el mayor productor de petróleo del mundo, pero es la opinión general.

La Agencia Internacional de Energía hizo mención de la profunda caída de la producción proveniente de los yacimientos convencionales y aseguró que los campos nuevos deben permanecer abiertos sólo para mantener constante la producción, y para enfrentar la tremenda demanda futura de combustible en las economías emergentes como China e India.

Cuando se recupere la economía mundial, sin duda que se necesitará más petróleo y otras fuentes de energía. Si no se invierte en abastecimiento energético, la oferta será justa y los precios volverán a subir, quizás más que el verano boreal pasado.

27/12/08
EL CRONISTA.COM

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